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lunes, 31 de marzo de 2008

Seis años después, de regreso a La Habana

Por: César Queb Dzib

No había tenido el placer de regresar a Cuba más que nada por mis propios asuntos económicos, muy a mi pesar ya que ahí tengo amigos a los que considero parte de mi familia.

En esta ocasión tuve el privilegio de regresar a la isla de Cuba, a la Ciudad de La Habana, la capital bulliciosa y generosa que nos recibió con los brazos abiertos como si fuéramos parte de ellos y es que en realidad los mexicanos nos sentimos en Cuba como si estuviéramos en casa.

Una grata experiencia, sin duda; pero mejor aún ser testigo de que hay cambios positivos para todos los cubanos, de primera instancia lo que pude notar fue la ausencia de los “camellos” aquel medio de transporte que era tan representativo de cuba y que cumplía con gran esfuerzo la difícil tarea de llevar de un lado a otro a los cubanos que se trasladaban hasta la capital (en el humor cubano se dice que los camellos eran como la película del sábado por la noche ya que se podía ver violencia, lenguaje adulto y sexo). En su lugar han sido sustituidos por modernos autobuses chinos (metrobuses) de marca Yutong, estos titanes articulados en el centro tienen capacidad de transportar cómoda y rápidamente a tanta gente como un “camello” pero con la ventaja de ser nuevos, más rápidos y eficientes. De igual manera las “gua guas” han sido sustituidas por modernos autobuses de pasajeros equipados con asientos acojinados y aire acondicionado que salen en gran número de la estación central hacia las distintas provincias que componen esa gran nación que es Cuba.


La ultima vez que estuve en La Habana (hace seis años) fuera de los restaurantes de los grandes hoteles era difícil encontrar un lugar que te ofreciera entre su menú carne de res, sin embargo en esta ocasión nuestro primer alimento fue precisamente un jugoso “bistec de palomilla” asado, en un pequeño restaurante frente al imponente malecón de La Habana, con costo verdaderamente accesible (3 C.U.C.) y a disposición tanto de turistas como de locales.

Y en las casas de nuestros amigos también pude notar cambios muy agradables, mejoras en sus interiores con vitropisos, duchas, baños, cocinas, y otros tipos de comodidades que son comunes en nuestro país y que ellos pueden hacer debido a que esos productos ahora se venden en las tiendas de divisa. Y los electrodomésticos: Licuadoras, ollas de presión eléctricas, arroceras eléctricas, parrillas eléctricas, DVD, televisores a color, grabadoras, minicomponentes y una variedad de accesorios antes restringidos debido al consumo eléctrico; pero gracias a la política de ahorro de energía están disponibles nuevamente para los hogares cubanos. Parte de esa política ha permitido que los cubanos cambien sus viejos refrigeradores rusos o americanos por modernos refrigeradores chinos, de alta eficiencia, sin escarcha y con gran capacidad de conservación de alimentos y con la ventaja de ahorrar espacio en las cocinas.

La construcción de modernas plantas de generación eléctrica que usan el gas natural que antes se quemaba y que ahora se aprovecha para producir energía que llega a más hogares es lo que ha permitido esos cambios. Así mismo las redes telefónicas se extienden por toda la isla y van incorporando a más hogares al sistema de comunicaciones interno.

En la mayoría de los hoteles hay servicio de Internet y también cibercafés donde puede uno estar en contacto con el mundo y revisar tu correo y tus paginas de noticias sin ninguna restricción. Así mismo el servicio de telefonía celular es una realidad y es posible usar tu celular ahí mismo, en Cuba previo registro y pago del roaming internacional.

La gente de Cuba, alegre, bulliciosa, dicharachera, comenta con alegría las nuevas disposiciones que les permiten acceso a las medicinas en cualquier farmacia (antes estaban restringidas a sus barrios); el acceso a los hospedajes en los hoteles de lujo (pagando con divisa) y la diversidad de productos que ahora pueden adquirir en las tiendas incluyendo computadoras.

Caminar por el boulevard es siempre toda una experiencia llena de gente, de olores, de sabores de los bocaditos rellenos de: jamón, mortadela, puerco asado, burgui, croquetas, salami, bistec empanizado, y una gran variedad de alimentos como pizza, panes, perros calientes, repostería, helados, ostiones, pollo frito o asado, mariquitas, tostones, chicharrones, arroz frito, maní, pastelitos rellenos de guayaba o coco, etc. Y mientras recorres las calles te encuentras pequeños cafés con grupos musicales que tocan Son, Timba, Huaracha, Cha cha cha, Guaguanco, Rumba, Conga, Songo, Mambo y todos esos ritmos que vieron la luz en Cuba y que fuera de ahí fueron mezclados y bautizados con el nombre comercial de Salsa; y que los cubanos bailan con un ritmo y un “tumbao” inigualable con el que nacen ya que fuimos testigos de pequeñines que no pasaban de los tres años pero que tenia un movimiento de cintura envidiable.

Los agromercados llenos de frutas frescas: Fruta Bomba (papaya), Guayaba, Mango, Caimito, Melón (sandía), Bonitato (camote), Calabaza, Yuca, Malanga, y toda clase de frutas y vegetales locales que te llenan la vista de colores y los sentidos de olores, que mezclados con el olor del café recién hecho y el sabor del ron cubano, te dejan marcada el alma.


Siempre es grato visitar a esa gente que te da todo, hasta lo que tiene puesto y que te hace sentir que cuando regresas de Cuba, dejas un pedazo de tu corazón y cuando aun no te subes al avión, tienes ganas ya de regresar. Esa es la Cuba de las añoranzas la Cuba de hoy, la que va mejorando significativamente para bien del pueblo, de los hermanos cubanos. Esa es la Cuba real, no la de los mitos de las falsas informaciones que circulan por Internet; si quieres saber como es la verdadera Cuba tienes que ir personalmente, verlo con tus propios ojos, sentirla y seguro aprenderás a amarla, a extrañarla. Y seguro regresarás para comprobar que todo sacrificio tiene su recompensa. Adelante hermanos cubanos, ¡Hasta la victoria, Siempre!.

Asesor del gobierno de Guanajuato, acusado de espionaje y acoso sexual

Por: Martín Diego Rodríguez (Corresponsal) / La Jornada

* Está registrado en dos dependencias; cobra más de $132 mil al mes


Guanajuato, Gto., 30 de marzo. El panista René Andrés Mondragón Barragán –quien era secretario particular del presidente municipal de Celaya pero fue despedido por espiar a reporteros y acosar a una estudiante de bachillerato que prestaba servicio social en la alcaldía– cobra mensualmente 132 mil 529.81 pesos por asesorar a dos instancias del gobierno estatal.

Cuando Mondragón Barragán trabajaba para el alcalde Gerardo Hernández Gutiérrez se le descubrieron “fichas técnicas de información” con nombres, domicilios, estado civil y estudios de los reporteros de esa ciudad, así como información sobre sus preferencias sexuales, lugares que frecuentaban y si tenían amantes, entre otros datos.

Por estos hechos el gobierno de Celaya recibió una recomendación de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato y fue condenado por diversos organismos internacionales de protección a periodistas. Sin embargo, el despido del funcionario fue catalogado como injustificado, por lo que cobró una indemnización de 150 mil pesos.

No obstante, en el portal de transparencia del gobierno de Guanajuato Mondragón Barragán aparece como prestador de servicios del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del estado, con el concepto “realización de obra editorial que lleve el título Cecyteg”, y cobra 78 mil 900 pesos mensuales.

Además, a través del Instituto de Financiamiento e Información para la Educación recibe 53 mil 629.81 pesos mensuales por “asesoría en medios masivos de comunicación”. En total, recibe 132 mil 529.81 pesos mensuales, más que su ex jefe, Hernández Gutiérrez.

El reporte de la Unidad de Transparencia clasifica a Mondragón Barragán como prestador de servicios de “asesoría externa” de las dependencias estatales, aunque no aclara desde cuándo está en el padrón ni cuánto duran sus contratos.

Mondragón Barragán es militante panista. Ingresó al ayuntamiento de Celaya durante la administración de José Rivera Carranza, en medio de severas críticas porque apenas conocía la ciudad, pues fue llevado de León.

Otro problema que le provocó al gobierno municipal fue una denuncia de acoso sexual que interpuso en su contra una joven de servicio social del Instituto Superior de Contabilidad y Administración de Celaya.

martes, 4 de marzo de 2008

Juan Camilo I parte 1

Magnifica entrevista del periodista Julio Hernández a Pastor Cruz Carranza. Parte 1 -Astillero TV

Juan Camilo I parte 2

Magnifica entrevista de Julio Hernandez a Pastor Cruz Carranza parte 2- Astillero TV

ASTILLERO.TV EL DESGASTE ACELERADO DE MOURIÑO

Buen análisis sobre la imagen actual de Mouriño. AstilleroTV

La clave, el comerciante Mouriño

Video interesante de AstilleroTV sobre Mouriño y sus negocios familiares con Pemex

Lucha sindical y de intereses al interior de la UAC

Por: César Queb Dzib.

“Para que alguien se prostituya se necesitan dos: el que paga y el que presta los servicios.”

Se dice que los representantes de los trabajadores administrativos de la UAC ya habían negociado a espaldas de sus agremiados la firma del contrato colectivo de trabajo, también se dice que por ello recibieron cada uno entre 50 y 60 mil pesos, y una de ellas una beca para estudiar en el extranjero una maestría.

Lo que no esperaba el secretario general del SUATISUAC, Ernesto Dzul Us; es que la base trabajadora no estuviera de acuerdo con las condiciones que el ya había pactado con el abogado general y ante la negativa de sus agremiados en la asamblea, nunca buscó una salida que favoreciera a los trabajadores. Durante tres días gente de la tercera edad, embarazadas y hasta recién operados, montaron guardias, marcharon y estuvieron pendientes de que sus demandas fueran escuchadas y resueltas, sin embargo todo estaba previamente acordado.

Los rumores que dejaba filtrar la parte que representaba a la UAC corrían entre los empleados con el fin de causar desánimo:
Que ya se había vencido el plazo para el emplazamiento a huelga.
Que la rectora había pedido permiso y que un rector interino negociaría con ellos.
Que si se llegaba a la huelga la universidad declararía inexistente al SUTAISUAC.
Que perderían sus vales de despensa, etc., todos esos rumores salieron de una oficina que se encuentra precisamente en la torre de rectoría.


Sin embargo a los interesados no les salieron la cosas como planeaban, porque finalmente los trabajadores aceptaron firmar con un mínimo de beneficios para ellos, que siempre son los más afectados:
Entre los sueldos de los docentes y los administrativos hay una diferencia de casi 300% a favor de los maestros, lo que implica que aguinaldos, prima vacacional y bonos por antigüedad tengan esa misma diferencia; y no se diga de los recursos que reciben los docentes para festejar su día, la diferencia es de más de 200 mil pesos; y los vales de despensa y un largo etcétera más que hacen ver que en la Universidad Autónoma de Campeche hay empleados de primera y empleados de segunda.

Pero esto no se puede achacar a la actual rectora quien lleva menos de un año en el cargo, esto es una injusticia que se viene arrastrando desde hace por lo menos 10 años de cuando Alina Solís Chávez era quien se beneficiaba por estar al frente del SUTAISUAC, y luego su alumno Ernesto Dzul, quien trató de seguir los mismos pasos sin tomar en cuenta que ahora sus agremiados no están dispuestos a dejarse engañar.

En realidad la lucha de los trabajadores para mejorar sus condiciones de vida y de ingresos es justa, pues ellos al jubilarse lo harán con los sueldos que estén devengando en contraste con los altos funcionarios y ex rectores de la UAC que se llevan casi el 80% de lo que la universidad paga en pensiones.

Por ello el interés de que la opinión pública conozca la versión de las mafias al interior de la UAC, la que pagan en los periódicos locales para hacer creer que fueron los empleados administrativos los que ponían “en riesgo” a la universidad.

A pesar de sus esfuerzos por disfrazar las cosas, Abraham Bagadadi Estrella en su columna “Pluma Libre” que publicó el periódico El Sur, el 4 de marzo; señala con acierto a los verdaderos interesados en que la firma de contrato colectivo de los administrativos se saliera de control.

“… mal por la comisión negociadora que debía representar los intereses de la Universidad, pues después de dos meses de negociaciones con los administrativos de la UAC no pudieron -o no quisieron- llegar a algún acuerdo con la clase trabajadora, lo que motivó la participación directa de la rectora, quien resolvió en unos días lo que estos señores de la comisión negociadora no pudieron lograr. Mal por los miembros de la comisión negociadora que expusieron innecesariamente a la máxima autoridad de la UAC, al forzar su participación.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que haya sido necesaria la intervención del secretario de gobierno para ayudar a apaciguar los ánimos.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que no pudieron evitar que los trabajadores administrativos marcharan por la ciudad y llegarán hasta las cercanías de Palacio de Gobierno, durante la importante reunión de gobernadores, para presionar y atendieran sus demandas, exhibiendo la incapacidad de la Universidad para alcanzar acuerdos con los trabajadores.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que -ya trascendió- en conjunto alentaban los conflictos de la UAC con el Sindicato de Administrativos e Intendentes de la UAC, para tratar que el conflicto desembocara en un paro.

Vergüenza deben sentir los que querían que los trabajadores iniciaran la huelga para vencerlos en un litigio y demostrar que son útiles a la universidad y tratar de ponerse bien ante los ojos de la rectora.

Vergüenza les debe dar los que alientan problemas artificiales para resolverlos y utilizar estos conflictos para posicionarse y tratar de alcanzar su ambiciosa meta, la rectoría.

Vergüenza debe sentir el sujeto, que escondido entre la comisión negociadora, calentaba los ánimos de los trabajadores, les mentía, obstaculizaba, hasta donde podía, los acuerdos y tan sólo para generar problemas que requirieran de su intervención y poder lucirse.

Vergüenza debe sentir este sujeto, que en su afán por complicar las negociaciones, engañó a los trabajadores administrativos y se atrevió a comentarles que la rectora ya había salido de incapacidad y que a él no le importaba si aceptaban o no las condiciones de la UAC, ya que el problema era de la rectora y no de él.

Vergüenza debe sentir el líder de los administrativos que en complicidad con abogados de la comisión negociadora, jugaban con los intereses de los trabajadores, amagando con una huelga artificial…”

Los que piensan que con la firma del SUTAISUAC se ha resuelto el asunto quizás se equivoquen ya que al interior de la UAC ha quedado una base trabajadora lastimada, herida y conciente de que no puede seguir confiando en sus líderes, es por ello que han convocado a asamblea extraordinaria urgente para exigir la renovación de su directiva, pero ojo, mucho ojo, porque ya se sabe que el que despacha en al torre de rectoría esta moviendo sus peones para lograr poner a otro pelele, a otro comodín que pueda manejar a su antojo, que pueda prostituir para seguir con su proyecto de conquistar la rectoría la precio que sea, eso es lo de menos con tal de lograr sus ambiciones personales. Por el bien del la universidad esperamos que nunca se salga con la suya
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Pluma Libre

Vergüenza deben sentir

Por: Abraham BAGDADI ESTRELLA

Bien por la rectora de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), Adriana Ortiz Lanz, que logró establecer acuerdos con los secretarios generales de los dos sindicatos de la institución, que permitió finalmente la firma del contrato colectivo de trabajo 2008, con lo que se ahuyentó el fantasma de huelga que rondaba y amenazaba a la máxima casa de estudios.


Pero mal por la comisión negociadora que debía representar los intereses de la Universidad, pues después de dos meses de negociaciones con los administrativos de la UAC no pudieron -o no quisieron- llegar a algún acuerdo con la clase trabajadora, lo que motivó la participación directa de la rectora, quien resolvió en unos días lo que estos señores de la comisión negociadora no pudieron lograr. Mal por los miembros de la comisión negociadora que expusieron innecesariamente a la máxima autoridad de la UAC, al forzar su participación.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión, porque no pudieron solucionar el problema en dos meses, lo que obligó la participación de la rectora, quien en sólo unos días de diálogo logró establecer acuerdos con los trabajadores administrativos.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que haya sido necesaria la intervención del secretario de gobierno para ayudar a apaciguar los ánimos.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que no pudieron evitar que los trabajadores administrativos marcharan por la ciudad y llegarán hasta las cercanías de Palacio de Gobierno, durante la importante reunión de gobernadores, para presionar y atendieran sus demandas, exhibiendo la incapacidad de la Universidad para alcanzar acuerdos con los trabajadores.

Vergüenza deben sentir los miembros de la comisión negociadora que -ya trascendió- en conjunto alentaban los conflictos de la UAC con el Sindicato de Administrativos e Intendentes de la UAC, para tratar que el conflicto desembocara en un paro.

Vergüenza deben sentir los que querían que los trabajadores iniciaran la huelga para vencerlos en un litigio y demostrar que son útiles a la universidad y tratar de ponerse bien ante los ojos de la rectora.

Vergüenza les debe dar los que alientan problemas artificiales para resolverlos y utilizar estos conflictos para posicionarse y tratar de alcanzar su ambiciosa meta, la rectoría.

Vergüenza debe sentir el sujeto, que escondido entre la comisión negociadora, calentaba los ánimos de los trabajadores, les mentía, obstaculizaba, hasta donde podía, los acuerdos y tan sólo para generar problemas que requirieran de su intervención y poder lucirse.

Vergüenza debe sentir este sujeto, que en su afán por complicar las negociaciones, engañó a los trabajadores administrativos y se atrevió a comentarles que la rectora ya había salido de incapacidad y que a él no le importaba si aceptaban o no las condiciones de la UAC, ya que el problema era de la rectora y no de él.

Vergüenza debe sentir el líder de los administrativos que en complicidad con abogados de la comisión negociadora, jugaban con los intereses de los trabajadores, amagando con una huelga artificial.

Vergüenza deben sentir estos dos sujetos, que con su insana actuación enojaron a la clase trabajadora, misma que ya se organizó y ya recoge firmas para convocar a una asamblea y destituir a su líder sindical y pedir la cabeza del abogado.

Vergüenza deben sentir los que traicionaron y jugaron con la máxima casa de estudios y los trabajadores, poniendo en riesgo de un paro a una institución que ya ni se recuerda cuándo tuvo el último conflicto laboral, dado que siempre se han manifestado abiertos al diálogo y al acuerdo,

Vergüenza deben sentir estos dos tipejos que andan comentando que la rectora saldrá de licencia y asumirá el cargo un académico a quien ya se aprestan a fastidiar, para obligarlo a dimitir y tratar de que sea nombrado rector uno de ellos, el picapleitos.

Vergüenza le debe dar al sujeto que quiere ser rector a cualquier precio, aunque sea lastimando a su dizque amiga y causando problemas a la universidad.

Vergüenza deben sentir los que atentan contra la máxima casa de estudios y con ello contra la educación, pero tal vez no la sienta porque no la conocen.


Cuidado debe tener Adriana Ortiz de los que se dicen sus amigos, pero que tienen una mafia dentro de la UAC con fines definidos, dentro de los cuales no entra ella.