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domingo, 27 de diciembre de 2009

Medio siglo de Revolución Cubana

Washington relajó este año algunas de sus medidas contra la isla, entre ellas las restricciones de viaje

TEXTO JOSÉ MELÉNDEZ • CORRESPONSAL / El Universal


SAN JOSÉ.— El viejo recuento de presidentes que gobernaron en Estados Unidos en los 50 años de Revolución en Cuba parece apenas un dato anecdótico. De enero de 1959, con Dwight Eisenhower, a enero de 2009, con Barack Obama, 16 administraciones de 11 mandatarios estadounidenses se enfrentaron, por vías diferentes, al régimen encabezado por Fidel Castro, en la primera fila hasta 2006 o en la sombra del poder en los últimos 41 meses.
En el centro de la puja entre Washington —empeñado en doblegar a Cuba e hincarle con un variado menú de sanciones comerciales, financieras, económicas, diplomáticas y hasta militares— y La Habana —dispuesta a extender la vida de la Revolución Cubana a toda costa, someter a la población y derrotar la “agresión imperialista”— hay millones de cubanos, dentro y fuera de la isla, que aguardan el final de dos bloqueos: uno externo y otro interno.
¿Hacia dónde va Cuba? “Va hacia la libertad”, respondió el opositor cubano Dagoberto Valdés, agrónomo, formador cívico y religioso, quien fue miembro del Pontificio Consejo de Justicia y Paz del Vaticano y es director de Convivencia, una revista digital que, desde un sitio de internet en España, trata sobre la situación que se vive en la isla.
“Cuba va a libertad, porque cuando un gobierno totalitario no tiene otro recurso que levantar muros, y transgrede, traspasa, la línea roja que va a la cultura, es el último recurso del último tramo del fin de un sistema de una etapa”, dijo Valdés desde Pinar del Río, en una entrevista telefónica con EL UNIVERSAL.
Cuba es una “sociedad momificada”, en la que los cubanos han subsistido más de 50 años por su iniciativa y carácter de emprendedores, subrayó.
“Quisiera que no existiera ninguno de los dos bloqueos y ningún otro bloqueo, ni a la economía del gobierno, ni a la iniciativa emprendedora de los cubanos por parte del gobierno. Ningún bloqueo es una medida ética. Es muy lamentable que haya embargo de EU y que haya bloqueo del gobierno para la iniciativa económica de los ciudadanos”, puntualizó.
En 2009, el aparato productivo y la economía cubanos continuaron estancados y atados a masivas importaciones, con una merma en el valor de las escasas exportaciones y de los ingresos turísticos.
Castro, quien por razones de salud entregó varios de sus cargos, entre 2006 y 2008, a su hermano Raúl, y mantuvo el de primer secretario del Partido Comunista, sigue siendo la pieza insignia de la revolución que derrotó a una dictadura pro Wa- shington en poco más de 24 meses, al lanzar una guerrilla en el oriente del país.
Cuba ha sido hostigada por la Casa Blanca casi desde la entrada triunfante de Castro a La Habana, en enero de 1959. La tensión registró fases de agravamiento militar, como la fallida invasión anticastrista de Playa Girón, en abril de 1961, o la crisis de los misiles, que en octubre de 1962 colocó a Washington y Moscú cerca del choque nuclear por la instalación de misiles soviéticos en la isla.
En 1962, Estados Unidos implantó el embargo total en demanda de democracia—pluralismo partidista, elecciones libres, propiedad privada, sin presos de conciencia y con libertad de expresión— y en 2009 aflojó la restricción para que Cuba compre granos básicos estadounidenses y reciba dinero y viajeros entre las dos orillas del estrecho de la Florida.
“Lógicas malditas”
Pero a ambos lados, la vieja pelea entre Washington y La Habana alimenta dos lógicas malditas —“tu me destruyes, yo te destruyo”— y una desea devorar a la otra. “Estamos contra esas lógicas malditas. Los ciudadanos somos los que las sufrimos. En EU se descongela la lógica diabólica… en Cuba se recrudece”, alegó Valdés, alabando las medidas de la administración de Barack Obama.
El régimen también reconoce cambios. Ante la cúpula estatal revolucionaria, Raúl Castro dijo en agosto que disminuyó “la agresividad y la retórica anticubana” de Washington. De inmediato, y dirigiéndose a EU y a los que “nos reclaman” gestos unilaterales para “desmontar” el aparato político cubano, aclaró que “a mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”. El recuento taquigráfico oficial de aquel discurso registró la respuesta del auditorio frente a la advertencia de Raúl: “Aplausos prolongados”.

Suprema Corte regula libertad de expresión

El 2009 será recordado por los medios de comunicación y por los periodistas como el año en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció las reglas con base en las cuales deberán ser juzgados en casos de denuncias por daño al honor y a la vida privada de los funcionarios públicos

Carlos Avilés / El Universal
caviles@eluniversal.com.mx


El 2009 será recordado por los medios de comunicación y por los periodistas como el año en el que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció las reglas con base en las cuales deberán ser juzgados en casos de denuncias por daño al honor y a la vida privada de los funcionarios públicos.
Un juicio de amparo que ganó el director de un diario municipal del estado de Guanajuato, el 17 de junio, permitió que al cierre del año, los cinco ministros de la Primera Sala emitieran nueve tesis aisladas en las que se detallaron los puntos que se deben de tomar en cuenta a la hora de juzgar a un periodista.
Como parte de los criterios que fijó, y que fueron plasmados en las tesis registradas que van de la CCXIII/2009 a la CCXXI, la Suprema Corte también restringió e estableció un rango de menor protección en torno a los derechos al honor y a la vida privada en los casos de los políticos; al tiempo que determinó los motivos por los cuales se debe cuidar la libertad de expresión, el derecho a la información y proteger y garantizar la libertad de prensa.

Lo que alertó a la Corte

El caso que detonó los recientes criterios fue el juicio de amparo que ganó José Sacramento Jesús Orozco Herrera, director de un periódico regional denominado La Antorcha, que circula en el ayuntamiento de Acámbaro, Guanajuato, quien había sido sentenciado a tres años de prisión —conmutados por servicio social— por considerar que incurrió en el delito de ataques a la vida privada.
En una entrevista con el chofer de quien fuera presidente municipal de Acámbaro, Antonio Novoa Acevedo, denunció diversas irregularidades del funcionario y en ella, de manera marginal, hizo alusión a una petición que le hizo el alcalde a su subordinado para que le diera un masaje en la espalda.
Este último dato —que no se desmintió— fue usado para distraer la atención de la denuncia y que se acusara al director del periódico de violentar la vida privada y el honor del funcionario.
Debido a que la Ley de Imprenta de Guanajuato permite criminalizar ampliamente la tarea de los periodistas, se hicieron a un lado las denuncias por corrupción del ex presidente municipal de Acámbaro y se sancionó al director del periódico regional por atacar la vida privada del funcionario.
Inconforme con esta decisión, el periodista promovió un amparo y la Suprema Corte resolvió protegerlo porque concluyó que la Ley de Imprenta del estado de Guanajuato viola diversas garantías protegidas por la Constitución, precisamente porque permite “criminalizar tanto a las personas que se expresan como al resto de intervinientes en la cadena de difusión de noticias y opiniones, y se erige en una candidata idónea para generar autocensura y todo tipo de restricciones directas e indirectas a la libertad de expresión”.

Lecciones sobre veracidad


Con base en la sentencia que emitió en este asunto, la Corte emitió las nueve tesis en las que, entre otras cosas, estableció que toda la información que buscan, obtienen y difunden los periodistas, y que se refiere a hechos, sólo está protegida si es veraz e imparcial.
Con excepción de los casos de expresión de opiniones —y no de hechos— en donde este requisito no aplica, porque las opiniones no pueden ser tomadas como verdaderas o falsas.
Para evitar abusos de autoridades, en la tesis aislada CCXX/2009, la Corte estableció qué es lo que debe entenderse, en un juicio, por veraz e imparcial.
La veracidad, se precisó en la tesis de la Corte “no implica sin embargo, que toda información difundida deba ser ‘verdadera’ —esto es, clara e incontrovertiblemente cierta—; operar con un estándar tan difícil de satisfacer desnaturalizaría el ejercicio del derecho”.
“Lo que la mención a la veracidad encierra es más sencillamente una exigencia de que los reportajes, las entrevistas y las notas periodísticas destinadas a influir en la formación de la opinión pública vengan respaldados por un razonable ejercicio de investigación y comprobación encaminado a determinar si lo que quiere difundirse tiene suficiente asiento en la realidad”.
Y complementó: “El informador debe poder mostrar de algún modo que ha respetado un cierto estándar de diligencia en la comprobación del estatus de los hechos acerca de los cuales informa, y si no llega a conclusiones indubitadas, la manera de presentar la información debe darle ese mensaje al lector: debe sugerir con la suficiente claridad que existen otros puntos de vista y otras conclusiones posibles sobre los hechos o acontecimientos que se relatan”.
La imparcialidad, agregó, es “una barrera contra la tergiversación abierta, contra la difusión intencional de inexactitudes y contra el tratamiento no profesional de informaciones cuya difusión podría tener un impacto notorio en la vida de las personas involucradas”.
Porque “el derecho a obtener información útil y los beneficios del intercambio libre y vigoroso de ideas son ciertamente incompatibles con la idea de imparcialidad absoluta y, hasta cierto punto, se espera que las diferentes perspectivas lleguen a los individuos por la combinación de fuentes de información y opinión a las que están expuestos, aunque cada una de esas fuentes no superen perfectamente el estándar en lo individual”.