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jueves, 12 de febrero de 2009

ALITO, SU ÚLTIMA BATALLA



Por: NICOLÁS CANTO GONZÁLEZ

El insigne senatore Alito, alias Alejandro Moreno Cárdenas, ha librado a lo largo de su corta pero muy productiva carrera política, tremendas batallas contra enemigos que al final del día han tenido que rendir la plaza ante la reconocida furia y destreza en el patín y el trompón, (y también harto billullo), de nuestro eximio representante en la cámara alta.



…Pero cómo suele ocurrir en esta recanija vida, el día menos pensado llega la dura… derrota.



O cómo decía Cassius Clay o Mohamed Alí: siempre habrá alguien mejor que uno arriba del ring.



Y ese día llegó en la vida de Alito, para desgracia de todos aquellos que se vieron colmados de regalos de todo tipo y costo a cuenta del senatore, (que no es el mejor ni tampoco el idóneo) a lo largo de varios meses de campaña política disfrazada carnavalescamente de “giras de trabajo” encaminadas a lograr las sagradas metas de cumplirle como Dios manda a la raza de bronce campechana, en donde el discurso de Alito sonaba a ritmo de danzón más o menos así: yo, o el diluvio. O bien: yo, porque soy jovenazo, nada feo, millonario, con Hummer a la puerta, escolta y perrada logística, buena onda, nadador de fondo, ex futbolista… mientras que casi todos los demás que aspiran a lo mismo peinan canas, ya se les quitaron las ganas, o séase, que ya están muy viernes, demasiado avanzados en edad para andar en estos menesteres y aspirar a subir en hombros - porras priístas, bufalada y robustas lideresas coloniales de por medio- al cuarto piso de palacio.

EL DÍA FATAL PARA ALITO



El día señalado fatalmente en la vida del preclaro senatore Alito llegó cuando empezaron a aparecer por todo Campeche y puntos aledaños, calcomanías puro corazón en blanco y rojo, en donde se deja a la imaginación la figura de un personaje de muy buen peso… político, con un texto que reza de manera por demás escueta: “yo quiero a Purux”.




Así de sencillo, con tan subjetivo y lacónico lema impreso en las calco, el mundo se le vino encima a nuestro nunca bien ponderado senatore Alito, quien una vez comprobado que, la mera neta, eso de las encuestas que le favorecían era un mito genial, montó en cólera y con más rapidez con qué les relato esta pavorosa historia, decidió responder a tan salvaje agresión, llamando para antier a su cuerpo de élite, el mismo que en ocasiones anteriores le había permitido ganar épicas y epopéyicas batallas, cómo la siempre bien recordada expulsión vía mamporros y patadas, nada menos que del ex rector de nuestra sacra Universidad Autónoma de Campeche. Y en ocasión anterior mandar el subliminal mensaje de que a nuestros dilectos diputados locales de entonces les faltaban los de esos, al emprender al grito de ¡yo quiero a Beto Buenfil!, desigual batalla de huevos podridos en el meritito Congreso, que algunos califican como la más alta tribuna de nuestro campechito retrechero.



Y la cruzada antipurux dio comienzo en menos que canta un ex gobernador de la C.T.M en el canal suyo de su propiedad, o un gober en funciones: amparado en las sombras de la noche, el cuerpo de élite de Alito se dio con vandálica alegría a cortar los hilos que permitían a las calcomanías de El Purux mantenerse en sano equilibrio, para caer heridas de muerte al frío suelo, en estos tiempos medio norteados y de bajas temperaturas.



Pero, el pero que nunca falta, el pelo en la sopa de Alito… Resulta que mientras más calcomanías puruxientas eran derribadas de sus santos nichos, como si se tratara de un milagro (precisión: milagro de los que hace Diosito, no de los billetes de a mil que reparte o repartía Alito a quienes hacían cómo que les caía bien), al siguiente día el número de calcomanías era mayor.



Muchos lugareños aseguran que este fenómeno Purux es similar a aquél del maese y hombre Dios, el buen chucho, cuando le dio por multiplicar panes y peces.



Alito hizo un último intento, siguió mandando a sus aguerridas huestes a tijeretear corazoncitos alusivos al amor ilimitado del populi al purux… pero ni máiz kbron. El inédito fenómeno de la multiplicación de las calcomanías del gordo, más firmes que el dólar ante el anémico peso mexicano, continuaba a todo galope.



Fue entonces cuando Alito se sentó a reflexionar un día domingo que se andaba… paseando en la Hummer igualita a las que regala la maestra Elba Esther. Al final de tan profundas meditaciones llegó a la difícil conclusión de que, como dicen los cubanos, chico, la cosa no era para él. Agarró sus sonajitas y se fue unos días con rumbo al Distrito Federal, en donde ante columnistas de reconocido prestigio le echó la culpa de todas sus desgracias a la familia feliz de la que él, olvidadizo como es cuando le conviene, formó parte pues ahí fue en donde lo inventaron como político.



Final final: Pese a la aversión sin fronteras del personaje que hoy nos ocupa por las famosas calcomanías del gordo con la mano sobre el corazón, también conocido entre la tropa con el alias de “estamos pendientes”, seguramente que en el momento de las negociaciones, el finísimo Alito estaría más puesto que un calcetín a entrarle, eso sí, vendiendo caro su palmito.



Y tan tan. Esta truculenta, dramática, terrible, impactante, pero real historia, llegó a su fin. Me cae.


VERDADES QUE DUELEN

¡Cuando suenan las campanas!

Por: Fernando LOYO MOSCOSSO

Esto parece el estribillo de una canción, la que sólo entiende de los beneficios que pueden aportarse a través de una sola solución. Si fueran más, casi podría decir que se han equivocado al seleccionar, anticipadamente, a quienes habrán de beneficiarse. Pero eso lo veremos en la primera oportunidad que tengamos de participar, de manera libre y responsable, para designar al candidato a la gubernatura que se hará dentro de las filas del Partido Revolucionario Institucional. El partido mayoritario del pueblo campechano.


Sin embargo, vemos con verdadera preocupación que las fuerzas oficialistas del Gobierno panista de la Federación apoyan de manera por demás absoluta a la familia de extranjeros españoles, los Mouriño Atanes.


Sería conveniente que el Trife abriera una investigación para determinar si la economía familiar de los Mouriño participó en los gastos de campaña de nuestro Presidente Calderón Hinojosa. Pero además, es necesario aclarar cómo esta familia en el corto tiempo de residencia en México ha podido llegar a acumular semejante fortuna de la que hacen ostentación, porque, que yo recuerde, cuando llegaron vinieron modestamente con una mano adelante y la otra atrás.


Hoy son capitalistas que gozan de franquicia de clubes deportistas que representan millones de euros en su natal Vigo, España, y tienen en la mira apropiarse del Estado de Campeche apoyando con todo descaro la candidatura de su marioneta Mario Avila Lizarraga.


Mouriño Atanes ha expresado que su poder económico no escatimará nada con objeto de hacer gobernador al ex vendedor de autos, y así lo demostró con el enorme gasto que hizo al traer a los miles de acarreados que vitorearon el destape de Avila Lizarraga.


Todo ello, amigos campechanos, apesta, apesta a miasma que no podemos soportar. ¿Será necesario que surja hoy un moderno “Moch Cohuó” para derrotar a los españoles en una nueva “Bahía de la Mala Pelea”?, ¿será posible que en este inicio del siglo XXI todavía existan traidores descendientes de los que, como bestias, tiraron de la “carroza de la Emperatriz” en el siglo XIX?, ¿será posible que hoy soportemos a traidores campechanos que apoyan a gachupines españoles?


Pienso no sólo como campechano, sino más que nada como mexicano que debemos exigir a nuestro Presidente que cumpla el juramento que hizo al tomar posesión del alto cargo que le confirió el pueblo de México:cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.


Por eso, en lugar de presentarse en Campeche en su última visita acompañado de Carlos Mouriño Atanes, español de nacimiento y padre de su extinto amigo Juan Camilo, que lea, analice y aplique el artículo 33 constitucional. No creo sea necesario le transcriba dicho artículo, pues si no lo conoce deberá pedir a sus asesores que se lo deletreen para que lo cumpla en toda su extensión.


Los campechanos que vimos su arribo ese martes cuando llegó a Escárcega y observamos que su invitado especial era el señor Mouriño Atanes, sentimos su visita no como una afrenta, sino como una “mentada de madre”, así de pelada y muy mexicana la expresión; y más después de su comentario, o mejor dicho su contestación a la petición de nuestro gobernador en relación a la construcción de la refinería de Pemex en Campeche.


No se vale, señor Presidente, abusar de nuestro educado y respetuoso gobernante Hurtado Valdez. No se olvide que los campechanos avalamos con firme voluntad a nuestro gobernador, que como campechanos somos francos, abiertos y bondadosos, pero no penitentes como usted se lo está figurando.


Recuerde que como titular del Poder Ejecutivo de México debe gobernar para todos los mexicanos sin distinción de colores, religiones y partidos políticos. Pienso, señor Presidente, que topó en esta ocasión con un gobernador demasiado respetuoso y mesurado, porque si hubiera topado con otro que fuese “la horma de su zapato”, lo hubiera dejado hablando solo, por no decir otra cosa.


Y como colofón, señor Presidente, no se le olvide que en política los errores se pagan en las urnas el día de la elección, y que aquí en Campeche, somos priístas de hueso colorado y no aceptamos malas mañas, como las que pretenden comprar a malos y traidores campechanos que le hacen el juego a los gachupines españoles.


Nos vemos en julio próximo, cuando las campanas del pueblo de Campeche se echen al vuelo.


fernandloym@hotmail.com

jueves, 5 de febrero de 2009

TODO LO QUE EMPIEZA MAL, ACABA PEOR




Por: César Queb Dzib

Los españoles permanecieron tres días en Campeche, recibiendo una muy buena acogida, pero al tercer día fueron advertidos por los mayas de que si no se retiraban serían sacrificados; ante tal amenaza partieron con rumbo al occidente, llegando a Potonchán o Putunchán, el primero de abril, donde desembarcaron con el fin de abastecerse nuevamente de agua; más los Couoh (habitantes de Putunchán) no los recibieron con la misma cordialidad que los habitantes de Campeche.

El cacique Moch Couoh comandó el ataque contra los españoles, los cuales, a pesar de estar preparados para combatir, murieron más de cincuenta españoles y los que quedaron vivos huyeron hacia sus barcos. Como recordatorio de este hecho, Champotón fue bautizado con el nombre de la Bahía de la Mala Pelea. Después de este descalabro, Francisco Hernández de Córdoba, retornó a Cuba, donde murió a consecuencia de las heridas recibidas en Putunchán.”

El Partido Acción Nacional en Campeche ha dado una grave muestra de antidemocracia de la peor manera, imponiendo un candidato que responde a intereses sentimentales, económicos y políticos anteponiendo el capricho, la necedad y la ambición de poder a los intereses del pueblo campechano.

Leemos en las noticias que sin ningún pudor papá Mouriño asegura que ganará Campeche para ensalzar la memoria de su vástago ausente, en lo que parece una idea que le han vendido para que arroje dinero a carretadas para comprar una gubernatura para el partido albiazul.


Queremos ver las protestas de los legisladores de los otros partidos, ¿donde esta la representación del pueblo campechano? si no han sido capaces de elevar la voz, para señalar la aberrante presencia de papá Mouriño en el avión presidencial, en un evento oficial, casi tomado de la mano del espurio Felipe Calderón. Es triste que un ciudadano español que ha sido señalado por su enriquecimiento milagroso y por su beneficio a través del paso de su hijo extinto por la Secretaría de Energía para agrandar su ya de por sí insultante fortuna sea tratado como si fuera un dignatario. Las investigaciones han encontrado todo tipo de trabas por parte del gobierno federal para tratar de quitar las manchas indelebles de la sospecha del enriquecimiento ilícito de papá Mouriño.

En el patio, un candidato azul que no reúne los méritos personales, profesionales, políticos, morales, un candidato que nace espurio cuando se las han arreglado para eliminar competencia, comprar conciencias, acallar protestas, muy al estilo panista: una burda copia de lo que fue el tricolor en sus tiempos más viles.


“Marito”, que calidad moral puedes tener como mandatario estatal, si como vendedor me estafaste con una computadora usada en el año de 1992, ¿No te acuerdas? ¿Cuántos casos habrás acumulado?, seguro estarás pensando en cuanto dinero te podrás “clavar” de todo lo que pondrá papá Mouriño para tu campaña, pues lo más seguro es que ni tu te crees que puedas ganar.

Papa Mouriño, regresa a Vigo, es la forma más digna de perder sin exponer tus riquezas, atesora tus tristes recuerdos y olvida de una buena vez a los “indios” de Campeche que alguna vez soñaste con gobernar a través de tu progenie o de una marioneta. Es mejor así porque perderás más si haces ganar con todas tus mañas a “Marito”, pues la historia será implacable y lo único que logrará el espurio es despertar al aletargado pueblo campechano que ya ha dado muestra en más de una ocasión en la historia de su bravura y de su dignidad.

No tienten a la historia porque pueden tener su propia “Bahia de la Mala Pelea”.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Alito contra las lonitas



Por Miguel Ángel Villarino Arnábar

Desde hace unas semanas, una plaga de lonitas de la peor calaña, ataviada con un llamativo color rojo, un corazoncito blanco y una leyenda que dice: "Yo quiero a Purux", se reproduce a un ritmo incesante en las ventanas de las casas campechanas.


Estudiosos del fenómeno político partidarios de los otros aspirantes priistas han afirmado que el clamor popular es el caldo de cultivo propicio para su acelerada multiplicación, y en los cafés se les ha visto, primero, protestar airadamente y luego resignarse a lo inevitable.

De los precandidatos sólo uno, el de Turismo, intentó contrarrestar los efectos perniciosos de la plaga Purux y diseñó unas calcomanías con la muy original leyenda: "Yo voy con el arqui". Dichas calcomanías presentaron feroz y leal batalla contra las lonitas, pero sus esfuerzos resultaron inútiles ante la abrumadora superioridad numérica de sus adversarias y al final, cuando ya quedaban muy pocas, acordaron un honroso suicidio colectivo y añadieron a la leyenda "Yo voy con el arqui" unos puntos suspensivos y unas aniquiladoras palabras finales: "…al motel".

Pero no todo está perdido. Tan grave circunstancia ha llamado la atención del temible luchador rudo invencible, Alito, quien ha iniciado una sigilosa y eficiente cruzada para exterminar de raíz esta plaga letal para sus aspiraciones políticas. Acompañado de un grupo muy selecto de colaboradores, algunos de ellos sobrevivientes de encarnizadas y gloriosas batallas, como la toma de la Rectoría universitaria y el certamen de lanzamiento de huevos podridos en el recinto legislativo, Alito ha retomado su identidad secreta de Vandalitro y en las noches desiertas de mitad de quincena, armado tan sólo de unas tijeras, se le ha visto luchar a muerte contra las indómitas lonitas infernales y los hilos que las unen a las ventanas.

Las últimas noticias que tenemos indican que si bien el crecimiento exponencial de las lonitas sigue su curso, la lucha implacable de Alito ha logrado mantenerlas en los límites de lo normal y, por tanto, el Purux, responsable directo de esta plaga, sigue manteniéndose en los linderos donde puede ser eliminado de la contienda por obra y gracia de una arbitrariedad.

Seguiremos informando.



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Visita mi blog: www.bestiometro.blogspot.com

Saludos,

"El día en que la mierda tenga valor los pobres nacerán sin culo"

Miguel Angel Villarino Arnábar