Sigueme en tu correo electronico

sábado, 17 de marzo de 2007

Pildorita de la Felicidad

Por Rodrigo Solís.

Malditas correcciones políticas y otras malditas cosas
A Pepe y a Eduardo Huchín

“La corrección política no legisla la tolerancia; organiza el odio.”
- Jacques Barzun

De entre las contadas cosas que me agradan de la raza humana, una de ellas es su diversidad. Su diversidad de pensamiento, siempre y cuando esté sustentada en la inteligencia; esa que puede llevarte a invaluables charlas en la mesa de una cantina y a emborracharte alegremente con tipos de una ideología política, filosófica y sexual diametralmente opuesta a la tuya. Misma diversidad que se convierte peligrosa y ambula sobre una filosísima hoja de acero cuando es portada por asnos –que siempre resultan ser la apabullante mayoría- que basados en su inagotable ignorancia creen ser los poseedores de la verdad absoluta: que todos pensamos igual, o lo que es lo mismo, que todo el mundo debería pensar, actuar y hablar como ellos.
Estos bellacos que menciono y que, repito, son la mayoría, están en todas partes, sobre todo ocupando cargos que ni por error deberían ocupar: presidencias de países, gobernando estados, creando y aprobando leyes desde senadurías y diputaciones, dirigiendo institutos de cultura, educando a niños de primaria y dictando desde la dirección de los periódicos con mano enérgica y doblemoralina qué se debe y qué no se debe publicar en la prensa escrita.
Para muestra, un botón. Resulta y se los juro por Jesús en taparrabos, que en un lugar llamado Campeche –ciudad donde vivo- decretaron que la “Reina Gay” del Carnaval ya no debe llamarse así, sino “Reina de Eventos Especiales”. Qué tal con mis amigos. Qué bendición y qué tranquilidad es saber que exista un comité encargado de salvaguardar los valores de la sociedad, que prohíbe que la palabra “gay” sea escuchada por nuestros niños. Ya era hora de que hicieran algo. Ahora espero que cada que tengan un “evento especial”, como suelen ser cumpleaños, bodas, primeras comuniones, bautizos y confirmaciones, inviten a la nueva monarca para que presida con todo y vestido de plumas las pomposas ceremonias especiales.
Les digo, la gente idiota está en donde menos debería estar y uno termina por mal acostumbrarse a sus idioteces. Como por ejemplo, que las personas que sufren síndrome de Down sean llamadas “personas con capacidades diferentes”. Carajo, al decir que tienen capacidades diferentes a las de todos los demás, los están marginando de una forma peor. Pero claro, a alguien se le ocurrió –seguramente a un político, muy correcto él- decir para que no se oiga feo, “llamémosle a esos mongolitos ‘personas de capacidades diferentes’ para que no se nos vaya a enturbiar la sopa”. Y en atronadora caravana de aplausos todos los demás imbéciles le hicieron caso, y de ahí en adelante las personas con alguna discapacidad -que ese es el nombre correcto- son llamadas “personas de capacidades diferentes”. Y allí estamos, permitiendo estas atrocidades en la lengua. Por pasar por alto lindezas como la mencionada, de ahora en adelante la homosexualidad –recuérdenlo- es una capacidad especial. Quienes sean abiertamente homosexuales, como si no tuvieran que lidiar ya con suficientes pendejadas, ahora tendrán que decir que tienen una condición especial que les da libertad de tener una pareja especial para poder tener relaciones sexuales especiales.
Y ahí no para la cosa, se los aseguro, es cuestión de tiempo para que queramos ser tan políticamente correctos como nuestros inteligentísimos y primerísimo-mundistas vecinos del norte, con sus demandas y sus sálvese quien pueda si por la boca utilizas un adjetivo que suene rarito para calificar a una persona. Por citar otro ejemplo, si le dices “negro” a una persona de raza negra, eres un racista de mierda; sólo basta ver lo ridículo que se ven los comentaristas deportivos cuando ven a los negrazos meter cientos de goles o apabullar todas las marcas olímpicas y no encuentran las palabras políticamente correctas para decir que el negro es una maravilla. “El atleta neg… ejem, perdón, el atleta de raza de color es un fuera de serie”. Lo mismo pasa con los indígenas, que ahora ya no son indígenas, sino nativos de su ciudad natal. Vaya estupidez. Lo peor es que lo aceptamos como sin nada, no vaya a ser que nos llamen intolerantes y racistas, y vengan las ONGs y los derechos humanos a señalarnos con el dedo acusador y justiciero por expresarnos de forma incorrecta. Antes, ahora y siempre el blanco es blanco, el negro es negro, el amarillo es amarillo, y el homosexual es homosexual. Punto. Hay que ser un tonto para dejarse llevar por las ramas. A las cosas por su nombre. Y si no les gusta a los editorialistas mojigatos –que son casi todos, y los primeros en poner en primera plana la fotografía de un ebrio descuartizado en mitad de la calle, flanqueado por Maribel Guardia y Lorena Herrera en lencería invisible, mismos que jamás ponen a un niño descuartizado en Irak- publicar los escritos del arriba firmante y a otros muchos escritores que por sus palabras altisonantes pueden traumatizar a los lectores, ni manera, desde nuestra diminuta trinchera lucharemos por expresarnos como se debe, y defender a muerte la lengua para que luego no nos salgan con el detallazo de que aprobaron una ley para refundir en la cárcel a quien no se exprese políticamente bien. A nada estamos de que estos idiotas nos digan que está prohibido utilizar el adjetivo “feo” para calificar a una persona que es fea, lo correcto será referirse a ellos como “personas de apariencia”, y a los “gordos” -no vaya a ser que se nos ofendan- los llamaremos “personas de tamaño”, o “de talla”.
Por eso, al paso que vamos –véase a la Senadora negra, perdón, afroamericana de los gloriosos Estados Unidos de Norteamérica exigir indignadísima ante el Senado que los huracanes debían llevar más nombres negros, como “Shaniqua” o “Jamaal”- estoy seguro que cuando lea el próximo libro de mi amado Jaime Bayly, este habrá sido modificado por las editoriales de la siguiente forma: <>.

http://pildoritadelafelicidad.blogia.com
Comentarios: rodrosolis@hotmail.com

sábado, 3 de marzo de 2007

Desatan traficantes terror en frontera sur de Campeche

Hasta la policía teme hablar de ellos.
Han convertido a El Sacrificio, Campeche, en ruta del comercio de indocumentados, drogas y armas. Ligan recientes ejecuciones en la región con la pérdida de un cargamento de pertrechos o de droga


FRANCISCO GÓMEZ/ENVIADO y FRANCISCO YNURRETA/CORRESPONSAL
El Universal
Viernes 02 de marzo de 2007

EL SACRIFICIO, Mpio. de Candelaria, Camp.- Justo aquí, en el monolito blanco del que parte la línea imaginaria que separa a México de Guatemala, inicia una de las rutas del tráfico de ilegales, drogas y armas. La penetración de bandas de traficantes en la región, silenciosa y oculta hasta hace poco, provoca que hasta la policía tema hablar de ellos.

Pero están ahí, al acecho en la zona del sur de Campeche. Tan visibles como sus pugnas por el mercado de indocumentados, armas y enervantes.

Muestra de ello son las seis ejecuciones que cimbraron a la entidad y que la hicieron tambalear del lugar que ocupa entre los cinco estados más seguros en todo México.
De hecho, la violenta irrupción de estas bandas rompió su aparente tranquilidad, especialmente en la región sur del estado.

La desaparición de un grupo de personas en este municipio y en el de Ciudad del Carmen, así como la posterior aparición de varios de ellos ejecutados, marcó el inicio de lo que el procurador de la entidad, Juan Manuel Herrera Campos, reconoce, en entrevista con EL UNIVERSAL como "un hecho inédito" en el estado.

Precisamente en este inicio de ruta del tráfico de humanos, drogas y armas está el origen de las recientes ejecuciones. Esa, según autoridades, es una de las principales líneas de investigación de la ola de crímenes que recuerdan las vendettas entre bandas de mafiosos. Varias de las víctimas fueron ejecutadas con el tiro de gracia, además de torturadas, atadas con cadenas, anclas o bloques de cemento, antes de ser lanzadas al mar.

Hay de todo en este caso. Un cargamento de armas o de droga perdido y la desaparición del hijo de uno de los jefes en la zona aparecen como telón de fondo de esta historia que lo mismo involucra a taxistas, presuntos tratantes de blancas, jóvenes estudiantes y hasta mensajes crípticos en celulares.

Las ejecuciones

La violencia empleada en los seis crímenes no sólo alarmó al cerca del millón de habitantes de esta entidad. También puso en alerta a las autoridades federales que colaboran en las indagaciones, con el fin de establecer si detrás de estas muertes está alguno de los más importantes y peligrosos cárteles de las drogas o bandas organizadas de traficantes de indocumentados.

La ejecución del taxista Mario Serrano Hernández Chan, oriundo de la Isla del Carmen, quien fue encontrado el 3 de febrero a orillas de una carretera estatal en el municipio de Escárcega con un balazo en la cabeza, marcó el inicio de la violencia en la región.

Aunque parece un misterio su muerte, su condición de trabajador del volante lo conecta con las dos víctimas que aparecieron una semana después.

Los siguientes dos cuerpos fueron rescatados por un buque de la Armada cuando flotaban cerca de las plataformas petroleras; estaban atados de pies y manos y encadenados a varios bloques de cemento. Se trataba de trabajador petrolero, taxista, ex policía y empresario hotelero, Aldo Iván Ventura Hernández, y su chofer Wilberth Martínez Roque. El primero de ellos había sido secuestrado y liberado un mes antes.

El sábado 11 de febrero fue localizado otro cuerpo en la laguna Boca de Pargo en el poblado de Isla Aguada, municipio de Ciudad del Carmen. Este hombre aún está sin identificar, pero fue torturado y asesinado de un golpe en el cráneo antes de ser envuelto con una manta negra sujetada con alambre.

El Día de San Valentín, en la misma isla Aguada, fueron hallados flotando en el agua los cadáveres de otros dos hombres jóvenes, identificados como Julio César Ruiz García, El Piola, y Marco Antonio Osorio García, La Nieta, de 21 y 17 años de edad, respectivamente, y originarios del municipio de Candelaria.

Otro cuerpo, pero que las autoridades no reconocen, fue uno reportado por el pescador Gabriel Arias, e investigadores del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM. Se trataba, según ellos, de un hombre que flotaba en la misma laguna, pero sin cabeza. Los restos no fueron rescatados, porque cuando la policía llego al lugar la corriente ya lo había arrastrado.

Pero estos no son las primeras ejecuciones. En diciembre, Eduardo Aguilar González, fue encontrado flotando en el balneario La Marigua. Lo asesinaron a golpes y arrojaron su cuerpo al mar, encadenado a un ancla. Antes, el primero de julio pasado, el dueño de la empresa en la que laboraba, Dragados Neptuno, José Alberto Gamboa, fue ejecutado de un tiro en la cabeza al salir de su casa.

La investigación en la frontera

Situado en parte de los casi 956 kilómetros de frontera que comparten México y Guatemala, para llegar hasta El Sacrificio hace falta más que valor. Hay que conocer los solitarios caminos y brechas. Enfrentar desde serpientes hasta mosquitos, la falta de agua y, el mayor peligro, los grupos criminales a uno y otro lado de la línea fronteriza, salvo si uno va "arreglado" con los traficantes de indocumentados, o se evita el encuentro con ellos. Así, se puede llegar después de casi dos horas y casi seguro a "La mojonera", como también se conoce al monolito que marca el límite entre México y Guatemala.

La investigación de las ejecuciones se concentra en esta región a la que se llega atravesando inmensas parcelas y ranchos ganaderos. Los dos ejecutados el Día de San Valentín eran de este municipio, el cual tiene problemas graves de inseguridad. Por eso, el nombre de "El Sacrificio" resulta más que apropiado para este poblado.

Esta zona junto como varias más del municipio de Candelaria es una de los puntos "críticos" para las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y para la Procuraduría General de la República (PGR), porque en zonas como ésta el narcotráfico encuentra un sitio perfecto para el tránsito de cargamentos, uno de los cuales se perdió en el camino y aparentemente sería la causa de la ola de ejecuciones que se ha desatado.

Luego de la pérdida, una de las víctimas envió a sus familiares un mensaje por su celular: "Ya nos agarraron, somos cinco. Ya dimos las direcciones de todos. Si no regreso en 24 horas, préndanos una veladora". Críptico mensaje que está precedido de una preocupación: ¿habrá otros que ya fueron "levantados" por esta misma causa?

A pesar de la vigilancia y los retenes implementados por el Ejército -en el poblado de Miguel Hidalgo y La Pelusa-, la permeabilidad y falta de vigilancia son una constante para que prácticamente la zona sea paso natural de drogas, de acuerdo con informes de autoridades federales y estatales.

Formada por suaves planicies donde hay formidables extensiones de pastizales para la ganadería, la responsable de la mayor pérdida de la cubierta vegetal en la selva desde finales de los años 60, el grueso de los ilegales, que en un 98% son guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y nicaragüense, buscan entrar a México y lo hacen por Tabasco y Chiapas, comenta Nelia Pérez Curmina, la delegada del INM.

El grueso de la migración ilegal está por esas dos entidades. "Por aquí es muy escaso el paso de los ilegales, pero siempre está latente el riesgo que grupos numerosos de éstos opten por Campeche", insiste la funcionaria.

Llena también de contrastes -en este municipio hay al menos tres de las comunidades con mayor marginalidad: El Desengaño, Nueva Esperanza II y Las Golondrinas-, la región sur del estado es la zona donde se han asentado los operadores de bandas de traficantes de ilegales, de armas y drogas.

A veces, según información de la Subprocuraduría de Justicia de Escárcega, las tres actividades las desarrolla una misma banda. De ahí su peligrosidad.

Además, en el caso de los traficantes de drogas y armas, el río Candelaria resulta también un medio idóneo para sus actividades.

Con una extensión de 402 kilómetros, navegables en su mayoría, este río que es el más largo y caudaloso de Campeche, desemboca en la Laguna de Términos, donde se juntan 40 afluentes muy difíciles de cubrir con seguridad. En esa zona fueron arrojados los cadáveres de cuatro de los seis ejecutados hace tres semanas.
Nota: Esta noticia sera dificil que la leas en la prensa local debido a que el gobierno paga a los diarios locales para que no difundan estos hechos

Pildorita de la Felicidad

Por Rodrigo Solís.

La tarjeta postal

A la memoria del padre de un buen amigo.

“La razón por la que hay tan pocas mujeres en la política es que es demasiado problema ponerse maquillaje en dos caras.”

- Maureen Murphy

El otro día caminaba por un parque del centro de la ciudad, cuando me detuvo a la puerta de una tienda una imagen en un tarjetero postal. El tarjetero estaba lleno de esas postales turísticas que muestran fotos de pirámides, cenotes, grutas, iglesias y casas coloniales. Perdida entre las demás, había una que nada tenía que ver con el resto. En ella aparecía un bonito carruaje comandado por dos elegantes cocheros que tiraban de las riendas de este como si tuviesen mucha prisa en llegar a su destino. Los caballos, que no eran pocos, galopaban a toda prisa a la orden de sus amos. En la postal se podía ver el cielo azul adornado por unas aborregadas y rechonchas nubes que cubrían el enorme y árido desierto donde se desarrollaba la escena. Por un instante estuve tentado a comprar aquella tarjeta. Sin embargo, dos razones me lo impidieron: La primera –que es la de siempre- fue que no llevaba un clavo en los bolsillos; la segunda era mi conciencia, que me exigía no privar a otro transeúnte de lo que mis ojos descubrieron en ese momento. Más allá de mi terquedad de cuestionarlo todo, como por ejemplo cómo diablos llegó esa postal hasta ese lugar, me quedé unos instantes más observando la imagen y al cabo de unos segundos descubrí algo en ella que no había notado al verla por primera vez: al final del paisaje se podía ver, muy a lo lejos, un despeñadero profundo y oscuro, justo hacia donde se dirigían los caballos, cocheros y tripulantes del vehículo.

Agradecí no llevar conmigo los quince pesos que costaba la postal y me marché de la tienda para sentarme en una banca que estaba justo frente a la entrada, con la esperanza de ver si alguien más descubría la postal. Permanecí allí sentado por un buen rato, pero nadie se detuvo siquiera a observarla. Qué podía esperar, me dije, si la gente incluso pasaba de largo frente al puesto de periódicos donde se anunciaba con gran pompa que Ana Rosa Payán, ex alcaldesa de la ciudad de Mérida y flamante perdedora en las elecciones internas del PAN como candidata para contender por la gobernatura del estado de Yucatán, era rechazada por el PRD para representar a este partido en la misma contienda, aunque, sin embargo, contaba con la aprobación y era bienvenida por el PT y Convergencia.

Allí, desilusionado y sentado en la banca, sólo pude pensar que en este país nada es digno de sorprendernos, salvo una postal colocada por error en un tarjetero turístico, que ejemplifica a la perfección lo que somos y el destino que nos depara. En medio de tanta historia estamos nosotros, el pequeño virus que termina cargándose al diablo con todo; historia y riqueza que envidiaría hasta el país más pintado. Ya que nadie se detuvo a ver la postal, describiré lo que vi en ella: dentro del carruaje viajan los de siempre, los Slim, los Azcárraga, los Salinas, y todas esas honorables familias de la élite que tras la ventanilla le dicen a sus cocheros hacia donde dirigirse. Los elegantes cocheros son las tres fuerzas o partidos políticos que manejan las riendas del país, que empecinados, posesos y embelesados tanto de poder como de ignorancia encaminan a todos hacia un paradero trágico, donde no hay salvación para nadie, ni para ellos, ni para los pocos que están tan cómodamente sentados dentro del carruaje. Finalmente, los caballos, que son de raza noble y sumisa, y que soportan con tesón los latigazos, uno tras otro, sin quejarse, con los ojos bien cubiertos para mantenerse serviles y fieles a galope desbocado y con el corazón cansado y apunto de reventar somos todos nosotros, los ciudadanos ciegos y apáticos a los que poco o nada nos importa que las riendas de este país estén en manos de gente sin escrúpulos y siempre dispuesta a ponerle precio a su persona y a su ideología política.

México es como esa tarjeta postal: un lugar donde todos nos ponemos de acuerdo y contribuimos con todas nuestras fuerzas, siempre y cuando sea para una empresa trágica.

Un lugar donde la izquierda, la derecha y el centro no significan nada porque son manejadas por las mismas manos, las de esos hombres que han invertido todas sus fuerzas en poner con naturalidad asombrosa su cinismo al descubierto en las primeras planas de los periódicos, anunciando que cuando mejor les salga de los huevos o de los ovarios pueden y van a ser candidatos del partido que se les pegue la gana, aún si hasta hace apenas unas horas decían aborrecerlo y odiarlo a muerte, porque en este país demagogo, miserable y proselitista logramos lo que en ningún otro país del mundo; que tanto ciudadanos, políticos y empresarios nos pongamos de acuerdo para despeñarnos a un acantilado con la mejor de nuestras sonrisas.

http://pildoritadelafelicidad.blogia.com
Comentarios: rodrosolis@hotmail.com