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lunes, 30 de abril de 2007

LA ÚLTIMA SALSA EN PARÍS

(de la revista electronica Etiqueta Negra)

¿Si en parís está de moda, significa que la salsa se acabó? [y con ella la guerra de caderas entre Cuba y Puerto Rico]

un testimonio [sin trompetas] de héctor feliciano
1 Tu danses portoricain ou cubain?
Traigo malas noticias. Uno intuye que cuando París ya baila salsa, entregada, que cuando la acaba de descubrir, entusiasta, quiere decir que las cosas andan muy mal.
¿Podría significar que lo que tanto nos ha hecho fiestear ya se nos muere? ¿Que su estado es de irreversible decadencia? ¿Que la música que tanto queremos y hemos bailado se encuentra en la fase terminal del desahuciado?
La histórica París ha sido capital de movimientos artísticos briosos y vitales como el impresionismo, el modernismo o el surrealismo, pero no debemos olvidar que también fue, en años tristes de decadencia o de grandeza, la capital del rococó, de los domesticados jardines franceses, del equilibrado neoclasicismo, de escuelas artísticas antagónicas, de la intelectualización y la codificación, transformando la pura vida en un acicalado cuerpo inanimado de leyes y reglas metódicas que había que defender porque sí. Fue allí en donde se trató de eternizar el arte de épocas pasadas con la invención del museo moderno, que arrancaba de su contexto natural obras realizadas décadas o siglos antes, transportándolas a miles de kilómetros de sus lugares de origen, lejos de su historia, colocándolas en grandes salas a la vista de admiradores que no conocían ni sospechaban los secretos de su hechura. Así ocurrió con las pinturas religiosas italianas creadas para celebrar y decorar algún lugar concreto en alguna iglesia o palacete, con el arte y la escultura egipcias pensadas para erguirse al aire libre, con las máscaras africanas que, inmóviles, mudas, detenidas en el tiempo, apartadas de sus rituales y uso diario, ya no podían poseer ni destilar el mismo sentido. Lo mismo ha sucedido con la salsa en las lejanas orillas del Sena, en donde su conocimiento se ha ido formalizando y se ha transformado en un código ortodoxo y absolutista que se aprende, se enseña y se protege contra las impurezas, objeto de imitación, observación o contemplación. Y si la salsa está en boga en París, y se empeñan en emularla con diligencia, es porque ya es museo, pasado, abstracción.
En ese maravilloso y contradictorio país de latinos que hacen fila, todo ocurre en la mente, todo acto es cerebral: conversar, hacer el amor, deprimirse, acariciarse, saborear platos, criticar o hacer política. Y así bailan hoy la salsa los franceses. Como un procedimiento regularizado y mental, enlatada, como momia cultural que se afana por moverse normalizada. En París, como siempre, nada de la salsa se ha dejado al azar. Al mundo hay que ponerle orden, y punto. Nada de esas mezclas mulatas o mestizas, desordenadas, improvisadas, silvestres, de ese contoneo sabroso, repentino y espontáneo de su lugar de origen. Allí, la salsa tiene poco que ver con la realidad de los bailaderos, de los sitios, las calles y las casas del Caribe, en donde se disfruta en grande y se baila sabroso sin mucho chichí. En Francia, la salsa se aprende en boites y escuelas organizadas que aseptisent y clasifican la espontaneidad de las caderas, de los pies, de los hombros.
Las nenas y los nenes lindos, las caras lindas, europeas, se agolpan en fila, maquilladas, ultratrajeados, los jueves, viernes y sábado para aplicar con competencia y genuinas intenciones las equilibradas lecciones aprendidas en la semana. Acuden al elegante Latina Café en los mismos Campos Elíseos, al más democrático Los Mexicanos, a La Pachanga –que recuerda algún galpón caribeño en pleno barrio de Montparnasse– o al menos íntimo El Diablito, cerca de la Plaza de la République. Aunque lo más sabroso, multitudinario y heterogéneo son las grandes fiestas monstruo salseras a lo largo de los muelles del Sena –Salsa sur les quais–, que en algunas noches reúnen, al aire libre, a más de dos mil afanados bailando al son de la música caribeña. Pero, además, los parisinos han reproducido, a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento, de forma abierta, hiperestilizada, exagerándola, azuzándola, estableciendo esnobistas rivalidades y categorías fijas, la sorda batalla que ha tenido lugar en el Caribe entre especialistas: ¿La salsa es cubana o puertorriqueña?
Esa guerra agria viene de muy lejos, de una historia compartida hasta 1898 por las últimas dos colonias de España en América, y en la que cada isla ha seguido siendo el espejo en negativo de la otra. Lola Rodríguez de Tió, una poetisa puertorriqueña y revolucionaria cubana, plasmó esa trayectoria común en sus conocidos versos: «Cuba y Puerto Rico son / De un pájaro las dos alas / Reciben flores y balas / Sobre el mismo corazón». Por asemejarse tanto, los habitantes de las dos islas a menudo se desprecian, como dos hermanos que encuentran en el otro lo que rechazan en sí mismos. La música cubana influyó al mundo, pero sobre todo a los puertorriqueños. Así la historia musical de una isla no se puede contar sin hablar de la otra, pues es una madeja común entrelazada. Hasta el punto de que Daniel Santos, uno de los más importantes cantantes de música cubana, estrella de la legendaria Sonora Matancera, era puertorriqueño; y Rafael Hernández, el compositor de la emblemática y cubanísima «El cumbanchero», también lo era.
Las amargas diferencias entre puertorriqueños y cubanos se han sucedido y desbordado hasta el siglo veintiuno en el campo del baile. La forma generalizada de mover el cuerpo de cada país es distinta, aunque es cierto que ambas islas comparten el mismo caderamen como hipocentro simultáneo y amelcochado de su mundo bailable, además de un lado juguetón al menearse: el baile popular cubano destaca dos formas de bailar, el estilo llamado casino y, otro, el más popular y más bailado, que es como un despelote total, sensual, sandunguero –mezcla de gracia, ritmo y donaire–, con los brazos en alto y el contoneo integral y hasta ondulatorio de hombros y caderas. El puertorriqueño: más elegante y comedido de carácter, también con dos versiones, una de salón –muy estilizada la pareja, con frecuentes caídas de la mujer en brazos del hombre, y frecuente en Nueva York– y otra popular, que resalta la contención sensual del ritmo –y no la explosión– por medio del suave y más discreto meneo de las caderas, enmarcado por la cuadratura del torso y los hombros, que lleva cierta semejanza con el flamenco.
Este último, estilizadísimo avatar de la disputa cubano-boricua, teorizada, como era de esperarse, por los comentaristas y bailarines franceses, ha puesto a bailar algunos à la cubaine y otros à la portoricaine. Así, en las repletas salas de París se dividen los bailarines entre uno y otro estilo. Discriminadores y excluyentes, los unos no bailan con los otros. Y antes de comenzar a bailar se dispara la pregunta: Tu danses cubain ou portoricain? Ambos estilos son, en realidad, una mezcla de invenciones, productos de la exacerbada imaginación clasificadora gala, pues en ninguna de las dos islas se baila realmente así. Lo que se baila hoy en Cuba es más improvisado y vivo que la casi teoría que se practica en Francia. Y el style portoricain nadie lo baila en Puerto Rico. Aquello que más sorprende es que los franceses, en su afán por categorizar y poder domar lo indomesticable, no han dejado espacio, en sus rígidas clasificaciones escolares, para aprender la forma de bailar popular y espontánea de la inmensa mayoría de los habitantes del Caribe, desde Cuba y Puerto Rico hasta Colombia, Venezuela y Panamá. En esa región que la creó, la salsa se baila como se navega, a la vista, a ojo, con generosidad y no como si perteneciera a los campos exclusivos de escuelas adversas.
Pero los que, en Francia, prefieren los movimientos de la mayor de las Antillas Mayores, los más, bailan à la cubaine, como han bautizado al estilo similar al casino. Así, estas parejas, sin soltarse, dan vueltas, realizando figuras como arabescos, que aumentan en complejidad, entrecruzando los brazos. Los cuerpos erguidos, el juego de caderas es aquí muy reducido. En el París salsero gusta mucho la rueda cubana, una versión más compleja del mismo estilo casino, pues esta vez un grupo de parejas se coloca en círculo para hacer figuras en perfecta sincronía. Al comenzar la música, uno de los bailarines dirige y llama por sus nombres a las figuras o vueltas del baile. A cada llamada, las parejas reproducen la nueva figura. La animada rueda resulta en una impresionante y coordinada coreografía en la que las parejas ejecutan las figuras como un sistema de relojería aceitado y sin fricciones. Sin perder un paso, a menudo los hombres cambian de pareja.
Los parisinos aficionados a la menor de las Antillas Mayores, Puerto Rico, los menos, bailan a lo largo de una línea imaginaria que se despliega ante ellos, alternando pasos hacia adelante y hacia atrás. Y siguen, muy obedientes, el compás de la música. La pareja cambia con frecuencia de posición, con gran despliegue de los pasos y poco entrecruzar de brazos. À la portoricaine, la mujer se encuentra en el centro del baile, para lucir y hacer lucir sus movimientos, mostrándose ante las otras parejas y el público que observa alrededor. Las figuras de baile son más amplias y sencillas: a menudo, más sensuales y con un tono marcadamente retro, inspiradas en el viejo mambo y en el swing de los años cuarenta y cincuenta. También, las parejas pueden bailar cada uno suelto, por su lado, improvisando nuevos pasos.
Y así fue que una noche en Le Bistrot Latin, en los altos de un cine de arte y ensayo de la rue du Temple del barrio del Marais, no me quedó más remedio que delatar mi origen ante la insistente pregunta y repliqué: Je danse à la portoricaine. O eso creía yo hasta entonces. Sobre todo porque hacía nada había aterrizado en París procedente de mi islita tropical. Y, como se dice en el Caribe, acababa de haber echado un pie allá y, con el mismo ímpetu, comencé a echar un buen pie acá, en el Bistrot Latin. Vacilé y bachateé con un rico salsón de Willie Colón. Pero en la pista francesa me observaron con desconcertado asombro y seco desdén. Con desconfiada distancia antropológica. Para su enorme sorpresa, los franceses a mi alrededor constataron que si bien era cierto que yo era de allá, no bailaba –o no sabía bailar– como los de allá. C’est tres festive, me dijo mi ocasional pareja, desechando –con una cortés y respetuosa displicencia y cierta superioridad– aquella distracción inútil que le parecía ser mi forma de bailar. Aquellos incondicionales de la salsa parisina no se animaban a que les gustara mi estilo, ya que todos ellos sabían muy bien lo que era bailar à la portoricaine, lo que –comprendí entonces– no es lo mismo que bailar a la puertorriqueña.
Si intentásemos una ceñida arqueología visual y coreográfica de la salsa en Francia, nos toparíamos con una situación comparable a la de los palimpsestos, aquellos manuscritos medievales que, una vez utilizados, se borraban para escribir encima, pero que seguían conservando las huellas de la escritura anterior. Descubriríamos, pues, que detrás de la rigurosa estilización actual del baile, los movimientos de manos y las lúcidas y garbosas vueltas se encuentran restos y vestigios del antiguo rock and roll mezclado con el swing que se practicaba en toda fiesta francesa hasta bien entrada la década de los noventa. Esas vueltas dobles, ese tirarse sacudidamente de los brazos, tan parecidos al bailar à la cubaine, provienen en realidad del viejo rock and roll aswingado practicado en Francia, décadas después de haber desaparecido en otros lugares. Y la utilización extendida de esos movimientos es hoy, entre muchos franceses, de cierto modo, la compensación física de una dificultad esencial: el trabajo que da poner a mover las caderas y los pies, solos o en cadencia, a la caribeña, pues, aun en el baile, lavorare stanca. Como si dijéramos: si el cuerpo no se mueve al primer intento, pon a mover los brazos con refinamiento, aunque le sustraigas al baile su sensualidad –ese ritmo físico profundo, casi secreto entre las parejas.

2. A Porto-rico, la salsa est-elle décedée

Además de la museificada condición motriz de la salsa en París, en la Ciudad Luz se baila al son de un repertorio de pocas canciones recientes. Mucha de la música que se escucha allí es ya repetición, pues el auge de la salsa en París coincide con su tiempo muerto. Porque de muertos se ha estado tratando ya desde hace años en el mundo musical salsero. Sin contar a los simpáticos músicos del Buena Vista Social Club, ya no podremos disponer de las voces o la música de Celia Cruz, Tito Puente, Héctor Lavoe, Pete El Conde Rodríguez, Charlie Palmieri, Tito Rodríguez, Marvin Santiago y Ray Barreto que ya nos han abandonado, este último recientemente, por acudir, seguramente en contra de su voluntad, a ese gran salón de baile en el cielo en donde los esperaban retozando Cortijo, Ismael Rivera o los muchos veteranos de la Fania, la legendaria casa de discos de Nueva York.
Por lo demás, el tiempo no deja de pasar para los que están aún vivos. Tomemos sólo el caso de Puerto Rico, esa isla del Caribe oriental tan grande como El Líbano o tan pequeña como Córcega, que ha producido más salsa por kilómetro cuadrado que cualquier otra tierra, con la real excepción de la melómana Cuba. Allí, la mayoría de los maestros salseros pasan de los cincuenta, sesenta y hasta setenta años de edad: Willie Colón, Andy Montañez, Raphy Leavitt, Eddie Palmieri, Rafael Ithier y la mayoría de los integrantes de El Gran Combo y Papo Lucca y su Sonora Ponceña o el propio cantante Cheo Feliciano. Gilberto Santa Rosa, el más joven de ellos, cumplió ya más de cuarenta. Como si la lista anterior de músicos puertorriqueños no fuera suficiente para evidenciarlo, hay que recordar que en el exterior el gran sonero venezolano Oscar D’León tiene más de sesenta y el colombiano Joe Arroyo, cincuenta.
Pero lo que es aun peor, pues anuncia problemas en la continuidad del género, es que no se escucha el relevo ni para los muertos ni para esos grandes que aún están vivos. Con contadas excepciones, la novísima generación no produce ya grandes cantidades de salseros. El cantante puertorriqueño Víctor Manuelle viene siendo uno de los salseros jóvenes que confirma la lúgubre regla. Otra prueba contundente de la melódica decadencia es que la mítica Z93, la emisora de la salsa en Puerto Rico, la de la música las veinticuatro horas al día, ya comienza a describirse a menudo a sí misma como la emisora de los recuerdos. Sus oyentes telefonean diariamente a la estación radial para requerir, en su abrumadora mayoría, grandes éxitos cuyas fechas de grabación datan de al menos hace diez años.

jueves, 19 de abril de 2007

“La Uva”, un rincón gastronómico en Campeche.

Imagínate una comida a la orilla del mar, con una fresca brisa y una playa tan calma que parece un espejo y un atardecer de tonos dorados, mientras disfrutas de una fría cerveza, y los pescados y mariscos más frescos que te puedas imaginar, guisados con un sazón exquisito… hasta parece de película ¿verdad?, pues fíjate que en Campeche existe un lugar donde todo es así, se llama “La Uva”, es un restaurante con una gran tradición gastronómica que ha logrado convertirse en un rincón para comer bien gracias a la calidad de sus platillos.

Este restaurante esta ubicado a escasos 7 kilómetros de la ciudad de Campeche, en el tranquilo y pintoresco poblado de Lerma, sobre la calle principal que va rumbo a la playa (calle 20) y a escasos 30 metros del mercado de Kila, Lerma.

Este lugar cuenta con área para estacionarse, baños, una fresca y amplia palapa, y la atención inigualable de sus anfitriones: Los señores Susuki Pérez de Narváez y Luis Narváez Rosado quienes han convertido el lugar en un verdadero rincón gastronómico.

Los pescados y mariscos que se preparan en ese lugar, son producto de los pescadores locales que todos los días surten lo mejor de su pesca que se transforma en platillos dignos del paladar de un buen gourmet.

En su menú podrás encontrar los tradicionales cócteles y ensaladas de camarón, ostión, jaiba, caracol, pulpos o surtidos, así como la sopa de mariscos, chilpachole, y el tradicional caldo de pescado, y no se diga de los filetes de pescado y camarones: empanizado, a la plancha, al mojo de ajo, a la diabla o relleno de mariscos, y por si fuera poco las especialidades como el Pan de Cazón, Empanadas, Calamares Rellenos, Toritos y Cochinitas asados, Paella, Tortilla de Mariscos, Caracoles Rojos al Mojo de Ajo flameados con ron, y el inigualable Pescado Tinkichic, y para rematar los pescados fritos entre los se pueden degustar, el pargo, el mero, el boquinete, la sierra, la cherna, el esmedregal, etc., todo ello preparado de la manera mas higiénica y esmerada para que disfrutes de una experiencia gastronómica inigualable acompañado de una refrescante cerveza, una bebida natural o un buen aperitivo.

Los precios son completamente accesibles a cualquier bolsillo y lo mejor con un sabor que vale la pena disfrutar. Ya no tienes que gastar grandes sumas de dinero por pequeñas raciones de mariscos, no lo olvides esta muy cerca de la ciudad.

Por su calidad, presentación, cantidad y precio, “La Uva” es un lugar que vale la pena visitar con toda la familia.

PROTESTA EN LERMA POR LA INVASION DE PLAYA "LOS COCALITOS"


lunes, 16 de abril de 2007

Lerma en pie de lucha por sus playas.

Empleado del Ayuntamiento de Campeche construye en playa pública de Lerma, protestan vecinos.

César Queb Dzib.


El viernes 13 de abril en la tranquila comunidad de Lerma se llevó a cabo un plantón realizado por los habitantes de aquel lugar el motivo fue una protesta que cerró por completo la calle 20, que es el acceso principal al poblado durante más de siete horas, los lermeros protestaron porque “misteriosamente” se concesionó y aprobó la construcción de una casa en el único tramo de playa que le queda al poblado, el cual esta ubicado en el cruce de la calle 20 con la calle 17 a un costado de la Escuela Primaria María del Carmen Poblaciones.

Cabe mencionar que dicho predio forma parte del proyecto original de la Avenida Lerma y donde se instalaría una desviación o glorieta para construir un carril alterno y malecón que atravesaría todo el poblado, sin embargo el proyecto (aún inconcluso) fue modificado casi en su totalidad, pero los lermeros sabían que estaba sujeto a dale un uso público.

El tramo en cuestión mide aproximadamente 30 metros de frente y durante muchos años generaciones de lermeros se han bañado en ese sitio conocido como “Los Cocalitos”, corriendo la limpieza a cargo de la Comisaría Municipal y de los mismos vecinos que comparten ese pedazo de playa con gente de la ciudad que llegan cada domingo a refrescarse.

De la noche a la mañana a principios del mes de abril ese tramo fue cercado con mallas y empezaron a construir a ritmo vertiginoso, sin que nadie supiera que estaba pasando, se supo más adelante que la persona que estaba construyendo se llama Juan Calán y es empleado de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Campeche, esta persona (también se supo) recibió de la Semarnat la concesión de dicho terreno y otras cuatro más, todas ellas a la orilla del mar caso completamente sospechoso ya que tan solo para tramitar un permiso para uso pesquero de un terreno te piden un mundo de trámites y dinero, sin embargo las facilidades otorgadas a dicho empleado del Ayuntamiento de Campeche generan polémica y sospechas de que algún funcionario o ex funcionario de la comuna esta utilizando prestanombres para obtener concesiones de los pequeños espacios de playa que los lermeros consideran como públicos.

Los vecinos completamente molestos decidieron detener la obra y clausurarla con pintas, más tarde hicieron un plantón al cual llegó un dizque funcionario de la Semarnat para tratar de convencerlos de que todos los permisos estaban en regla, sin embargo fue retenido por los molestos lermeros, quienes exigieron al presencia del alcalde Oznerol Pacheco, a quien solicitaron diciendo que “así como llegó a pedirles su voto que regrese a solucionar ese conflicto que afecta los habitantes de Lerma que son más de 10 mil”, pero Oznerol brilló por su ausencia, en su lugar empezaron a desfilar funcionarios de tercera quienes no consiguieron nada hasta que se apersonó director de atención y participación ciudadana Ramón Santíni Cobos, quien dialogó con una comisión de vecinos en las instalaciones de la Comisaría Municipal.

A causa de esta protesta fue suspendida la obra mientras se llevan a cabo las reuniones para determinar quien fue el responsable de otorgar un permiso o concesión que afecta a toda la comunidad de Lerma sin hacer un estudio previo en la población, y también para determinar si la Dirección de Desarrollo Urbano a cargo de Aida Amine Casanova Rosado, cometió una irregularidad al autorizar la construcción de un predio en un terreno de uso público, pero más aún, al darle autorización a un empleado de la misma para que afecte a los vecinos de dicho poblado.

Este hecho fue bloqueado en la prensa local pues solo salieron dos escuetas notas en dos periódicos, y no fue dado a conocer con toda la importancia que amerita, ¿será que Oznerol trata de ocultar esta irregularidad cometida por sus funcionarios? O ¿quizás maneja la información amparado en los 100 mil pesos que otorga mensualmente a cada medio informativo?.

Lo lamentable del caso es que mientras a los empleados del Ayuntamiento se les da todas las facilidades para que construyan y afecten los lugares de uso público, a los particulares se les niegan los permisos para que continúen sus trámites como el caso del expediente 300 de la Dirección de Desarrollo Urbano, en el cual han obligado una y otra vez a una humilde empleada a que corra su barda para “que respete la banqueta y el área verde” que ni siquiera existe en Plan Chac, mientras que los otros vecinos siguen invadiendo la banqueta, negándose a aplicar el reglamento para todos, en una cerrazón burocrática que queda en evidencia con el caso de Lerma.

Continuaremos con el seguimiento de este asunto y todos aquellos que demuestren que en el Ayuntamiento de Campeche se aplican las reglas de de dos maneras: una para joder al ciudadano común y corriente y otra para favorecer al amigo o al funcionario.

Situaciones como estas se están dando muy seguido y estamos documentando cuidadosamente cada una, incluso el otorgamiento de permisos a cambio de fuertes sumas de dinero que han recibido empleados de Desarrollo Urbano Municipal.

No olvidemos que cada funcionario de cualquier nivel de gobierno es finalmente un empleado del pueblo; y que están en esos cargos gracias a los votos de los ciudadanos, y que no nos hacen un favor con su trabajo, es su responsabilidad hacer bien su trabajo y si cometen alguna irregularidad merecen ser castigados con todo el peso de la ley.

jueves, 12 de abril de 2007

PEMEX

Sara Estela Tamez de la Cabada

Andrés Manuel López Obrador, presentará una propuesta de reforma fiscal, la cual tendrá como fundamento ''que los impuestos sean progresivos, justos y equitativos'', y obtuvo el compromiso de los convencionistas para convocar, si el gobierno federal pretende privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), a una reunión extraordinaria en la que se tomarán ''las medidas necesarias para defender'' a la empresa.
''No permitiremos la entrega a particulares, nacionales o extranjeros, de la industria petrolera. De nuevo, la derecha ha lanzado una campaña para desmoralizar y hacer creer que Pemex está en quiebra y no hay más remedio que dejar el petróleo en manos privadas. Eso no es verdad, el petróleo es el mejor negocio del mundo: extraer un barril de crudo cuesta 3 dólares y se vende en 44'', afirmó.
López Obrador cuestionó que Felipe Calderón quedara obligado a pagar facturas, especialmente a Elba Esther Gordillo, a la que entregó no sólo la Secretaría de Educación Pública y la Lotería Nacional, asegurándose ahora el manejo de los ahorros de los trabajadores del Estado. También reprochó el silencio cómplice de algunos medios de comunicación y resaltó: ''Vivimos tiempos de ignominia, tiempos de canallas''.
Después de encabezar una marcha desde el Angel de la Independencia, López Obrador realizó un balance sobre las decisiones políticas que se tomaron después de lo que llamó "fraude electoral del 2 de julio de 2006", y consideró correcto el hecho de no llegar a acuerdos con ''los que usurparon el gobierno'' ni haber caído ''en la trampa de la violencia''.
Dijo que si después del fraude, en aras de una supuesta unidad nacional, la opción hubiera sido negociar ''con quienes pisotearon la voluntad popular y violaron la Constitución'', entonces se habría ''convalidado el golpe a la democracia y cancelado la posibilidad de una sociedad mejor para millones de mexicanos''.
Más que una crisis económica y de bienestar, en México se padece ''un proceso de degradación progresiva que sólo podrá detenerse con una renovación tajante de la vida política de México'', e insistió en que para ello se necesita que los representantes populares ''cuando menos cumplan con tres principios básicos: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo''.
En lo que fue su primer informe parcial de gobierno, López Obrador denunció que ''está más que demostrado que la actual política económica sólo beneficia a especuladores financieros, a hombres de negocios vinculados al poder'', y también dio cuenta de cómo ese grupo se aprovecha con la evasión del pago del impuesto sobre la renta (ISR).
Refirió que, en 2004, las empresas mexicanas pagaron por ese gravamen 118 mil millones de pesos, mientras los asalariados contribuyeron con 182 mil millones, es decir, los trabajadores pagaron 64 mil millones más que todo el sector empresarial, a pesar de que éste recibió 60 por ciento del ingreso nacional, mientras que los empleados apenas 30 por ciento.
''Se ha llegado al extremo que, por ejemplo, Cementos Mexicanos, con un margen de utilidad de 40 por ciento, sólo pagó 2.3 por ciento de impuestos sobre sus ventas en ese año (2004); Teléfonos de México, con un margen operativo de utilidades de 50 por ciento, pagó 8.9 al fisco; Kimberly Clark, 6.3; América Móvil o Telcel, 6.6; Femsa (Coca- Cola), 2.1; Bimbo, 1.7; Grupo Alfa, 2.3; Grupo Carso, 2.7; IMMSA, 2.4; Grupo Maseca, 1.3, y Wal-Mart, 2.4 por ciento. Y todo esto sin considerar que las negociaciones multimillonarias en la Bolsa Mexicana de Valores también están exentas de impuestos'', afirmó.
En contraste, dijo López Obrador, un obrero o trabajador de la clase media paga de 15 a 28 por ciento del ISR, según sus ingresos. Tomó como base esos comparativos para señalar que todos, incluidos los hombres más ricos, de México y del mundo, deben entender que en una sociedad con tanta desigualdad y pobreza no puede haber paz social ni seguridad pública.
Citó como otra muestra del pago de facturas del gobierno de Felipe Calderón, el hecho de que Gastón Azcárraga, ''a quien Vicente Fox prácticamente le regaló Mexicana de Aviación'', ahora presentó una demanda contra el sindicato de sobrecargos para modificar el contrato colectivo, quitarles prestaciones y hacerlos trabajar el doble por el mismo sueldo''.

¡A babor! 12 abr 07

Enormes y milenarios, los agravios a la mujer.

“Sin mujeres no hay democracia”. VLT

Por: Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

Los agravios contra al mujer no iniciaron recientemente, son milenarios y muy graves, no son producto de la maldad del sexo masculino, sino resultado de sociedades divididas en clase sociales, donde prevalecen las injusticias y una desigual distribución de las riquezas entre sus miembros.

Esclava.

La humanidad ha transitado por cinco grandes etapas en su desarrollo histórico: la comunidad primitiva, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo y el socialismo.
La descomposición de la comunidad primitiva da como resultado el surgimiento del esclavismo, que tuvo su auge en las antiguas Grecia y Roma, entre los siglos IV a.C. y IV d.C., aproximadamente.
Durante este régimen, el esclavista era dueño absoluto de todo, de los medios de producción, de los productos del trabajo, de la tierra, de los instrumentos de trabajo y de otros seres humanos, de los esclavos, hombres y mujeres, y de los hijos de éstos, es decir, de sus familias.
Los esclavos, hombres y mujeres, eran tratados peor que objetos o bestias, siendo comprados como cualquier mercancía, sometiéndolos de tiempo completo a un trabajo extenuante en las propiedades o en la casa del amo, del esclavista, sin ninguna recompensa o retribución, careciendo de oportunidades para superarse y viviendo en condiciones insalubres, apilados en barracas o casuchas junto con sus hijos.
En estas circunstancias imaginemos la condición de la mujer, trabajando de sol a sol, embarazándose y teniendo a sus hijos en medio de la insalubridad y criándolos careciendo de lo absolutamente necesario, sin algo que se llamara realmente hogar y sin familia, puesto que sus hijos, desde el momento de su nacimiento, ya no le pertenecían a ella, sino al esclavista, al amo, y quienes al crecer, siendo niños todavía, se integraban al trabajo esclavo, sustituyendo a aquellos que, como todos, morían de manera prematura debido a la cruel explotación a la que eran sometidos.
Por otra parte, es necesario señalar que, aunque la esclavitud ya no predomina en la sociedad actual, vestigios de ésta sobrevivieron inclusive hasta el siglo XIX en los propios Estados Unidos y en el XX, en Sudáfrica, además de que los pueblos indígenas de lo que hoy es nuestro país lo sufrieron, por parte de los españoles, durante los tres siglos que duró la Colonia.

Sierva.

Con la caída del esclavismo, principalmente después de la desaparición del Imperio Romano en el siglo V, surgió otro tipo de sociedad: el feudalismo, que predominó en la Europa Occidental entre los siglos IX y XV, durante la llamada Edad Media.
En esta etapa la sociedad se dividió en señores feudales, grandes terratenientes, reyes o monarcas, por un lado, y siervos, por el otro, siendo estos últimos la inmensa mayoría de la población.
La servidumbre, los siervos, a pesar de ya no ser propiedad del señor feudal, como el esclavo del esclavista, le debían tributo en trabajo, en especie o a través de imposiciones o impuestos, viviendo miserablemente dentro de las inmensas propiedades del señor feudal y teniendo que trabajar las tierras prácticamente sólo en beneficio del mismo.
La mujer, aparte de ayudar en el trabajo del campo, en las minas, etc., tenía y criaba a sus hijos en condiciones miserables e insalubres, cuidaba de su humilde hogar y atendía a su esposo, para así, sin proponérselo, ayudar a reproducir las condiciones para la existencia del sistema feudalista de producción.
Un sistema de este tipo prevaleció en México durante los primeros años de nuestra independencia hasta la dictadura de Porfirio Díaz, a principios del siglo XX, en el que predominó el latifundio, es decir, grandes extensiones de tierra y propiedades en manos de una sola persona y masas de mexicanos, hombres y mujeres, peones o siervos, viviendo encasillados en las haciendas, en condiciones miserables y sin ninguna posibilidad de alcanzar una vida mejor.

Proletaria.

En la actualidad, en México, y en la mayoría de los países del mundo, vivimos en un régimen capitalista, en el que la sociedad se halla dividida en propietarios de los medios de producción, capitalistas o burgueses, y proletarios o trabajadores, quienes constituyen la inmensa mayoría de la población.
En este marco, la mayor parte de las mujeres en México son hijas o esposas de trabajadores de la ciudad, del campo o del mar, o inclusive ellas mismas son trabajadoras.
Como esposas, la mujer mexicana desempeña un papel fundamental en nuestra sociedad: cría, cuida y educa a sus hijos, atiende a su pareja y mantiene en las mejores condiciones su hogar, aún cuando el ingreso de su compañero, o el de ella misma, sea en muchos casos totalmente insuficiente para tener una vida satisfactoria y plena.
Básicamente es la mujer la que dota de nuevos trabajadores al sistema, es decir, a sus propios hijos, y permite que su compañero recupere la fuerza de trabajo para continuar laborando y llevar aunque sea lo mínimo indispensable al hogar.
Así, la mujer, nuevamente y al igual que durante el esclavismo y el feudalismo, de manera inconsciente, sin saberlo ni quererlo, por las leyes que rigen al sistema capitalista, llevada por el instinto de conservación, por la necesidad y por el amor a su familia, contribuye de manera muy importante a que el sistema capitalista se reproduzca, se mantenga.

¿A quién beneficia el trabajo doméstico y quién debe pagarlo?

Nunca antes como hoy, en el capitalismo, el trabajo doméstico, el trabajo que se realiza en el hogar, había adquirido tanta importancia, por ello muchas veces se ha hecho esta pregunta, que casi siempre se queda sin respuesta.
El capitalista, el comerciante y el gobierno, pagan, con dinero, la fuerza de trabajo del obrero, del empleado, del campesino o del pescador, pero las monedas o billetes no se comen ni se visten, y es aquí donde la mujer juega un papel fundamental.
La mujer, con su trabajo, transforma el dinero en alimentos, en ropa limpia y hace de su hogar un sitio lo más agradable posible, todo lo cual permite a su pareja descansar y recuperar su fuerza de trabajo para poder acudir a laborar al día siguiente.
Asimismo, en nuestra sociedad, el esposo, el trabajador en general, hombre o mujer, come, se viste y descansa casi solamente para ir a trabajar, pues el tiempo que le dedica realmente a su familia, a la recreación, al deporte, a la cultura, a su superación personal, etc., es mínimo, dado lo raquítico de sus ingresos, debiendo, en muchos casos, tener hasta dos o más trabajos para vivir de una manera más digna y decorosa en el aspecto material.
Es claro entonces que sin el trabajo doméstico, en el hogar, que realiza la mujer, y que en la actualidad muchas veces es compartido con el hombre, la existencia del sistema capitalista sería imposible, por lo que es de justicia que sea este sistema, y quienes de él resultan más beneficiados, los que lo paguen.

Los problemas de la mujer.

De esta manera podemos observar cómo los problemas de la mujer no son ajenos al sistema en el que vive y que la mayor parte de ellos son generados por el mismo, incluidos los relacionados con los prejuicios y discriminación por cuestiones de género que en cada época histórica han existido.
Por todo ello, sin duda, a pesar de que todos, hombres y mujeres, sufrimos en la actualidad por el abandono del gobierno del camino abierto por la Revolución Mexicana de 1910, por las políticas económicas neoliberales y por el desempleo, la pobreza, la inseguridad, la violencia, etc., que éstas han generado, la mujer tiene sus problemas y demandas específicas.
La mujer mexicana, para superar su actual situación requiere de una Secretaría de la Mujer, que atienda específicamente sus problemas, tales como su necesidad de atención integral durante el embarazo, hasta el parto, y sus problemas de salud particulares; el establecimiento de guarderías para la mujer que trabaja; la no discriminación en el trabajo en razón de su sexo; tener acceso real a la educación; vivir en un ambiente familiar sin violencia; tener derecho a un trabajo digno, pero no motivado por su necesidad, como actualmente sucede, sino como una decisión de la propia mujer por superarse y contribuir al bienestar de su familia; así como tener pleno acceso a la participación política en condiciones de igualdad, entre otras.

La verdadera liberación de la mujer.

La mujer mexicana ha jugado un papel de primera importancia a lo largo de la historia de México, destacando entre ellas personalidades como Sor Juana Inés de la Cruz, Doña Josefa Ortiz de Domínguez o las soldaderas durante la Revolución Mexicana iniciada en 1910, entre muchas otras.
Siguiendo su ejemplo, mediante una lucha constante y tenaz al lado de las mejores fuerzas del país, la mujer, junto con el hombre, puede aspirar a tener una vida más digna en el seno de nuestra sociedad, no hay duda.
Sin embargo, su verdadera liberación vendrá cuando en nuestro país construyamos, hombres y mujeres, sin distinción, prejuicios o discriminación alguna, una sociedad más justa, donde las riquezas se repartan más equitativamente y donde los mexicanos, sin aislarnos del resto del mundo, seamos realmente dueños de nuestro propio destino y de nuestras riquezas naturales, sin que otros gobiernos o países más poderosos que el nuestro nos saqueen, obstaculicen o deformen nuestro desarrollo.


AHORA HABLEMOS DE...

¿6-4=10 y 8-2=10?

Los del PAN, además de no saber hacer cuentas, no ven la realidad... o hacen como que no la ven, cuando así les conviene.
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