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viernes, 26 de marzo de 2010

VAMOS POR DOS?

Cantina, sitio de interrelación humana

De acuerdo con la literatura existente, la primera cantina en México fue fundada en 1805 y, desde entonces, no hay lugar más democrático que ese lugar de ricos y pobres e incluso para aquellos bohemios que gustan de mojar la palabra con una copa de vino y comer bien, las cantinas en México tienen tanta personalidad como los pubs londineses, los cafés en París o los bares de Nueva York.

De acuerdo con la literatura existente, la primera cantina en México fue fundada en 1805 y, desde entonces, no hay lugar más democrático que ese, pues cualquiera que pueda comprarse un trago es bienvenido.

Las mejores acogen una población heterogénea: burócratas abotagados en sus trajes de oficinista y una acompañante que no es su esposa; hombres bigotones de puntiagudas botas cuya panza sostiene un sincho, parejas de enamorados, familias con niños, chicos de onda con aretes y tatuajes, uniformados y demás personajes que conforman una sociedad.

Qué decir de la comida que en ellas se sirve junto con un buen trago: pancita, sopes, mole de olla, carne asada, salpicón, chicharrón en salsa verde, crema poblana o jugo de carne, entre otros, que se van disfrutando por tiempos, con el juego de cartas, dominó o cubilete.

Hay quienes advierten que las cantinas no son lugares de borrachos ni un sitio donde proliferan los vicios, es un espacio de interrelación humana donde se combina el beber con lo íntimo del vivir, sin olvidar que la medida la marca el hombre.

La palabra 'cantina', que se deriva de 'cella', es un término que se utilizó desde el siglo XIX con el significado que actualmente se le ha impuesto. Su origen se remonta a las 'tabernas', 'tendajones' y 'vinaterías', que tuvieron su mayor apogeo durante la Colonia (1521- 1821).

El término, según Salvador Novo, aparece en 1847, tras la entrada a México de los soldados estadounidenses, quienes demandaban licores y vinos mezclados como era la tradición de su país, de ahí que surgieron estos establecimientos.

Ya el cronista mexicano, Artemio del Valle Arizpe hacía relatos de estos lugares que, en la línea del tiempo, situaba su surgimiento durante el gobierno de Porfirio Díaz. Antes de esa época, explicaba, funcionaban las típicas vinaterias y tradicionales pulquerías procedentes del tiempo de la Colonia.

El cronista de la Ciudad de México desde 1942, describe aquellos lugares como cuartos oscuros alumbrados por velas de sebo que chorreaban los candeleros de barro, donde el vino se servía en copas despostilladas, botellones grasosos y sin brillo por la mugre.

Lo mismo ocurría con los pisos, regados de colillas apestosas, flemas y pedazos de papeles dispersos por todo el lugar, que era barrido sólo una vez al día y en todas partes las exhalaciones fétidas de la letrina.

El que atendía la casa, continúa Del Valle Arizpe en su relato, o era un grosero y rudo español, gachupín de corrupta alpargata y pechera guadamecilada de pura mugre, o un mexicano chamagoso de insurrecta cabellera que se apaciguaba de vez en cuando con las uñas que le servían de peine.

De Valle indicó que fue entonces cuando comenzaron a saborearse las bebidas compuestas en las que mezclaban sabores distintos para sacar uno sobresaliente, como lo hicieron con los 'cock-tailes' , los 'high-balls', los 'dracks', así como los olorosos 'mint-jules'.

Como complemento para incitar la gana de beber estaba en una mesa aparte el 'free-lunch', abundante, suculento y caliente que alborotaba con violencia el apetito.

Poco a poco fueron proliferando las cantinas de tal forma que entre 1905 y 1915 se contaban alrededor de 250, de las cuales, se dice, sobreviven algunas, cuyos nombres fueron tomados de la calle donde se ubicaban y posteriormente fueron adquiriendo títulos más sugestivos.

Debido a la demanda que a pesar de los años mantienen, los sociólogos afirman que van a estar presentes en la geografía metropolitana hasta la consumación de los siglos, pues en ellas se entrelazan tradiciones, hábitos y grados culturales.

'Se trata de una realidad dentro del mundo del consumo, pero ella en sí, crea un ambiente sociocultural que atrapa, sin violentar a propietarios, cantineros, meseros y parroquianos hasta hacerlos pensar que el mundo cantineril en el que están inmersos es parte del sentido que le dan a su existir', indica Del Valle Arizpe.

FECAL, SU EXTRAÑO AMOR POR MOURIÑO

Ratificó FCH negocios con los Mouriño

Mientras el país se debate entre la pobreza, falta de empleo, mayor carga tributaria, constantes alzas a las gasolinas, el gas y la energía eléctrica, y la guerra fallida contra el narcotráfico, el Presidente panista Felipe Calderón dilapida millonarios recursos públicos para ratificar compromisos y negocios inconfesables con la familia española Mouriño Terrazo y su representante en Pemex, Mario Alberto Avila Lizarraga. En lo anterior coincidieron, en entrevistas por separado, los dirigentes estatales de los partidos Convergencia, Manuel Zavala Salazar, y de la Revolución Democrática, José Enrique Ismael Canul Canul, en referencia a la llegada a Campeche de Calderón, los secretarios de Gobernación, Comunicaciones y Transportes, Turismo y Hacienda, Fernando Gómez Mont, Juan Francisco Molinar Horcasitas, Gloria Guevara Manzo y Ernesto Cordero Arroyo, con el argumento de un bautizo en la familia Mouriño Terrazo.

Aseguraron también que Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa no sólo se burla de los campechanos, sino de todos los habitantes del país al distraer fondos y personal oficiales para participar en una fiesta privada en Villa Gely, residencia del patriarca español Carlos Mouriño Atanes.

El convergente Zavala Salazar consideró que Calderón y el dirigente nacional del PAN, José César Nava Vázquez, vinieron a pasear a Campeche a costillas del dinero público, y aprovecharon para celebrar el premio que le dieron al heredero de los españoles, Mario Avila Lizarraga (MAL), como alto funcionario de Pemex, a pesar de su demostrada deshonestidad y abusos en la Sedeso, y su complicidad en el soborno fallido al Grupo Megamedia.

“Al mismo tiempo, Calderón vino a sobarle la espalda a Jorge Luis ‘Pañalitos de Seda’ Lavalle Maury, previo a su nombramiento en algún cargo de la Sedeso, y de pasada aprobó a Mario Pacheco Ceballos para que sea el próximo dirigente estatal del PAN”.

Felipe Calderón Hinojosa “no tiene vergüenza de usar recursos públicos para sus actividades muy personales y privadas, pero además se hace acompañar de otros funcionarios de altos niveles que también dilapidan el dinero de todos sin ningún recato”.

No se entiende cómo Calderón y otros miembros de su gabinete, pueden tener tiempo para acudir a fiestas particulares cuando hay graves problemas por resolver en el país, como la inseguridad y el narcotráfico, que a diario cobran decenas de vidas.

Esa conducta presidencial “deja en claro que Calderón y los Mouriño tienen más que una buena amistad, que son socios en negocios innombrables. Por eso tiene tanto interés en venir a cada rato a la residencia de los españoles, lo malo es que son acciones que realizan al amparo del poder y en las que predominan el tráfico de influencias y la corrupción”.

Todo indica que el calderonismo pretenden hacer de Campeche el paraíso de la corrupción petrolera, en donde se construyen bustos a personas oscuras y con desempeños altamente cuestionables.

SIN ANUNCIO DE OBRAS

El perredista Canul Canul señaló que el viaje de placer de Felipe Calderón para atestiguar un bautizo en la familia española Mouriño Terrazo, acompañado de su esposa y parte de su gabinete, es una burla más al pueblo campechano, pues no vino a anunciar obras, sino a seguir negociando con el patriarca del clan ibérico y dilapidar el dinero de los mexicanos.

Vemos cómo se usan recursos públicos y personal que trabaja para el Gobierno Federal sólo para proteger a quien juró trabajar a favor de la ciudadanía y prometió generar empleos, y ahora es el Presidente del desempleo. Estaremos pendientes a ver si Calderón informa cuánto dinero gastó en su traslado, el de su mujer y funcionarios para asistir a la fiesta privadas en casa de sus socios los Mouriño”.

Sin el menor pudor el calderonismo usa los instrumentos del Estado y la infraestructura de la nación para paseos personales, demostrando que gobierna para unas cuantas familias poderosas.

Canul Canul lamentó que “no vemos a Felipe Calderón en una visita de trabajo, entregando obras, inversiones, empleo, bienestar, seguridad ciudadana, sino divirtiéndose en un bautizo con sus socios extranjeros, mientras los mexicanos se debaten entre la pobreza, la marginación y el derramamiento de sangre por el narcotráfico”.

Consideró que hacen muy mal quienes promueven ese tipo de visitas de placer de Calderón y su gabinete, porque movilizan personal del Ejército Mexicano, la Marina, el Estado Mayor Presidencial y Policía Federal, que deberían realizar labores en beneficio de los mexicanos.

“Una vez más Calderón demostró su desprecio a Campeche, y que vino a espaldas del pueblo a reunirse con sus socios ibéricos Mouriño, gastando dinero público y planeando negocios en el sector petrolero”, afirmó Canul Canul.

RACISMO DESCARADO EN EU

Sheriff Arpaio, máximo enemigo de indocumentados, en el banquillo



PHOENIX (AP) - El "sheriff Joe" estaba detrás de varios agentes viendo cómo desfilaban unos 10.000 manifestantes. Un helicóptero de su oficina volaba sobre el lugar, pero no era una de las manifestaciones de apoyo a las que estaba acostumbrado

"¡Joe se debe ir! ¡Joe se debe ir!", gritaban familias enteras al pasar por delante de la oficina del sheriff del condado de Maricopa, que se hizo famoso por sus tácticas agresivas y su gusto por la publicidad. Se trataba de un desfile de gente de piel cobriza que le comunicó lo mucho que odiaba sus campañas en busca de indocumentados.

Durante muchos años Arpaio fue uno de esos políticos que conservaban su popularidad a pesar de una lluvia de críticas y cuestionamientos. Siempre era reelegido por márgenes amplios, pero las cosas parecen estar cambiando para este policía de 77 años.



Su popularidad fue de apenas 39% en una encuesta reciente y sus detractores se sienten envalentonados porque un jurado investigador está decidiendo si abusó de su poder. Hay otra investigación de sus medidas contra los indocumentados.

Arpaio y Andrew Thomas, el fiscal más importante del condado y estrecho aliado suyo, encaran críticas crecientes por lo que muchos perciben como una despiadada venganza política. Ambos demandaron a dos funcionarios municipales y al principal juez del condado y desataron una serie de litigios costosos. Arpaio y Thomas alegan que no pueden restarle importancia a las denuncias verosímiles de corrupción.

Las acusaciones contra un supervisor fueron desechadas por un juez el 24 de febrero. Thomas dice que retirará las acusaciones contra los otros dos imputados y entregará los tres casos a fiscales especiales para que los investiguen.

El administrador del condado David Smith afirma que agentes de la oficina del sheriff fueron a las viviendas de 70 empleados municipales y de los tribunales por la noche y durante los fines de semana para intimidarlos.

El mensaje de Arpaio estaba claro, según Smith: "Sabemos dónde vives. Sabemos dónde podemos encontrarte. Haz algo en contra nuestra y sufrirás las consecuencias". El temor generado por esas tácticas hizo que se dispusiese una exhaustiva búsqueda de micrófonos en las oficinas municipales, a un costo de 14.000 dólares, sin que se hallase nada.

Decenas de abogados se congregaron frente a un tribunal en diciembre pasado para protestar por las acusaciones contra el juez superior Gary Donahoe y un fiscal de un condado vecino que se hizo cargo de un caso en contra de un funcionario municipal terminó cambiando de bando y acusando a Arpaio y Thomas de apelar a tácticas "totalitarias".

Thomas se mantiene desafiante. "Lo único que me preocupa es asegurarme que hago todo lo necesario para cumplir con mis funciones", afirmó.

Para sus detractores, Arpaio es un racista con aires de matón, sediento de publicidad, que lleva a los tribunales a cualquier persona que se le opone. Afirman que trata mal a la gente más indefensa porque eso es bien visto por el electorado.

Sus simpatizantes, en cambio, lo consideran un individuo recto, que hace lo que la ciudadanía quiere y cuya única motivación es su sentido del deber. Afirman que es el único que hace algo por combatir a los indocumentados y la corrupción.

Arpaio ha sobrevivido a numerosas tormentas. Con una voz que recuerda a la de John Wayne, atribuye su longevidad a su ética de trabajo y a su predisposición a hablar con la prensa.

Dice que se postulará para otro término dentro de dos años. "Si no me quieren, que voten por otro", declaró. "Pero eso no va a suceder".

Arpaio tiene una larga trayectoria.

Luego de prestar servicio en el ejército, fue policía en Washington y Las Vegas, y trabajó para lo que con los años pasaría a ser el Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Fue enviado a Turquía para infiltrarse entre productores de opio, trabajó en San Antonio, Baltimore y Boston, y fue director regional de la DEA para Latinoamérica, con sede en la ciudad de México. También fue director de la oficina de la DEA en Arizona.

Se jubiló y ayudó en la agencia de viajes de su esposa de entonces, Ava, hasta que se postuló a sheriff y fue elegido en 1992.

Pronto surgieron denuncias de maltratos a los presos. En un caso, Scott Norberg, arrestado en 1996 por agredir a un agente, falleció asfixiado durante una pelea con empleados del penal que lo habían atado a una silla y le habían apretado la cabeza contra el pecho.

El seguro del condado tuvo que pagar 8,25 millones de dólares para resolver la demanda por la muerte de Norberg, que fue catalogada como accidental por el médico forense. Al igual que en otras muertes similares en los penales de la jurisdicción de Arpaio, no se formularon cargos penales a los empleados involucrados.

Michael Manning, abogado que logró que se pagasen 20 millones de dólares en daños por las muertes de cinco personas en las cárceles del condado, dijo que el sheriff impuso una cultura de crueldad en los penales y que explota magistralmente los prejuicios contra los indocumentados.

Agrega que los votantes son responsables en parte de sus excesos porque lo siguen reeligiendo. "Si la gente leyese y entendiese un poco más acerca de los políticos como Arpaio, éstos recibirían menos votos", manifestó Manning.

Desde comienzos de 2008, Arpaio realizó 13 redadas en busca de indocumentados y delincuentes, llegando a usar hasta 200 agentes y voluntarios en sus operaciones. Una de sus redadas tuvo lugar al día siguiente de que se le prohibiese realizar funciones del servicio de inmigración.

En sus dos últimas redadas Arpaio sostuvo que se amparaba en las leyes migratorias del estado, aunque ahora dice que está facultado para hacer cumplir las leyes federales del servicio de inmigración. Hace poco convocó a una conferencia de prensa para anunciar que dará cursos de capacitación a los 881 agentes a su mando para que realicen funciones del servicio de inmigración.

Los alcaldes de algunas ciudades del condado dicen que no quieren redadas y acusan a Arpaio de hostigar a los hispanos, aprovechando cualquier infracción menor, como tener una luz del auto rota.

En abril de 2008, cuando los agentes de Arpaio se presentaron en el pueblo de Guadalupe, la alcaldesa de entonces Rebecca Jiménez cuestionó su jurisdicción y tuvo un tenso enfrentamiento con él delante de las cámaras.

"Usted vino con pretextos falsos", afirmó Jiménez, mostrando un comunicado de Arpaio.

Arpaio niega que hostigue a la gente por el color de su piel, sino porque cometen infracciones. Señala que sus padres son inmigrantes italianos y que él mismo fue alguna vez blanco de un trato discriminatorio de niño. Agrega que su nuera es hispana.

Thomas P. Morrissey, policía jubilado que es amigo de Arpaio y come con él una vez al mes, dice que el sheriff es popular porque responde a las necesidades de la comunidad.

"Hace lo que la gente quiere que haga", expresó.

Está claro que Arpaio sigue contando con mucho apoyo, incluso en sitios inesperados.

Héctor Reyna, un soldador que trabaja por su cuenta, que vino al país ilegalmente de México hace 25 años, regularizó su situación y es hoy ciudadano estadounidense. Dice que votó por Arpaio en 2008 porque limpió su barrio de vendedores de drogas. "El único individuo al que le temen los pandilleros hispanos", sostuvo Reyna.

Pero Joe Delgado, empleado de fábrica jubilado que alguna vez vio con agrado la política de mano dura de Arpaio, dice que no le gusta el que Arpaio haya hecho redadas en negocios de inmigrantes bajo la sospecha que no tienen papeles porque hizo que muchos se vuelvan a sus países. "Eso me molesta. Eran gente que había mejorado el barrio", manifestó.

Incluso quienes apoyan sus redadas en busca de indocumentados expresan cierta alarma. "Si uno se pone muy riguroso, es probable que no haya nadie que no haya cometido algún tipo de infracción", no sólo los indocumentados, expresó el senador estatal Russell Pearce.

El periodista de The Associated Press, Paul Davenport colaboró en este despacho desde Phoenix.