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viernes, 21 de mayo de 2010

SERA O NO SERA?

¿Es éste el 'jefe Diego'?


* La foto que supuestamente es del político circula desde anoche por la Red

* Llegó a un medio en un correo electrónico, que asegura que está bien

* Pide que las autoridades se mantengan al margen de la negociación


I. Longhi-Bracaglia | México DF


Tras siete días desaparecido y sin avances confirmados en la búsqueda del ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos, anoche llegaba a la Red una presunta pista sobre lo ocurrido: una foto supuestamente del conocido como 'jefe Diego' con una sucia venda en los ojos sobre un fondo de plástico negro.

La imagen, reproducida por el diario 'Universal' y por el 'Blog del Narco', siembra, como en todos estos casos, dudas, pero lo cierto es que el rostro del capturado se asemeja bastante al de las fotografías públicas de Fernández de Cevallos cuando estaba en libertad. De hecho, la familia ya ha reconocido que cree que corresponde al del influyente político del PAN.

La forografía llegó, según el citado diario, desde el correo electrónico 'misteriosos.desaparecedores@yahoo.com', con un texto adjunto que asegura que "Diego goza de cabal salud y manda enternecido saludo a quienes lo quieren y hasta rezan por él".

Además, Cevallos pordena "a su Junior exigir a las autoridades desbloquear la comunicación y mantenerse al margen de la negociación que públicamente su familia ofrece por su liberación".

Ayer, la familia solicitó al Partido Acción Nacional (PAN) de Querétaro la retirada de unos grandes carteles que la agrupación instaló en apoyo al político. "Diego, estamos contigo", se leía junto a una foto de Fernández de Cevallos y la leyenda "Por un Querétaro seguro y en paz", pero horas después se paralizó la campaña a petición de la familia.

Ayer empezaron a ser colocados en el estado unos carteles que decían , detalló la misma fuente.

A sus órdenes Jefe

Estrictamente personal

Diego Fernández de Cevallos

* Por Raymundo Riva Palacio

* rrivapalacio@ejecentral.com.mx

Desaparecido “El Jefe” Diego Fernández de Cevallos, el otro jefe político y moral del procurador general Arturo Chávez, Antonio Lozano Gracia, tomó cartas en el asunto

Desaparecido “El Jefe” Diego Fernández de Cevallos, el otro jefe político y moral del procurador general Arturo Chávez, Antonio Lozano Gracia, tomó cartas en el asunto. La desaparición del líder de ese clan de abogados que tiene hegemonía sobre el gabinete de seguridad nacional del Presidente Felipe Calderón y sobre las áreas de procuración de justicia federal, movilizó a sus socios y congeló al gobierno. El caso, que quede muy claro, no lo está llevando ni la autoridad federal ni, para efectos prácticos, la procuraduría de Querétaro. Es el despacho de Fernández de Cevallos, y el mariscal relevista, Lozano Gracia, quienes se apoderaron de la investigación.

Lo que hagan las procuradurías de Querétaro y la federal es complementario. Chávez, quien ha estado inusualmente activo desde la desaparición de Fernández de Cevallos, e inclusive encabezó -contra su costumbre- las primeras diligencias, está subordinado en los hechos a sus anteriores jefes, la víctima y Lozano Gracia. La información ya está siendo controlada por los socios de Fernández de Cevallos al grado que el responsable de la policía ministerial de la PGR, Wilfrido Robledo, quien tenía que estar viendo la investigación a detalle, recibe información fragmentada. El experto en secuestros de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Luis Cárdenas, también está marginado.

Los socios de Fernández de Cevallos no quieren que nadie se entere de nada. Controlan la investigación, controlan la información del caso, controlan la información que se disemina y los tiempos en los cuales se entrega. El núcleo de abogados en torno a “El Jefe” Diego que se encuentra dentro y fuera del servicio público, han levantado las compuertas y sellado herméticamente todas las rendijas, para evitar que los detalles de una eventual negociación con los secuestradores arruinen los contactos. No quieren decir nada y la PGR tampoco va a hacerlo hasta que les informen sobre el desenlace. De esta semana en adelante, lo que vaya saliendo, lo manejarán los socios de Fernández de Cevallos, y el vocero autorizado será Lozano Gracia, quien también fue procurador general de la República.

Aunque al ser Fernández de Cevallos un ciudadano sin cargo alguno, no hay violación alguna a la ley. Pero la iniciativa muestra, sin embargo, el poder que tiene ese grupo sobre los responsables de la procuración de la justicia, que han tenido que doblegarse ante la petición. Lo que debía haberse tratado como un asunto de Estado por el impacto político y económico que puede tener un caso como el de Fernández de Cevallos, se convirtió en un asunto de particulares, que si uno se atiene al comunicado de la familia de “El Jefe” Diego dado a conocer por Lozano Gracia, va en contrasentido de los deseos del presidente Felipe Calderón expuestos en su iniciativa de la Ley Antisecuestros, para prohibir la negociación a particulares y que en casos relevantes sean atraídos por el Ministerio Público Federal.

En este caso, los socios y la familia del desaparecido quieren comunicación directa con sus captores y negociar al margen de las autoridades. La pregunta es por qué buscaron sacar al gobierno federal de la investigación y la negociación. Sobretodo, porque con tantos asociados dentro del gobierno que trabajarían para solucionar el caso, no era necesario. Además de Chávez, en el núcleo de “El Jefe” Diego se encuentra el subprocurador para Delitos Federales, Germán Rangel, y el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Juan Miguel Alcántara Soria, junto con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el senador Fauzi Handam.

La ventaja que tienen al controlar todo es que las autoridades no podrán husmear en la lista de clientes del despacho, ni de los negocios realizados al amparo del tráfico de influencias de mantenerse en la investigación. Si la hipótesis más sólida que se tenía era que el secuestro pudo haber estado conectado con un cobro de facturas abiertas, ya no será posible verificarlo. Si es un asunto meramente económico, tampoco. Lozano Gracia, los socios y familiares de Fernández de Cevallos, sellaron el caso.

Al hacerlo, bloquearon la posibilidad de haber tenido una introspección de como se usa el poder en México. Fernández de Cevallos y socios tienen mucho que esconder. Públicamente se conocen sus defensas de perseguidos por el gobierno, como los empresarios Carlos Cabal Peniche y Jorge Lankenau, y también de casos más polémicos, como cuando junto con Gómez Mont, “El Jefe” Diego protegió los intereses del Hospital Santa Mónica, en la ciudad de México, al quedar expuesto cuando murió ahí Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, velado en una agencia funeraria donde también era apoderado Fernández de Cevallos.

Fernández de Cevallos también fue abogado del Banco Anáhuac, contratado por uno de sus fundadores, Jorge Hurtado, sobrino del ex presidente Miguel de la Madrid, cuando lo intervino el gobierno por presuntamente manejar dinero del Cártel de Juárez. Años después de la defensa de Fernández de Cevallos del banco, el hijo de “El Señor de los Cielos”, Vicente Carrillo Leyva, declaró en la Subprocuraduría de Investigaciones Especiales sobre la Delincuencia Organizada, que su padre le había dado 30 millones de dólares a Juan Alberto Zepeda Méndez, secretario particular del empresario Jaime Camil, muy cercano al ex presidente Ernesto Zedillo, y a José Luis Sánchez Pizzini, para comprar acciones en el Anáhuac. Los dos lo niegan.

El que el despacho y los socios de Fernández de Cevallos hayan tomado control total de la investigación y la información, no tiene mucho sentido de no ser porque consideren o temen que cualquier dato que pueda ir surgiendo que no sea administrado por ellos, puede tener repercusiones de otra índole -política o económica- para “El Jefe” Diego y para sus muy prominentes asociados. Lo que ha hecho ese grupo es realmente un control de daños y comenzar a administrar la crisis, que no sólo tendrá que ver por la buenaventura del panista desaparecido, sino del despacho, para que su enjambre de relaciones e intereses sigan en las tinieblas.

jueves, 13 de mayo de 2010

FALLECE EDILBERTO SOTO ANGLI



AL PERIODISMO LIBRE NO SÓLO SE LE MATA CON BALAS

Edilberto Soto Angli



El pasado 9 de mayo falleció Edilberto Soto Angli, uno de los periodistas campechanos de la vieja guardia; en lo personal no tuve el gusto de tratarlo, pero lo conocí de vista; su lamentable deceso se da en estos desafortunados tiempos en que el gobierno del Estado de Campeche tiene puesta una mordaza a la mayoría de la prensa independiente, con la amenaza de no renovarles sus convenios de publicidad, que desde el 2009 siguen en “stand by”, ocasionando que muchos periodistas pasen penurias en lo económico, como fue el caso de Edilberto Soto Angli, quien incluso hizo una denuncia pública que en el Estado de Campeche, no tuvo gran resonancia, por los motivos antes descritos, no así a nivel nacional donde hizo eco en varios prestigiados medios digitales.

Es tal la situación que impera en Campeche que cualquier medio que se atreva a señalar alguna falla en el desempeño del gobierno en turno, inmediatamente es llamado el director o los propietarios de dicho medio para recibir una buena reprimenda por parte del flamante secretario de gobierno y la consabida amenaza de que será cancelado su “convenio” de publicidad oficial. En esta misma situación se mantiene a los medios independientes, revisteros, columnistas y televisoras locales, a quienes con el pretexto de un nunca aplicado plan de austeridad se les ha recortado o de plano suspendido sus convenios de difusión “hasta nuevo aviso”, como acostumbra decir el coordinador de la Unidad de Comunicación Social Gildardo Rivero Alvarez.

El trato que recibió Edilberto Soto Angli, por parte de gobierno del Estado de Campeche, no fue el mas amable, incluso unos meses antes de su sorpresivo fallecimiento, estaba a punto de emigrar hacia la capital del país buscando mejores condiciones laborales, quizás ese roce, ocasionó que a su velorio no asistiera el gobernador del Estado, como se acostumbra en esos casos; esa observación la hacen quienes estuvieron presentes en el breve servicio fúnebre ya que sus restos fueron cremados.

Aunque no han faltado las voces bien intencionadas de sus contemporáneos y compañeros de oficio acerca de que se le haga un reconocimiento póstumo el próximo 7 de junio (día en que en Campeche se festeja la Libertad de Expresión), el asunto se torna un poco irónico debido al trato que recibió en vida Edilberto Soto Angli, por parte del gobierno en turno.

Reza por allá un viejo dicho, “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”, a ver cuando los compañeros de la prensa dejan de esperar sus convenios y se atreven a señalar todo lo que esta mal, cuando esto suceda seguro las cosas empezarán a cambiar en Campeche.

Un réquiem por el viejo guerrero que ya no pondrá a temblar con su pluma a los poderosos en turno.


Anexo algunos textos que hacen referencia a la lucha de Edilberto Soto Angli, así como escritos de amigos que lo conocieron, convivieron y compartieron el digno trabajo de ser periodista con el.


César Queb Dzib, 13 de mayo de 2010


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¿DERECHO A LA INFORMACIÓN?


Por: FRANCISCO GÓMEZ MAZA


http://www.contactodigital.com/noticias/francisco-gomez/13617-analisis-a-fondo.html


• Al periodismo libre no sólo se le mata con balas

• Correo de mi inmemorial Edilberto Soto Angli


Edilberto Soto Angli, periodista campechano y un gran periodista con quien compartí momentos realmente inolvidables allá en los inicios de este mundo personal de la amistad, la fraternidad y el periodismo, me ha enviado una carta, en la que desnuda al “periodismo”, el de provincia, y el llamado nacional: Atrasados los trámites: en Campeche la información hace mucho que es una mercancía que se maneja entre el Poder formal y los poderes de hecho: el Gobierno en alianza con los propietarios de los medios decide qué se publica y qué no. Pero si eso fuera poco, desde la llegada a la gubernatura de Fernando Ortega Bernés se asfixia a los informadores considerados independientes. Respeto profundamente a Edilberto. Y por tanto no me queda más que reproducir textualmente su carta para quien quiera leerla, pensarla y tomar sus propias conclusiones:


Estimado Francisco:


Te saludo con el afecto de siempre, desde los antiquísimos tiempos de AMEX cuando nos dábamos tiempo para destrozar los periódicos de la mañana, en el viejo edificio de CENCOS.

¡Y cuando con Sánchez Alvarado dimos una lección al sindicalismo!

Recuerdos que me vienen a la memoria ahora que veo tus esfuerzos por sacar adelante tus artículos, todos los días.

Una batalla más, que seguramente vas a librar con éxito.

Como la que desde aquí, mi Campeche querido, vivo en estos días y ojalá se extienda a muchos ámbitos de México: aquí nació la iniciativa panista para limitar al IFAI, de por sí tan limitado… y desde luego a todos los ifaítos del país.

¿Cómo es posible que los gobiernos -federal, estatales, municipales- dispongan a su antojo, a su más estricto capricho de los presupuestos, en especial el de comunicación social aprobado en cada caso por el Congreso -o los cabildos?

Te estoy adjuntando un documento que espero puedas tomar en cuenta en tus diarias oraciones.

Un abrazo que espero reiterar personalmente pronto.

Edilberto Soto Angli


A LA OPINIÓN PÚBLICA


Al periodismo libre no sólo se le mata con balas


En Campeche se originó la actual situación en la que el Gobierno pretende echar abajo la Ley Federal de Acceso a la Información, con un conjunto de medidas que pone en peligro, como nunca, el Derecho a la Información.

Se trata de que cualquier solicitud que las autoridades consideren que no procede, sea sometida al arbitrio de un tribunal que decida si se ejerce o no el derecho público a contar con los datos que hagan transparente el ejercicio de la administración.

Atrasados los trámites: en Campeche la información hace mucho que es una mercancía que se maneja entre el Poder formal y los poderes de hecho: el Gobierno en alianza con los propietarios de los medios decide qué se publica y qué no.

Pero si eso fuera poco, desde la llegada a la gubernatura de Fernando Ortega Bernés se asfixia a los informadores considerados independientes.

El caso de la revista Hop’ K’in (QUINTO DÍA), que me honro encabezar, es ilustrativo: es heredera de una tradición de publicaciones aplastadas desde 1991 (Reporte de Campeche y Edzná) y 1997 (Reporte de Campeche)

Desde el mes de septiembre de 2009 se le han escatimado los recursos, obtenidos durante años mediante contratos de información perfectamente establecidos en los que nunca se ha cobrado por decir o dejar de hacerlo, sino sólo por ceder espacios publicitarios sobre la obra de gobierno.

Desde el mes de septiembre de 2009, mes en que inició la presente administración, se ha venido soslayando la deuda contraída con esta publicación, obligando con ello a la penuria a decenas de trabajadores que dependen de la revista.

En ningún momento se ha transparentado el destino del capital millonario aprobado por Ley para el rubro de Medios de Comunicación, que se refiere a la obligación del Gobierno de publicitar las obras que realiza por ser éstas producto de la inversión del Patrimonio del Estado, y que conlleva la posibilidad de hacer propaganda a favor de su propio ejercicio.

Son multimillonarios los recursos, pero bajo todos los pretextos posibles se pretende estrechar el número y la calidad de los medios que tienen acceso a ellos.

La historia de Hop’ K’in es ilustrativa en este sentido, con una trayectoria de periódico inicialmente bisemanal, posterior trisemanario y después diario, para culminar en una publicación de cada viernes que lleva ya casi 300 números.

Su página en Internet tiene la clave hop-kin.com

Siempre, en la línea de un periodismo serio que busca arrastrar consigo a una buena parte de la intelectualidad campechana, sin manchas en desviaciones ni tratos oscuros.

En Campeche todavía no ha muerto asesinado periodista alguno, pero esa situación no se descarta con los métodos que se han introducido en el nuevo gobierno.

En cualquier caso queda claro que a los periodistas no sólo se les asesina a tiros.


POR TODO LO ANTERIOR, SEÑALO:

La falsedad en el discurso que habla de recortes en nombre de la austeridad, dados los altos ingresos de los funcionarios del estado, así como por la creación de nuevas súper secretarías, muy a menudo en tela de juicio por sus capacidades.

La mala fe en el pago a los comunicadores, buscando eliminar a quienes son libres de opinar y favoreciendo a quienes se convierten en cómplices de oscuros intereses.

La complicidad de los partidos que comparten el gobierno del estado, para acallar las voces disidentes.

La oscuridad en el manejo de los recursos, ahora en proceso de aumentar con la impugnación a la Ley de Transparencia.


A T E N T A M E N TE

Edilberto Soto Angli

Director de la Revista Hop’ K’in (QUINTO DIA)

Ex subdirector de la Agencia Nacional NOTIMEX y corresponsal de la Agencia EFE y las principales agencias de América Latina,

Decano del periodismo en Campeche por el Club Primera Plana


P.D. RESPONSABILIZO AL GOBIERNO DEL ESTADO Y AL FEDERAL DE FELIPE CALDERÓN POR CUALQUIER CIRCUNSTANCIA QUE AFECTE A MI FAMILIA, A MIS COLABORADORES Y A MI EN LO PARTICULAR.


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EL PERIODISTA


11. Mayo 2010 | Sección: En la Opinión de..., Molinos de viento, Roberto Rodríguez Baños


(AMI)

El domingo 9 de mayo murió en Campeche el periodista Edilberto Soto Angli. Periodista excepcional, mexicano de dimensión universal, luchó cada día de su fructífera vida por las mejores causas del ser humano. Dolorosa por sí mismo, la ausencia de Edilberto cobra singular importancia en este tiempo de canallas, en cuyo transcurso México tanto necesita de quienes, como Edilberto, han hecho suya la estafeta de los mejores mexicanos. El relevo, que es indispensable como se verifica en el día a día de la cotidiana traición que la clase en el poder consuma contra México, está garantizado; verifíquelo el lector con los siguientes testimonios del actual ejercicio periodístico mexicano. El de hoy.

Un muerto cada 55 minutos. Veintidós mil 743 personas han perdido la vida, resultado de la lucha contra el crimen organizado desde que Felipe Calderón tomó posesión de su cargo hasta los primeros tres meses de 2010, dice Luis Miguel Pérez Juárez, director general de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México a Dennise A. García en entrevista publicada por La crónica de hoy. El costo de la inseguridad en México sobrepasa el 15% del Producto Interno Bruto, según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado de acuerdo con un estudio de la Cámara de Diputados difundido bajo la firma de Juan Carlos Miranda en La Jornada. Durante 2009 se cometieron más de diez mil robos que sumaron nueve mil millones de dólares, en contra del transporte de carga en el país, consigna Aurora Vargas en Excélsior.

Pero las cosas no terminan ahí, pues de acuerdo con el estudio Contenido y perspectivas de la reforma penal y la seguridad pública, del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados citado en Milenio por Fernando Damián, la incidencia del robo en sus diversas modalidades registra un aumento constante de 8 por ciento cada año desde 2006, mientras el número de denuncias por homicidio crece a un ritmo anual de 3 por ciento y coloca a México entre los primeros lugares del mundo por la tasa de muertes provocadas por armas de fuego. Las denuncias por maltrato y hostigamiento laboral en la Secretaría de Gobernación van en aumento sin que hasta el momento el titular de la dependencia, Fernando Gómez Mont, haya intervenido para solucionar este clima de trabajo adverso, apunta Fabiola Martínez en La Jornada. Aunque la Secretaría de Educación Pública informó disponer de 2,200 millones de pesos para la adquisición de 300 mil computadoras para la misma cantidad de docentes, la glosa por entidad federativa suma un total nacional de mil 927 millones 704 mil pesos, por lo que 272 millones 300 mil pesos prácticamente desaparecieron, consigna Lilian Hernández en Excélsior

Rubén Villalpando, corresponsal de La Jornada en Ciudad Juárez, reproduce la denuncia del presidente de la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez, Jesús Meza Vega, en el sentido de que compañías de seguros rechazan firmar contratos con los periodistas locales y otras exigen cuotas extras por otorgarles cobertura. Hace decenios la agrupación asegura a sus integrantes, más de 100 en la actualidad, pero este año la empresa Inbursa se negó a renovar el contrato “por disposición corporativa” e informó que ya no se abren o renuevan pólizas grupales en Ciudad Juárez ante la violencia imperante. Otras compañías tampoco aceptan solicitudes de periodistas y sólo algunas acceden a cubrirlos, pero con una sobretasa de 15 por ciento, añadió Meza. Agentes locales de seguros comentaron que hace tiempo sus compañías decidieron excluir algunas profesiones que se volvieron riesgosas en las llamadas zonas de guerra, localidades como Ciudad Juárez, Chihuahua, además de Reynosa, Tamaulipas, y de Torreón, Coahuila.

Vergonzosa, por decir lo menos, la participación en el desfile de la victoria, conmemorativo de la rendición de la Alemania nazi ante la Unión Soviética, de los descendientes de los mejores aliados que tuvo Hitler antes de que fuera inminente su derrota ante el avance del Ejército Rojo, hoy aglutinadas en la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN, y, naturalmente, las fuerzas armadas gringas.

La inteligencia del lector no debe ser ofendida con la oferta de conclusiones ante las evidencias que aquí han sido presentadas. Eso diría Soto Angli. Y diría bien. Hasta siempre, compañero.

rrb@red-ami.com


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RECONOCIMIENTO NECESARIO


12. Mayo 2010 | Sección: En la Opinión de..., Molinos de viento, Roberto Rodríguez Baños


(AMI)

Edilberto Soto Angli pasó por las facultades de ingeniería y de ciencias políticas de la UNAM. Seguramente hizo sus primeras armas periodísticas en hojas de militancia estudiantil. Llegó a Amex, la histórica Agencia Mexicana de Noticas de Luz María Díaz Caneja, en agosto de 1968 y ahí, en la mesa de redacción, sus maestros fueron Rosendo Gómez Lorenzo, Rafael Rodríguez Castañeda, José Laguna Sánchez, Héctor Sentíes. Un viejo reportero llamado Luis Ortega reconoció en él a su propia vocación, la del periodista de fondo, de verdadera profundidad. Yo siempre supe que era el más sagaz y lúcido analista, el mejor expositor que nunca conocería. Y entrañable amigo.

Solía decir a sabiendas de que era rigurosamente cierto, que el ejercicio periodístico se corresponde inexorablemente con el horizonte cultural de cada quién, vinculado a un compromiso irrenunciable de servicio a la persona, al grupo, a la clase, a la sociedad. Y en fiel consonancia con su postulado teórico, cuando encabezó el sindicato de Amex en una fase de la agencia que de tan crítica ya era terminal, aun cuando se trataba del más joven y mejor equipo humano, montado sobre la más ambiciosa estructura profesional que en la época era concebible, contrató los servicios de don Alfredo Sánchez Alvarado, hoy maestro emérito de la facultad de derecho de la UNAM, y entre ambos lograron una liquidación contractual sin precedentes, en condiciones de equidad que aun no han sido superadas. Amex pudo, debió seguir. Pero delincuentes de cuello blanco de la banca –no conspiraciones políticas, como gustan decir los desinformados- la habían herido de muerte.

Patricia Trejo, Edilberto y quien esto escribe, integramos una pequeña banda de alegres desempleados en busca de dejar de serlo. Invitados por Lucha Zapata Vela, a la sazón secretaria general del Instituto Mexicano del Libro, organizamos actividades como la primera celebración del Día del Libro o sintetizamos memorias anuales de empresas editoriales; colaboramos con Mario Renato Menéndez en la segunda época de su combativo Por qué?; y con publicaciones insospechadas como la imaginativa revista Estilos de José Manuel Toscana y Marigloria Aparicio, cuyo diseñador y formadores nos bautizaron como Don Gato y su pandilla; estuvimos a cargo de la Revista Mexicana de la Construcción, editada por la cámara del ramo; el legendario Guillermo Trejo Oviedo nos dio hospitalidad en la caótica, cordial redacción de Prensa Libre y anclamos en las plácidas aguas de la estabilidad que fueron para nosotros las páginas del semanario Hoy, de don Raymundo Ampudia . Por invitación de Leopoldo Mendívil y de la nada, como era la costumbre de la época, construimos el Departamento de Publicaciones de la secretaría de trabajo a cargo de Porfirio Muñoz Ledo, que se convirtió en una coordinación general, seguramente la de más y mejor producción en lo concerniente a temas laborales. Ahí conocimos a personas de espléndida dimensión intelectual y vocación humanística como Lupina Mendoza, Lazlo Moussong y Fernando Zertuche Muñoz, entre muchos de aquella generación de brillantes funcionarios.

Otra área editorial, la que Fausto Zapata encargó a Renward García Medrano, también fue territorio de trabajo de Edilberto; como CTK, la agencia checoslovaca en donde Luis Suárez le invitó para sucederlo en la titularidad de la corresponsalía; y Prensa Latina, fundamentalmente en los tiempos de Carlos Ferreyra y de Sergio Pineda. Pero también las redacciones de Efe y del diario Avance. Fundó el Centro de Corresponsales, desde donde con el entusiasta y muy eficaz concurso del periodista, escritor y cineasta Xavier Robles, alimentó a medio centenar de diarios con los textos de colaboradores en el estilo de Carlos Monsiváis, Heberto Castillo, Tomás Mojarro, entre otros. Miguel López Azuara le invitó a la subdirección de Notimex, que desempeñó con la eficiencia que le dotaba su experiencia en la más importante agencia periodística de América Latina, Amex. Fundamental en el equip de Excélsior & The New York Times Weekley Review, fundó y dirigió en Campeche el diario La Muralla, en coordinación con El Nacional a cargo de Mario Ezcurdia.

La trayectoria de Edilberto no se agota en estos pocos referentes de una de las más ricas biografías periodísticas de que yo pueda tener memoria. Pero son aquellos de los que más cercano estuve; convoco a quienes puedan y quieran hacerlo, a contribuir con fechas, especificaciones, correcciones, datos, sobre la vida de este infatigable trabajador del periodismo cuya etapa más reciente comprendió Reporte de Campeche, Edzná, una segunda época de RdeC, la serie televisual Para entender la información por el canal 26 de Mayavisión y Hop’ K’in, Quinto Día, que ya va para trescientas ediciones. Esa trayectoria es un reto a la emulación que no debe ser ignorado y de ahí la importancia de ponerla en blanco y negro con el mayor rigor posible. Como bien dice Tomás Zapata Boch, habría que entregarle el premio al merito periodístico; yo voy más allá y planteo que ese premio, que le debe ser póstumamente otorgado tendría que llevar, en lo sucesivo, el nombre de Edilberto Soto Angli. Porque ciertamente es, como le define el propio Zapata Bosch, esa leyenda del periodismo campechano, maestro de generaciones de periodistas. Es tiempo de instalar a la leyenda en la realidad para hacer de esta algo útil a los jóvenes periodistas de Campeche. Y de México.

Horacio Salgado y Jorge Luis Pérez Cortázar fueron sus hermanos, sin demérito de José Francisco y Fernando, los consanguíneos. Chelo, Edilberto y Ernesto, su compañera y sus hijos. Y para ella, para ellos, son estas letras sin más que la memoria y el cariño. rrb@red-ami.com


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CHICHANERIAS


El 2 de diciembre de 1998, en la redacción de Crónica, la siempre amiga Romina Valladares Ceja me comentaba; “qué difícil es escribir de un amigo que acaba de morir…” en referencia al inolvidable Oscar Alberto Pérez García. Hoy, me siento así. Me duelen los cojones del alma, por la muerte de Beto Soto, a quien ayer dimos el último adiós en esta tierra, y el hasta luego para muchos que ya rebasamos las cinco décadas de existencia.

Beto deja un vacío difícil de llenar en el periodismo campechano, y una tarea enorme a las nuevas generaciones que inician en esta ingrata labor de comunicar el cotidiano acontecer de Campeche y sus cosas, y a pesar de que su gran labor nunca fuera reconocida en los medios “oficiales”, al grado de boicotear su nominación y la de Lourdes Alonzo Parrao para considerarlos “Premio al Mérito Periodístico 2009”, por un caricaturista IBM (inmensa bola de mierda) que impuso a quien le dio la gana, sin consentimiento de los demás integrantes de ese jurado convertido en títere del caricaturista en cuestión, Beto y Lourdes fueron reconocidos por el gremio a través de Mundo Campechano.

A Beto lo conocí, como debía ser, en la bohemia periodística, cuando a él y Francisco Lizárraga, periodista sinaloense que había sido mi jefe de información en El Día, habían sido sacados del Bar “La Mundial” y a mí y Rolando Velarde Garizubieta, sobrino de aquel famoso “Tlacuache” el de la frase “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, de otro bar, “El Universo”, situados en la famosa Avenida Bucareli, zona de periódicos, y terminamos sentados en una banqueta frente a una vinatería ubicada en la misma avenida, donde la policía no pasaba.

La amistad creció, cuando en 1982 en que fue nombrado subdirector de Notimex, me hace su corresponsal en Campeche, y teniendo amigos mutuos, como Mario Ezcurdia, Rodríguez Bolaños, Silvia Durán Gasca, y decenas más, lo que la consolidó, además de tener convicciones revolucionarias similares, así como un profundo respeto por la revolución cubana.

Ya en Campeche, luego de su aventura como director de El Nacional y su regreso al DF como vocero de Jesús Kumate en la Secretaría de Salud, otro tiempo más, y regresa para quedarse en Campeche, y al poco tiempo ya era miembro activo del Comité de Solidaridad con Cuba, al grado de convertirse en el orador oficial de los eventos del Comité.

El reconocimiento que tuvo de Jorge Bolaños Suárez, por un poema que escribió sobre los cinco prisioneros cubanos en Estados Unidos, y la posterior publicación del mismo en importantes diarios cubanos, como el Granma y Juventud Rebelde, hizo que se le nombrara vicepresidente del Comité Proliberación de los 5, y este 21 de mayo tomaría protesta, lo que ya no ocurrirá.

Llevaría mucha tinta y tiempo escribir las anécdotas, vivencias, convicciones de Beto, como el hecho de que su hijo lleva el nombre de Ernesto, en homenaje al Che Guevara, pero no hay espacio ni tiempo para ello.

La vida de Beto fue de convicciones, de trabajo y de fe en lo que hacía, esto se le reconoce y lo hacemos todos quienes lo conocimos, sin necesidad de que un jurado se siente a deliberar envidias, traiciones, avaricias y codicias, como el que encabezó el caricaturista IBM hace un año, Beto no necesita de reconocimientos así. La vida ya lo premió.

Un refrán muy popular dice, “si quieres conocer tus defectos, cásate; si quieres conocer tus virtudes, muérete…” Beto, sin necesidad de morir, ya se sabían sus virtudes; el caricaturista IBM, sin necesidad de casarse, se le saben sus defectos… la envidia, la avaricia, las traiciones, y lo que más se ve… la gula

Y hasta la próxima, les dice Chichán Huinik el periodista de transistores y frecuencia disimulada.


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ADIÓS A BETO SOTO


Por: FIDENCIO ZÚÑIGA GARCIA


“No es nada importante saber quién fue el culpable, lo verdaderamente lamentable, es lo que ya se dejó de hacer…”, fue la reflexión que me hizo Beto Soto hace justamente seis años, tras unos meses de una amarga experiencia sufrida por mi permanente incapacidad de percibir lo malo cerca de mí, siempre confiado en que es el trabajo lo prioritario en cualquier actividad humana.

La muerte de un medio de comunicación, de los tamaños que fuera, era para Soto Angli una tragedia con muchas consecuencias, sobre todo para este gremio tan poco dado a reunirse y discutir posiciones frente al quehacer periodístico; indolentes ante los problemas laborales de los demás. En fin, desunidos en una palabra.

Hace apenas unos días recibí un escrito para su corrección y análisis, para presentarlo en forma al Congreso del Estado, con la finalidad de “periodistizar” el Premio Estatal de Periodismo. Su generador, Beto Soto. El objetivo, que el concurso de trabajos para obtener el Premio Estatal de Periodismo, fuese lo más honesto posible y sobre todo, calificado por los propios periodistas o un jurado propuesto por los mismos periodistas. Desgraciadamente se nos adelantó en el camino, y ya metido el tiempo, la propuesta quedará para el siguiente año.

La lucha de Beto Soto por mejorar las cosas, tanto laborales como profesionales del gremio, es una de las pocas cosas que no encontró el eco suficiente para cambiar, y eso en algún momento del escaso tiempo que le dediqué a su amistad, me lo hizo saber con un dejo de amargura. Tanto cabrón buen periodista, pero no tan buenos compañeros. Conocedor de las debilidades del gremio, sabía también su origen, los muy bajos salarios que se perciben, pero eso representaba una tarea de titanes y no se cuajó nunca.

Agudeza en sus observaciones, certeza en sus comentarios, casi un año pasó editorializando el programa “Buenos Días con Chichán”, que en algún momento llegamos a pensar en que sería el Mundo Campechano por televisión, pero que para desgracia de todos, terminó su ciclo sin llegar a ser la saga que todo mundo esperaba, aunque aún puede existir un aventurado empresario televisivo que proponga un Chichán Matriz recargado, o algo así.

Profundo admirador de la Revolución Cubana y sus incontables logros, tenía aún ante sí bastante trabajo pendiente, como el profundizar en el tema de los cubanos presos en Estados Unidos, en fin, que por el lado que fuera, a Beto le faltó tiempo, y concluiría parafraseándolo con aquella reflexión, Lo verdaderamente lamentable, no es su muerte; sino lo mucho que aún le quedaba por escribir, por describir con su sinigual agudeza, y que ya no pasará.


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HASTA LA VISTA, BETO SOTO


Por: NICOLÁS CANTO GONZÁLEZ


El inicio de semana no pudo ser peor. El lunes muy temprano recibí llamada de “Chichán” en calidad de heraldo de la mala nueva: Edilberto Soto Angli, el entrañable Beto Soto como lo conocíamos sus amigos, había concluido su viaje por el mundo el domingo por la tarde a su más puro estilo, de manera callada, sin discusiones con la vida. Edilberto murió como vivió: con el don de la discreción bien entendida.

Mi maldita costumbre de apagar el celular los domingos me impidió enterarme de la muerte de Beto Soto el día en que ocurrió. Ya sólo alcance a Edilberto el lunes por la mañana en la iglesia de San Francisco, en donde sus familiares le ofrecieron una misa. En el templo escuché el comentario en broma de alguien: seguramente Beto no dejó escrita su última voluntad pues esta habría sido que no lo trajeran ni muerto a la iglesia, enemigo como era de la cuestión religiosa.

Conocí a Edilberto Soto a mediados de los años ochenta del siglo pasado. Tengo de él una imagen recurrente: golpeando como un poseído las teclas de su vieja máquina de escribir, sudando a mares bajo el sol calcinante de la sabana campechana y soportando un calor por encima de los 38 grados centígrados. Edilberto escribía y parecía olvidarse del mundo, entregado por completo a la tarea de contar historias, cualquiera que estas fueren, la pasión del periodismo invadiéndolo todo, sufriendo y gozando al mismo tiempo. La imagen fiel del periodista.

Andando el tiempo tuve la oportunidad de conocer de cerca a Edilberto Soto Angli. Fui testigo de su metamorfosis capilar, del pelo entrecano y al final totalmente blanco. Volvió a su tierra natal después de muchos años en el D.F. a quedarse en calidad de Director del periódico “El Nacional”, en donde colaboré con él desde el día en que el diario salió a la luz pública, hasta el último en que cerró sus páginas por discusiones bizantinas del gobierno federal y el estatal. Antes de que eso ocurriera colaboré con Edilberto como Jefe de la Sección Deportiva y más adelante como Gerente de Publicidad.

De “El Nacional Campeche” guardo buenos recuerdos en mis cuarenta años de periodista activo. Recuerdo las tardes en la redacción, que era cuando sobrevenía el trajín informativo de lunes a domingo, ese olor inconfundible a papel, tinta y el entusiasmo desbordado ante la noticia que sería transmitida fresca y de primera mano a los lectores al día siguiente, en tiempos en que los noticiarios televisivos locales eran una utopía. Las noches y las madrugadas, en el caso de la sección deportiva, con mi equipo de colaboradores, Ricardo del Río, Manuel Cruz Bernés, Eduardo Sánchez, Ernesto Sánchez Pacheco y “el inge” Manuel, esperando el resultado de los juegos de béisbol de la Liga Mexicana y de los Piratas de Campeche, que no arrastraban la cobija ni daban pena como ahora, en donde la gran noticia es cuando logran ganar algún partido. Recuerdo un titular de esos días, la principal, la de ocho, la princesa, de una edición dominical de la sección deportiva de “El Nacional”, parido por una mente calenturienta: ¡Roy Johnson la sacó!... anunciando un cuadrangular de “La locomotora de Arkansas”, que tan buenos recuerdos dejó entre la afición al béisbol… Y entre más de una dama campechana.

Fueros esos buenos tiempos de periodismo en “El Nacional”, que en un principio logró colocarse como el número uno en circulación en el medio, sólo por poco tiempo pues finalmente y contra la voluntad de Edilberto terminó por convertirse en una especie de órgano oficial de las actividades del gobernador en turno. Y la baja en su circulación no se hizo esperar. El final era algo previsible, disfrazado de incompatibilidad en el formato entre “El Nacional Campeche” y “El Nacional” que se editaba en la Ciudad de México bajo la dirección de José Carreño Carlón. Paradójicamente Carreño Carlón, gran amigo de Edilberto, fue quién le propinó el golpe final a nuestro Nacional campechano. El siguiente y último paso fue la liquidación a los trabajadores del periódico y los nuevos caminos a seguir por quienes gracias al periodismo hemos sobrevivido durante tantos años y dado techo, alimento, estudios y profesión a nuestros hijos. Yo recogí las escasas pertenencias que había llevado al periódico, sin ruta segura y con el dinero de mi liquidación en la bolsa. La providencia fue benigna: unos días más tarde mi amigo Isauro Balan May, el primer Director de la televisión oficial, me nombró Subdirector de Noticias.

El mejor recuerdo laboral que tengo de Edilberto Soto, y esto lo digo muy en serio y con toda la honestidad posible, se dio cuando fui suspendido por primera y única vez en mi quehacer de periodista por órdenes del Director de “El Nacional”, que no era otro que Beto Soto. La suspensión fue totalmente justa y creo que hasta necesaria. Aleccionadora, seguro. Cometí un error, acepté mi pecadillo venial y me fui a descansar tres días a la casa, sólo que sin paga. Ese “calce”, como se diría en el argot, me sirvió de mucho y me enseñó la importancia de la humildad y la honestidad profesional. Nunca dejaré de agradecerle esto a Beto Soto. Así se lo dije en una ocasión tomando la copa en una taberna. Me parece que él no quedó muy convencido de mis convicciones laborales. Hoy elevo mi voz hasta el más allá para reiterarle mi agradecimiento por la lección existencial que me dio.

Dejé de ver por años a Edilberto Soto, que por diferencias con bisoños funcionarios de Jorge Salomón Azar García se autoexilió a la Ciudad de México. Yo fui nombrado por Salomón Director General de la COCATEC y tuve ahí oportunidad de dar empleo a periodistas que hasta ahora continúan en el canal, nutriendo de talento, conocimientos y experiencia los noticiarios de la televisora.

Pasaría buen tiempo antes de que los caminos de Edilberto y el mío volvieran a encontrarse. Fue en la revista “Edzná”, ya en el gobierno de Antonio González Curi. Yo era articulista en ese tiempo del periódico “El Sur” y por amistad y solidaridad decidí unirme a la plantilla de articulistas de la revista dirigida por Beto. De ahí Edilberto emprendió un proyecto casi suicida que murió en el intento después de algunos meses: un tabloide que se publicaba de lunes a viernes y que sucumbió por inanición y melancolía ante la competencia salvaje de muchos medios con mayores recursos económicos y mejores subsidios por su calidad de “periódicos diarios”, aunque en la realidad en muchos casos no vendan al día más de doscientos o trescientos ejemplares.

Vino después Hop’K’in, una de las pocas revistas en Campeche que le ha hecho justicia a sus articulistas. Con todos los retrasos del mundo por las precarias condiciones económicas, Edilberto Soto siempre pagó la nómina de los que ahí colaborábamos y vamos a seguir colaborando mientras el creador no nos recoja la licencia de conducir por estos abruptos y complicados caminos terrenales. Al menos eso espero. Sería este el más lindo homenaje al recuerdo y a la trayectoria periodística del amigo Beto Soto.

Edilberto Soto pecó de informal. Murió unos días antes de que se le entregara el Premio al Mérito Periodístico. Pocos periodistas campechanos se lo merecen tanto como Beto. Lanzo al aire una propuesta que ojala pueda ser aceptada por quienes tienen poder de decisión en esto: que le sea entregada esa medalla post-morten en el evento que se realiza cada 7 de junio (en Campeche aún considerado como el Día de la Libertad de Expresión). Ahí les dejo mi sugerencia con la esperanza de que sea tomada en cuenta. Una informalidad más de Beto Soto. En breve sería nombrado Presidente del Comité de Solidaridad con Cuba. Le faltó tiempo al tiempo, y tiempo a Beto.


LA MUERTE TIENE PERMISO

Cuando supe de la muerte de Edilberto Soto Angli, hicieron acto de presencia los recuerdos de muchas cosas vividas con él, en el terreno profesional pero también en el personal y particularmente en el amistoso. Muchas veces compartí, como él mismo solía decir, en una mesa de 90 por 90 o en una barra de taberna, también en su departamento frente a Puerta de Tierra, pláticas amenas, interesantes con él. Edilberto, aunque nunca hizo alarde de ello, era un hombre culto, con una cultura callada, discreta, como era él, que sólo exteriorizaba con las personas con quienes tenía la suficiente confianza. Enemigo de la injusticia y la solemnidad, generoso al límite de sus bolsillos siempre magros, socialista romántico que aún veía en Fidel al gran salvador de Cuba, sobreviviente de la matanza infame de Tlatelolco, Edilberto caminó contento, acaso hasta feliz por el mundo, con la satisfacción enorme de no hacerle nunca mal deliberadamente a nadie. Fue Edilberto en esencia un hombre bueno, un excelente periodista y un gran amigo.

En su carrera periodística, Edilberto Soto Angli, fue personaje destacado a nivel nacional, incluso internacional como corresponsal de diversos medios en otros países. Fue amigo y compañero de oficio de prácticamente todos los periodistas de su generación, entre ellos el gran Carlos Monsiváis, quién alguna vez fue su colaborador. Así me platicaba la forma en que colaboraba “Monsi” con él: llegaba Edilberto a la casa de Carlos en la colonia “El Periodista”, enclave de comunicadores en la colonia Portales, en el D.F., y si no estaba Monsiváis salía la madre de este con el ansiado artículo y la mano extendida: $650 pesos de aquellos tiempos, el precio de las joyas escritas por el periodista impar. Y la consigna de Monsi en la voz inapelable de la madre: si no había dinero, no había artículo.

En los meses anteriores a su fallecimiento, Edilberto estuvo a punto de tomar la que yo considero hubiera sido la decisión más errónea de su vida: autoexiliarse al Distrito Federal, irritado por el que consideraba trato poco amable que se le daba en círculos de gobierno a él y a su revista por parte de funcionarios de prensa. Finalmente las cosas se arreglaron y Beto se quedó. Nada tenía que hacer, a esas alturas de la vida, en el inhóspito Distrito Federal. En una reunión urgente entre los colaboradores de la revista le pedí me permitiera ser el puente entre él y esos funcionarios para que las cosas se arreglaran y retomaran el cauce anterior, y así ocurrió por fortuna. Creo que esa fue una de las mejores cosas que pude hacer por el amigo que ahora ya no está entre nosotros, pero que va a seguir viviendo mientras todos los que lo quisimos tengamos la capacidad y la vocación de recordarlo. Y también, que quienes hemos realizado durante ya más de 7 años el milagro semanal, ahora quincenal, de lanzar a la luz pública la revista Hop’ K’in, por él fundada, sigamos adelante con ella.

Este de continuar la tarea iniciada por él será, a no dudar, el mejor homenaje para Edilberto, a quién hoy le decimos con solidaridad gremial plena: hasta la vista, Beto Soto.