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jueves, 21 de febrero de 2008

Tus derechos como consumidor

Por: César Queb Dzib.

A principios de los años 90 una noticia corría como reguero de pólvora: Descubrieron que el Gorila vendía carne de perro; la sociedad estaba consternada pues las tortas del gorila eran las favoritas de todos, sin distinción de género o clase social; poco tiempo después Coty la del mercado también fue sancionada por cocinar caninos y venderlos frente al mercado en suculentas tortas y sabrosos tacos que la gente comía con verdadera gula.
Las tortas de “cochiperro” entraron al menú de los campechanos. Estos casos que fueron muy comentados pronto se convirtieron en objeto de broma entre la gente de Campeche.

Hace poco una amiga periodista me platicó que llevo a sus hijos a comer hamburguesas a una de esas franquicias que están por el malecón y pidió una promoción de bajo precio, resultó que uno de sus hijos se enfermó del estomago con una salmonelosis que lo tuvo postrado durante tres días.

Otra amiga me comentó que fue a cenar con su sobrino a un restaurante de carnes ubicado en el Fovi y que al estar su sobrino degustando su taco de arrachera, mordió algo duro y resultó ser un pedazo de vidrio que se le astilló en la boca.

Un compañero de trabajo comía con verdadero antojo su sopa de macarrones con pavo en los portales de San Martín, cuando de pronto notó que su caldo tenía una pata de cucaracha.

Otro compañero de trabajo asegura que en conocida lonchería ubicada en la avenida López Mateos por Bravo, su cuñada pidió una torta de jamón clavetado y que al destaparla para echarle la salsa se encontró una cucaracha entera dentro de su torta.

Un amigo se quejó que la carne al pastor de un restaurante de carnes del malecón con nombre de personajes de “Los Polivoces”, estaba demasiado salada al grado que no se podía comer.

Otro más asegura que la pasta que pidió en un restaurante de hotel con nombre de pirata, parecía chicle debido a que había sido recalentada.

Un turista italiano se quejó que en un restaurante cerca de la C.F.E., en realidad no vendían comida italiana y que la pasta que le sirvieron era una ofensa para la gastronomía italiana.

Un grupo de amigos comentaron que el pasado 14 de febrero fueron a cenar a un restaurante de carnes en la avenida Resurgimiento, cerca del Fovi, donde les pusieron una mesa de plástico sin mantel y que tuvieron que esperar casi hora y media para que les sirvieran tacos fríos y con tortilla semi cruda y aparte tuvieron que soportar las groserías del mesero que los atendió y para colmo al traerles la cuenta les incluyeron la propina como si fuera obligatorio.

El hermano de un conocido, en una ocasión fue secuestrado el y su vehículo en un centro nocturno con nombre de zorro, por no poder pagar la cuenta de más de 10 mil pesos que le cobraron por su supuesto consumo en dicho antro.

Estas son cosas que cuenta la gente que acostumbra salir de noche a cenar con sus amigos o parientes, pero también hay historias relacionadas con los bares o las discotecas de la ciudad, en algunos casos no permiten el acceso a las personas comunes y corrientes que son discriminadas o condicionan las mesas cercanas a la pista donde ponen letreritos de “reservado” pero que el mesero ofrece a cambio de consumir una botella de licor y también hay casos donde obligan a un consumo mínimo de bebidas alcohólicas a los clientes.

Todos los ciudadanos como consumidores tenemos derechos al acudir a un restaurante o centro de diversión.

Si tenemos una situación como las que se ha descrito anteriormente hay lugares donde podemos acudir a externar nuestra inconformidad, si se trata de la higiene o la preparación y contenido de los alimentos, para eso esta la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Campeche, que es la Dependencia del Gobierno del Estado que lleva a cabo la vigilancia sanitaria de productos, actividades, establecimientos y servicios dedicados a la elaboración de alimentos, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, entre otros productos, con el propósito de proteger al público del consumo de productos de mala calidad. La COPRISCAM se encuentra en la calle 10 No. 239 “A”. Barrio de Guadalupe. Tel. 81 650 24, fax: 81 649 89, en Campeche, Campeche.

Y si se trata de los precios, atención o discriminación está la Procuraduría Federal del Consumidor; según esta dependencia cualquier cliente de este tipo de establecimientos tiene derechos que debe exigir sean respetados.

Y es que como en cualquier espacio que brinde algún servicio al público, estos proveedores están obligados a ofrecer un trato respetuoso, además de un servicio de calidad y con apego a la Ley.

Los consumidores cuentan con cinco derechos básicos establecidos en la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC), en estos lugares.

Ningún establecimiento tiene derecho a discriminar.
La LFPC establece en el artículo 58: “El proveedor de bienes, productos o servicios no podrá negarlos o condicionarlos al consumidor por razones de género, nacionalidad, condición étnica, preferencia sexual o religiosa, o cualquier otra particularidad”.
Además, señala que los proveedores de servicios tampoco podrán seleccionar a la clientela, reservar el derecho de admisión ni excluir a personas con discapacidad, salvo por causas que afecten la seguridad o tranquilidad del establecimiento y a sus clientes.

No pueden obligar a un consumo mínimo.
El consumidor es la única persona que decide cuánto alcohol habrá de consumir, aun cuando el mesero considere que ha sido poco. El mismo apartado dice que no se podrán establecer condicionamientos al consumo.
De igual manera, los antros no pueden condicionar el proporcionar mesa a que se adquiera una botella de vino. La mesa forma parte indispensable del servicio, por lo que no se debe sujetar a la compra de alcohol.

Los precios deben estar a la vista o en la carta.
La exhibición de precios es aplicable a todos los productos que se vendan en el antro, incluyendo las presentaciones de las bebidas alcohólicas por botella o por copa, refrescos, jugos, agua embotellada, cajetillas de cigarros, así como el costo de cada platillo o botana, además de los servicios de guardarropa y estacionamiento con el precio por hora y fracción.
De acuerdo con el artículo 7 bis. “El proveedor está obligado a exhibir de manera visible el monto total a pagar por los bienes, productos o servicios que ofrezca al consumidor”.

El establecimiento debe hacer válidas sus promociones.
El consumidor debe exigir al establecimiento que haga válidas las promociones especiales con que suelen atraer a la clientela, como la “hora feliz” de bebidas al 2 X 1 o ciertos días de la semana en que no se cobra cover. La LFPC en su artículo 42 dicta que “el proveedor está obligado a entregar el bien o suministrar el servicio de acuerdo con los términos y condiciones ofrecidos o implícitos en la publicidad o información desplegados, salvo convenio en contrario o consentimiento escrito del consumidor”.

El artículo 50 dicta que “Si el autor de la promoción u oferta no cumple su ofrecimiento, el consumidor podrá optar por exigir el cumplimiento, aceptar otro bien o servicio equivalente o la rescisión del contrato, y, en todo caso, tendrá derecho al pago de la diferencia económica entre el precio al que se ofrezca el bien o servicio objeto de la promoción u oferta y su precio normal”

No deben cobrar el servicio o exigir propina.
Muchos lugares aprovechan la distracción y euforia de los clientes para anexar la propina como un concepto más de la cuenta.
La propina es una gratificación voluntaria que se da a cambio de un buen servicio, el consumidor debe considerar su pago y de cuánto será el monto. Si presionan para que ésta sea otorgada de manera anticipada o la incluyen en la cuenta sin preguntar, el consumidor puede presentar una queja.

Quejas demostradas y cómo presentarlas.
Si no te respetan alguno de estos derechos puedes acercarte a la delegación más cercana de la Procuraduría Federal del Consumidor.
Al presentar tu queja deberás indicar tu nombre, dirección, teléfono, datos del proveedor, motivo de tu denuncia, fecha y hora; si cuentas con nota o factura que avale tu denuncia anéxala. La denuncia es confidencial.
Según revela la dependencia, los principales motivos de reclamación son por negativa a la prestación del servicio, mal trato o servicio al cliente y negativa a la devolución, cambios o bonificaciones.

Así que si en unas de esas salidas has sido víctima de discriminación, mala atención, condicionamiento, te han exigido pagar propina; o te han servido comida contaminada o en mal estado, has valer tus derechos. No te quedes callado.