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lunes, 22 de febrero de 2010

EL PEOR CARNAVAL DE CAMPECHE EN MEDIO SIGLO

REQUIEM PARA UN CARNAVAL

Por Luis de la Vega


La soberbia siempre ha sido muy mala consejera y además de frutos muy amargos como le está sucediendo a la comuna campechana con la edición 2010 del carnaval campechano, que ha sido el más deslucido de su historia quizás desde el siglo XIX.

La culpa no es del todo de nuestro joven “presidente del gobierno del municipio de Campeche” como se hace llamar el alcalde Carlos Ernesto Rosado Ruelas, pero si de algunos de sus allegados que, en su afán de ser originales (nada de parecerse al PRI) dieron al traste con algunos eventos.

Esto se inició desde la presentación del programa, realizada en el local del Archivo Municipal que, por un par de horas, se convirtió en un centro nocturno (a oscuras y todo) en lugar de la rueda de prensa que hacían los (fúchila) gobiernos priístas. El resultado fue el mismo.

Todos, incluyendo a muchos invitados que no tenían que ver con la prensa y los medios, pero si con el panismo, salimos con una relación de los eventos a realizarse que eran exactamente los mismos que el año pasado con la única lógica diferencia de fechas y nombres.

Y el carnaval comenzó al fin, como siempre plagado de rumores, de interrogantes y hasta de vaticinios no siempre halagadores, que a su vez dieron inicio a las malas opiniones de un grupo de comunicadores que calificaron al Pre carnavalesco de aburrido y falto de lucimiento.

En realidad no fue tal, aunque hay que tener en cuenta que no se debiera calificar a los que presentan sus grupos, dado lo que hacen para colaborar a las obras del DIF tanto estatal como municipal. Sin embargo el desorden solo fue de tipo organizativo. Del infantil, ni hablar.

Vinieron entonces las interminables coronaciones (en la Concha y el Foro “Ah Kim Pech”). Aquí fue donde el público no respondió pues las de la primera sede estuvieron casi vacías y las del Foro, pues tampoco fueron todo lo lucidas que debieran ser salvo un par de ellas que salvaron el buen nombre del carnaval campechano.

En los primeros casos es posible que influyera la crítica no muy bien intencionada de la televisora panista que tiene como sistema, despotricar contra todo lo que no organice ella. Nombres de reinas, reyes, diseñadores, maquillistas y coreógrafos fueron masacrados verbalmente.

La única que se salvo de la recortada fue la de los reyes del INAPAM, Anatolia y Patricio que se desenvolvieron muy bien al igual que todas las comparsas, la propia e invitadas. En realidad los soberanos de la tercera edad han participado activamente en todo.

En este grupo se salvaron por un pelito, la coronación de los Reyes de Discapacidad (hasta el nombre cambiaron) Liliana y Antonio, que han sido hasta el momento los que mas se lucieron con un exquisito vestuario, una comparsa fabulosa y hasta con Pedro Fernández, el artista invitado.

También los reyes infantiles tuvieron lo suyo, Alejandro y Daniela, vestidos regiamente y con una comparsa muy colorida aunque un tanto tumultuaria, pero que lució de lo mejor. El lunar fue la presentación de la tal “Patito”, juvenil estrellita de una telenovela.

Pero donde la originalidad llegó al colmo fue en la coronación de los reyes del Carnaval, 2010, Edna Mariela y Alex, quienes fueron precedidos por una sencilla comparsa de porristas y posteriormente coronados en forma tan breve que muchos ni se percataron de la ceremonia.

No faltó quien diga que fueron los mismos soberanos los que pidieron prescindir de la corte, pero los comentarios generales fueron de lo más desfavorable para los encargados del protocolo. Hubo quien dijera que fue idea de Jesse Martínez, coordinador de Rescate de Tradiciones.

De ser así, le habría hecho poco honor a su cargo pues hasta donde recuerdo nunca había habido una corte real, sin pajes, princesas y hasta heraldos que son los que dan el “glamour” necesario al protocolo y lo cierto es que esta vez, no hubo nada más que dos jovencitos solos y nada más.

En ese tenor ha transcurrido la primera parte del Carnaval 2010 y la verdad es que pese a los panegiristas pagados, la desorganización ha sido la media de todo ello, lo que aunado al poco interés del público y la famosa crisis económica que nos agobia, todo ha salido bastante mal.

Bueno, para no ser demasiado drástico podemos decir que el Corso, como siempre, fue algo de lo más rescatable y aunque el Bando siguió igual de desorganizado pues si no fue como para vanagloriarse, tampoco podemos decir que estuvo de lo peor.

No son palabras mías, pues hasta la directora de Desarrollo Social del Gobierno del municipio, la guapa Marcia reconoció que algo falto en esta versión carnavalera, por lo que esperamos que se pongan las pilas (como dicen los chavos) antes de que tengamos que rezar una réquiem por nuestras fiestas.