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miércoles, 30 de mayo de 2007

Honorables vs Patanes

En el número 42 de la revista Rhema, publiqué una pequeña nota de apenas media cuartilla, en la cual hago referencia a una información que ya era de dominio popular, pero que nadie se había tomado la molestia de divulgar, en ese pequeño escrito menciono que hay una funcionaria en el Ayuntamiento de Campeche que milagrosamente puede desempeñar dos cargos al mismo tiempo: el de Directora de Desarrollo Urbano Municipal y el de Profesor Investigador Asociado en la Universidad Autónoma de Campeche, en los dos empleos se requiere tiempo completo y la aplicación a fondo del titular para la realización de su trabajo; mas tarde nos enteramos que también es presidenta del Colegio de Arquitectos de Campeche, es decir tres cargos importantes que requieren tiempo y dedicación.
Debido a la publicación de dicha nota, mi director y amigo Roberto Iris, recibió “un regaño” de la Directora de Comunicación Social, la también apreciada Lic. Manuela Méndez, en el sentido de que estamos siendo viscerales, patanes, y poco éticos al atacar a una “persona honorable” (así lo dijo), a una funcionaria integra y dedicada a su trabajo, sin embargo las pruebas que están al alcance de todos, en los portales del Ayuntamiento y de la UAC, nos demuestran lo contrario.
¿Como puede un profesor investigador de la UAC, obligado por su contrato colectivo de trabajo a prestar ocho horas de labores y a publicar por lo menos tres libros al año producto de sus arduas investigaciones, desempeñar al mismo tiempo el alto cargo de Director de Desarrollo Urbano, donde se requiere tiempo completo de labores para atender la enorme carga de trabajo que genera esta responsabilidad?, ese es un misterio para la araña.
También recibió reclamos mi director en el sentido de que esa información estaba circulando en Internet, pero eso hasta hoy era mentira pues por falta de tiempo no había podido subir esta entrada a mi blog, pero ahora aquí está con las pruebas de lo que mencionamos.
En mi opinión muy personal, es lamentable que se trate de defender lo evidente, sin embargo la apreciada Lic. Manuela Méndez tiene que hacer su labor, quiero aclarar que esta nota así como todas las que aquí publico y en otras revistas, no tienen ningún fin personal, ni tampoco son viscerales (como ella dice) solamente pretenden cumplir con mi derecho de expresarme libremente y no como profesionista, sino como ciudadano, pues no podemos llamarnos ciudadanos si dejamos que estas gentes “honorables” sigan teniendo múltiples empleos, cobrando sumas ofensivas por no trabajar y dándose el lujo y la prepotencia de llamar patanes a quienes se atrevan a señalarlos.
A continuación presento la pequeña nota que ha causado tanto escozor.

¿El don de la ubicuidad?

Al tratar de entrevistar a la titular de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Campeche, Aida Amine Casanova Rosado, una vez más, se manifestó su ausencia; durante tres días seguidos acudimos a sus oficinas con el fin de que nos informara, si sus inspectores habían verificado que en el asunto de Lerma, se está construyendo un local comercial y no una casa habitación según lo que se autorizó; uno de sus empleados quien suplicó encarecidamente no dar su nombre nos sugirió que la buscáramos en la Universidad Autónoma de Campeche ya que ella solo acostumbra a reportarse por teléfono pero que con seguridad la encontraríamos en la UAC, y para sorpresa nuestra, nos encontramos con lo siguiente:

La arquitecta Aida Amine Casanova Rosado es empleada de la UAC con el número de empleado 925, adscrita al Centro de Investigaciones Históricas y Sociales, con el cargo de Profesor e Investigador Asociado “C” donde según el Contrato Colectivo de Trabajo del Sindicato Único de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Campeche, debe de prestar sus servicios ocho horas diarias de lunes a viernes y recibe un sueldo de $13,229.35 mensuales más prestaciones, aguinaldos, vales, bonos, etc.

También pudimos constatar que Aida Amine Casanova Rosado impartió una conferencia durante el XIV Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Estudios del Caribe, representando a la UAC, el pasado miércoles 25 de abril en horario de 09:00 a 11:00 horas, el tema que dictó fue “La construcción del futuro”.

Con todos esos compromisos ¿tendrá tiempo la titular de Desarrollo Urbano Municipal de atender los asuntos propios del Ayuntamiento de Campeche?, donde devenga un salario de $22,546.00 mensuales por turno completo de trabajo, ¿serán sus muchos compromisos la causa de que no se le encuentre en sus oficinas hasta después de las dos de la tarde?, ó ¿quizás habrá desarrollado el don de la ubicuidad que le permite estar en dos lugares al mismo tiempo?

Esta es la Directora de Desarrollo Urbano Municipal del Ayuntamiento de Campeche, Profesora Investigadora de la Universidad Autonoma de Campeche y tambien Presidenta del Colegio de Arquitectos de Campeche

Este es el sueldo que devenga segun la pagina del Ayuntamiento de Campeche, obviamente no incluye gastos de representacion, de celular, vales de gasolina, ni compensaciones, pero si esta obligada a prestar sus servicios por lo menos ocho horas diarias.

Esta es su foto en el directorio de funcionarios del Ayuntamiento de Campeche

Este es el directorio del personal que labora en el Centro de Investigaciones Historicas y Sociales de la UAC, aqui aparece con el cargo de profesor e investigador incluso tiene numero de oficina y correo de la intranet de la uac, en este cargo tambien debe desempeñar un horario de ocho horas al dia.


Este es el tabulador de sueldos vigente en la UAC, esta subrayado lo que cobra, sin incluir, compensaciones, vales de despensa, aguinaldos, y otras prestaciones que como profesor investigador y empleado de la uac recibe.

Salvemos al Ejército Mexicano.

¡A babor! mayo 07

Por Roberto ESCAMILLA PÉREZ.

La derecha ha sido siempre enemiga de las instituciones surgidas de la Revolución Mexicana de 1910, empezando por la Constitución de la República, principalmente de sus artículos 3º, 27, 123 y 130, pero también de las empresas del estado, de la educación pública, de la seguridad social, del ejido y, por supuesto, del Ejército Mexicano, por el origen profundamente revolucionario y popular de éste.
Hoy, el gobierno de Calderón Hinojosa, en su afán de ganar simpatías y reivindicarse ante los ojos del pueblo, está arrastrando a las Fuerzas Armadas de nuestro país a una aventura desastrosa, a una guerra perdida de antemano porque no va a las raíces del fenómeno, como lo es la pretendida lucha contra la delincuencia organizada, específicamente contra el narcotráfico, aventura en la que los únicos que saldrán perdiendo serán el propio Ejército y el pueblo mexicano.

El origen y características del Ejército Mexicano.

Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que el actual Ejército Mexicano tiene sus orígenes más remotos en el que formó el Padre de la Patria, don Miguel Hidalgo y Costilla, al levantarse en armas en 1810, conformado inicialmente por algunos centenares de hombres, principalmente criollos, mestizos e indígenas, que llegaron a ser miles, y que iniciaron la lucha por nuestra independencia respecto a España, contra la esclavitud y por terminar con la situación de miseria material en la que vivía la inmensa mayoría del pueblo, objetivos e ideales que permearon, desde ese momento, a todas las instituciones que fueron surgiendo en el transcurso de esta lucha, incluidas por supuesto a nuestras Fuerzas Armadas.
El actual Ejército Mexicano igualmente se nutrió, en cuanto a sus ideales, carácter y estructura, de aquel Ejército Liberal que luchó al lado del Benemérito de las Américas, Benito Juárez, que derrotara a los franceses y al Ejército Conservador, mismos que pretendían imponer a un príncipe extranjero y que se oponían a la aplicación de las Leyes de Reforma y a la Constitución de 1857.
Sin embargo, fueron los diferentes ejércitos revolucionarios, comandados por Villa, Zapata, Carranza y por otros caudillos que participaron en la Revolución Mexicana iniciada en 1910, los que le dieron los rasgos esenciales al actual Ejército Mexicano, que se caracteriza por ser respetuoso de la Constitución, de origen popular y ampliamente identificado con los ideales de independencia, soberanía, democracia y progreso que históricamente ha perseguido nuestro pueblo.
Igualmente, nuestro Ejército se ha distinguido de los del resto del mundo porque se ha mantenido respetuoso de las instituciones y no ha sido protagonista de golpes de Estado, fenómenos que han enlutado y manchado de sangre inocente a otros países, además de estar formado por gentes del pueblo, cuyos integrantes ascienden de grado no debido a su “pureza de sangre” o por pertenecer a las clases privilegiadas, sino por sus méritos en el servicio a la patria.
Asimismo, de sus filas han surgido infinidad de hombres valiosos, progresistas y revolucionarios, como el general Lázaro Cárdenas del Río, el mejor presidente que ha tenido nuestra patria después de la etapa armada de la Revolución Mexicana iniciada en 1910.

Sus deberes de acuerdo a nuestra Constitución.

En diversos artículos de nuestra Constitución se señala que los deberes y obligaciones del Ejército, y en general de las Fuerzas Armadas Mexicanas, son la defensa de la República y de sus instituciones, la preservación de su seguridad interior y la defensa exterior de la Federación.
Asimismo, en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos se indica que:
Art.1/o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, son instituciones permanentes que tienen las misiones generales siguientes:
I. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación;
II. Garantizar la seguridad interior;
III. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas;
IV. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y
V. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.

El combate a la delincuencia organizada no es obligación del Ejército Mexicano.

Así, queda más que claro que lo que al Ejército Mexicano se le está obligando a realizar por parte de Calderón Hinojosa se sale por completo del marco de la ley y no corresponde a las elevadas tareas que al Ejército se le tienen encomendadas.
Se alega que el narcotráfico y la delincuencia organizada ponen en peligro la seguridad interior y hasta la soberanía del país, pero esto es falso y constituye sólo el pretexto para involucrar al Ejército en esta lucha.
En todo caso, esta situación de inseguridad, de violencia y de corrupción son responsabilidad de los gobiernos neoliberales que han estado al frente de nuestro país en los últimos 25 años y correspondería al actual resolverla, junto con las corporaciones policíacas a todos los niveles, y no al Ejército Mexicano.
Es cierto, el Ejército en otras épocas ha sido utilizado ilegal y equivocadamente en tareas que no le corresponden, y ha tenido fallas, pero no son imputables a la institución como tal, sino a los individuos, principalmente a algunos de los que han sido presidentes de la República y, por tanto, Comandantes Supremos de las Fuerzas Armadas, utilizándolo para imponer las llamadas requisas, es decir, para sustituir a los trabajadores que se han declarado en huelga en las empresas e instituciones del Estado, o para reprimir a movimientos sociales.
Sin embargo, lo que hoy está haciendo Calderón Hinojosa sobrepasa los límites y pone en serio peligro el prestigio, la esencia y el carácter progresista, democrático y popular del Ejército y, en general, de las Fuerzas Armadas Mexicanas.

¿Por qué el Ejército Mexicano no debe ser usado para combatir a la delincuencia organizada?

No debemos permitir que el Ejército continúe en esta lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada porque, en primer lugar, es una batalla condenada al fracaso, pues no se está atacando este fenómeno de manera integral ni de raíz, es decir, no se está combatiendo lo que lo genera, o sea, la pobreza, la miseria, la ignorancia y el desempleo, y así no se gana una guerra.
En segundo lugar porque, como ya vimos, el combate a la delincuencia organizada no está dentro de las tareas que constitucional y legalmente se le tienen asignadas.
En tercer lugar debido a que se le expone al altísimo poder de corrupción que tiene la delincuencia organizada, principalmente el narcotráfico, pudiendo ser contaminado por esa mafia, además de que muchos de sus elementos perderán la vida de manera inútil, absurda, en una guerra que no es la suya.
Por último, si el Ejército Mexicano continúa en esta lucha, irá perdiendo el prestigio que ante el pueblo mexicano se ha ganado, y en el fragor del combate, y ante la impotencia de no poder acabar con la delincuencia, porque no lo va a poder hacer (no por incapacidad, sino por las razones que ya señalamos), seguramente algunos de sus elementos caerán en excesos, y sectores cada vez más numerosos del pueblo empezarán a ver al Ejército, ya no como la gran institución que es, sino con odio o desconfianza, situación que a nadie conviene, salvo a la derecha y al imperialismo norteamericano, a los enemigos históricos del progreso de México.

¿Qué es lo que el Ejército Mexicano puede y debe hacer para contribuir en esta lucha?

Es verdad, nadie en nuestro país puede, ni debe, mantenerse al margen de esta situación, pero en este caso el Ejército Mexicano debe colaborar en la lucha contra la delincuencia organizada de otra manera y nunca directamente, es decir, evitar por todos los medios entrar en combate, tampoco debe encabezar cateos, mucho menos entrar en domicilios particulares, efectuar detenciones, ni creando cuerpos de elite que sirvan para reprimir al pueblo.
El Ejército Mexicano, por lo contrario, puede y debe, por ejemplo, entrenar y preparar a los cuerpos policíacos a todos los niveles, físicamente, en la táctica y estrategia para el combate, en el manejo de armas, y mental y psicológicamente, fomentando en ellos valores cívicos elevados como el amor a la patria y a nuestro pueblo, que es lo que finalmente le da un verdadero sentido y propósito a una lucha de este tipo.
Asimismo, puede proporcionar información de inteligencia útil para los cuerpos policíacos, y participar en el avituallamiento y auxilio de los mismos, además de proteger a la población civil.
El Ejército Mexicano puede hacer éstas y muchas más cosas, todas ellas de gran valor y peso, que pueden ser determinantes para avanzar en el combate contra estas mafias, pero sin poner en peligro su esencia, el papel importantísimo que le corresponde legalmente cumplir, y su prestigio ante el pueblo mexicano y ante el mundo.

Campeche y la lucha contra la delincuencia organizada.

Es cierto, Campeche necesita más recursos para luchar en contra de la delincuencia organizada, porque todos sabemos que aquí no existía hasta hace poco tiempo y que los cárteles buscan a toda costa establecerse en nuestra entidad, lo que no debemos permitir.
Sin embargo, Campeche necesita, al mismo tiempo, y con igual urgencia, de recursos para elevar el nivel de vida del pueblo, de sus campesinos, obreros, pescadores, empleados, maestros, mujeres y jóvenes, para apoyar a los pequeños y medianos empresarios, que en Campeche son la inmensa mayoría, para así cerrarle el paso a la delincuencia de manera efectiva, como debe ser, de raíz, y no como equivocadamente lo está haciendo Felipe Calderón Hinojosa. Por ello, en la lucha por más recursos para Campeche con estos propósitos, todos debemos estar unidos.

Salvemos al Ejército Mexicano.

Así entonces, pretender acabar con la delincuencia sólo mediante métodos policíacos, o estableciendo un Estado policiaco, es peligroso, absurdo e inútil, es enfrascarse en una batalla perdida de antemano, es enfilarse al fracaso.
Pero llevarse entre las patas a una institución noble y de origen popular, como lo es el Ejército Mexicano, es aún más grave, pues se le está exponiendo al terrible poder de corrupción de la delincuencia organizada, pero además muchos de sus integrantes sacrificarán su vida en una batalla que, además de perdida, no es la suya. El Ejército Mexicano tiene otras tareas más elevadas y las marca claramente la Constitución.
Sí, hay que atacar a la delincuencia, pero en todos los frentes, y el policiaco no es el único importante. ¿Cómo se va a terminar con la delincuencia si el propio gobierno neoliberal panista genera las bases para que ésta exista, crea el caldo de cultivo, es decir, fomenta el desempleo y acrecienta con sus políticas económicas la pobreza del pueblo?
Si el pueblo mexicano tuviera trabajo seguro, un salario digno y una vivienda, y garantizados sus derechos a la salud, a la educación, a la recreación, al deporte, a la cultura y a la participación política, ¿dónde reclutaría la delincuencia a sus elementos? ¡Se vería real y efectivamente reducida! Y si aparte logramos tener una justicia pronta, expedita y que no sólo castigue a la pobreza, sino real y efectivamente al delito y a la corrupción ¡La delincuencia estaría aniquilada y las instituciones, todas, a salvo! Correo electrónico: a_babor@hotmail.com