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sábado, 26 de febrero de 2011

LA CULTURA Y LOS EGOS

LA MAFIA DE LA CULTURA CAMPECHANA

Por Luis de la Vega

Hace algunos años se le llamaba así a un grupo de muchachos que, de alguna forma, habían podido colocarse en el medio cultural campechano, aunque su mayor pecado era el no permitir el ingreso a su círculo, a nadie que no comulgara con sus ideas, por cierto no del todo malas.

Y a pesar de que había mucha mediocridad en algunos y aunque los elogios mutuos se encargaban de magnificarlos, también hubo algunos con mucho talento y que, a la larga, fueran de los que lograron destacar a nivel nacional e incluso internacional.

Si embargo, pese a la antipatía que despertaba este grupo en el ambiente, digamos artístico, de esta capital, podríamos decir que al menos sus metas no eran el lucro descarado. Y de alguna manera hicieron algo por el buen nombre de la Entidad, culturalmente hablando

Pero los cambios políticos, la habilidad de algunos de esos jóvenes intelectuales (como les gustaba autodenominarse) para conseguir cargos bien remunerados en el ambiente oficial fueron desintegrando este grupo y este se alejó un tanto de las instituciones cultuales campechanas.

Sin embargo, para demostrar que la cultura es solo el adorno bonito de los gobiernos mexicanos, el antes Instituto de Cultura y en la fecha de su creación, Casa de la Cultura, se convirtió en toda una Secretaría con el correspondiente aumento de presupuesto y demás ventajas adicionales.

En otros estados esto hubiera significado un aumento en la calidad y la cantidad de eventos culturales, así como un mayor acercamiento de estos a todas las clases sociales que, al fin y al cabo, son quienes aportan - vía impuestos- lo necesario para el funcionamiento de dicha institución.

Más como para que nuestros detractores sonrían y digan que en Campeche todo se hace al revés y merced a una decisión del actual gobernador del Estado, Fernando Ortega Bernés, la titularidad de esta Secretaria cayó en las manos menos adecuadas, y allá sigue.

Este “influyente” señor en tan solo un año, tal vez por una perversa antipatía hacia su antecesor, (que oficialmente no lo sería,) ha deshecho varios programas que ya habían conseguido una gran popularidad entre la ciudadanía sin siquiera sustituirles por algo de menor calidad. Fuera y ya.

A cambio, ha elaborado un par de programitas de esos que a lo mejor pudieran ser atractivos para un núcleo pequeño de gente. Y hábilmente, se ha aliado a otro funcionario, ahora de nivel municipal, para pergeñar los programas mensuales de una forma risible.

El objetivo, lógicamente, es impresionar a sus respectivos jefes y mecenas con cosas tan elementales que, en el caso de la Secretaría, no podrían justificar. Ni, por ende, el presupuesto que le corresponde, ya que todos los eventos se realizan con empleados de la propia Comuna.

El mes pasado, las cosas llegaron a su límite y en el pequeño folleto en el que se combinan (inexplicablemente) las actividades del municipio y las del Gobierno estatal, lograron conjuntar 60 fiestecillas dignas de un análisis de parte de los gobernantes.

Serenatas y pequeños conciertos en los parques de la ciudad, tampoco en exceso, muy bien mediditos, son el meollo del programa general, complementados con muchos eventos basados en los que realizan las bibliotecas, supuestamente, dirigidas a los niños. Y paren de contar.

Aunque resulta extraño que don Fernando y don Carlos Ernesto no hayan notado la parquedad en este renglón de sus gobiernos que les deben costar buenos pesos, la gente sí se ha dado cuenta pero, como sucede siempre, lo malo lo atribuyen a los propios mandatarios.

Es posible que tanto el Lic. Ortega Bernés como el CP Rosado Ruelas no dispongan del tiempo suficiente para examinar estas pequeñeces (en toda la extensión de la palabra) pero debieran recordar que todo esto viene a reflejarse en su buen crédito y sus propias responsabilidades.

Ahora, la nueva mafia de la cultura campechana ha hecho otra alianza en sentido contrario al iniciarse los trabajos concernientes al festejo más esperado de los campechanos: el Carnaval que dejo de formar parte de las actividades de Desarrollo Social y fue a las de Cultura en ambos casos.

El “capo” municipal lo programa y el estatal colabora, sobre todo en el aspecto donde puedan llevarse algunas nada pequeñas “ganancias” adicionales, que es para los que sustentan los cargos que en mala hora les fueron otorgados y que no han sabido desempeñar como debieran.

Por de pronto y a nivel municipal, se sabe de la colaboración de un reconocido comentarista extranjero que en su cada vez más vasto currículum profesional, ahora añade su sapiencia en unos festejos que hasta hace poco menos de una década no conocía muy bien.

Vistas así las cosas, no sabemos hasta dónde llegará la labor de zapa de esta pequeña mafia que en su haber ya tiene la desaparición de programas culturales, la de una tradición muy nuestra en un concurso de belleza y la disminución del programa del Carnaval Universitario, entre otras cosas.

Pero lo que a todos resulta incompresible, aun a los neófitos de los asuntos de la política y sus innecesarios compromisos, es la obstinación de los mandatarios estatal y municipal de sostener a sus protegidos, aun en contra de la ciudadanía.

Contra todo lo que se ha dicho en contra de estos nuevos pero por lo mismo nefastos funcionarios estatal y municipal y contrariando la voluntad pública, tanto Carlos Vidal Angles como “Jesse” Martínez siguen medrando en sus respectivos cargos con la anuencia –aparentemente- de sus “patrones”.

Tanto unos como otros parecen olvidar que es al pueblo a quien debieran tener satisfecho con sus actividades porque, se supone, que es este quien los eligió. Y de sus respetivas aportaciones salen, no solo sus nada pequeños salarios, sino los gastos totales de sus respectivos cargos.

Es de desearse que tanto el gobernador Ortega Bernés –de quien se espera lo mejor para el Estado- como el alcalde Rosado Ruelas, recapaciten y pongan en su lugar a estos nuevos integrantes de la mafia de la Cultura campechana antes de que sea demasiado tarde.

Personalmente les recuerdo un famoso refrán que dice que “amor y aborrecimiento no quitan conocimiento”, y es posible que los nuevos mafiosos culturales sean sus amigos, pero que eso no les impida ver todo lo malo que están haciéndole al pueblo campechano.

No es posible que los titulares de la cultura de un pueblo sean como son estos, mal hablados, dipsómanos, desaliñados, soeces y vulgares hasta la exageración, pero sobre todo prepotentes y abusivos. ¿O es esta la cultura que quieren heredar a las nuevas generaciones?

DE MILAGROS Y CAOS VIALES

El milagro se produjo…

POR: NICOLÁS CANTO GONZÁLEZ

Los azorados transeúntes no daban crédito a lo que -se diría en Champotón- veían con sus propios ojos: la venerable calle diez frente al parque principal, con el favor de los trabajos de “remodelación” que en un sector del centro histórico realiza el Ayuntamiento de Campeche, se había convertido en una vía de doble sentido creando un enorme caos vial en esa y arterias aledañas, y propiciando el enojo de cientos de automovilistas que en estos lamentables episodios no tienen más posibilidad de desquite que lanzar al viento recordatorios maternales a las jefecitas de quienes consideran culpables de hechos como este, en el caso que nos ocupa, las altas autoridades del “H”, desde nuestro príncipe- alcalde, hasta directores y subdirectores de áreas.

Ya no hay temor de Dios entre quienes tienen bajo su responsabilidad la engorda del lechoncito pre-electoral que representan estas obras del Centro Histórico. Y mientras el milagro de la doble circulación se producía, un grupo de turistas europeos le tomaban fotos al histórico evento, que observaban con la misma curiosidad con la que miran los topes, cómo si se tratara de objetos voladores no identificados. Y es que en los países europeos los topes son hasta ahora sólo un mal sueño. (mañana, quien sabe).

Un poco más adelante, enfrente del maese Valich y su taquería clásica a la que la crisis le hace los mandados pues a todas horas está a reventar de clientes ávidos de probar las delicias de la cochinita y el relleno negro, una negra llanta rendía tributo al cemento dejando su negro hule embarrado en la amplia banqueta, luego de que un conductor se olvidó que el Ayuntamiento ya le hizo más estrecha la calle y se dio tremendo banquetazo. Y no precisamente de tacos.

Un buen consejo: si a eso del mediodía usted, dilecto lector, no tiene nada qué hacer, no lo haga en nuestro venerado Centro Histórico (Patrimonio de la Humanidad, que nadie lo olvide), pues a esas horas el tránsito de vehículos es verdaderamente cosa de locos. Y el asunto se pone peor cuando los monstruitos de escuelas aledañas salen de sus sagradas clases. Ahí sí que los conductores de vehículos saben lo que es amar a Dios en tierra propia, al igual que en las llamadas horas “pico” cuando el caos se generaliza y deja de ser patrimonio exclusivo de nuestro amado Centro Histórico.

Luego que no se ande diciendo que este su S.S. no se lo advirtió a tiempo.

EL LÍO LIMÍTROFE

Muchos años han pasado desde que se inició el famoso lío limítrofe con el cual nuestro vecinos quintanarroenses y sus autoridades gubernamentales quieren quitarle una pizcachita a nuestro amado Estado de Campeche, para adjudicárselo al que sería el municipio de Bacalar, con varias comunidades campechanas anexadas. Mientras tanto, los habitantes de las tierras en disputa viven en permanente estado de esquizofrenia territorial.

Este caso, sin ser para “La Araña”, está que ni pintado para que meta mano el defensor de las causas jurídicas difíciles, el Lic. Álvaro Arceo Corchera, verdadera chucha cuerera en estos menesteres y en otros de mayor envergadura, aunque antes nuestros preclaros senadores habrán de declararse a favor de una u otra entidad pues el lío limítrofe duerme el sueño de los justos y de los no tantos en las mullidas curules de la Cámara Alta, en donde para defendernos cual chapulines colorados, los campechanos tenemos a “la Negrita”, a “Alito” y al “Shebo”.

Y es que desde el año 2005 la Suprema Corte de Justicia de la Nación, instancia que debió haberse encargado de esta papa caliente que a todos parece quemar, se lavó las manos y endosó a la Cámara de Senadores la alta responsabilidad de hacer a una entidad más grandota y a otra más chiquita o dejar las cosas cómo estaban. Y nuestros eximios representantes, expertos en el arte de mandar a comisiones casos punzantes, lo han dejado desde entonces dormir la mona a sus anchas.

Pero ahora el Congreso del Estado de Quintana Roo, de manera gandalla, aprueba la creación de un nuevo municipio, el décimo en su haber, el de Bacalar y su azul laguna. Y dentro de los estudios realizados se lleva alegremente de corbata varias comunidades de los municipios de Hopelchén y Calakmul, creando incertidumbre entre habitantes y autoridades campechanas, del gober Fernando Ortega Bernés para abajo.

El conflicto limítrofe entre Campeche y Quintana Roo, que involucra también a Yucatán pues a esa entidad los quitanarroenses también le quieren mochar un buen pedazo de tierras, fue iniciado por un delincuente, un verdadero pájaro de cuenta que para bien de la sociedad está bien guardado en una cárcel estadounidense por delitos contra la salud, tráfico de drogas y delincuencia organizada. Ni más ni menos que “el chueco” Mario Villanueva Madrid. Fue este torvo sujeto en sus años de gobernador de Quintana Roo quién inició la controversia buscando repetir la fábula del sapo que, convidado con un pedazo del charco, se fue inflando para todos lados hasta sacar de su territorio a los que le dieron cobijo.

Como el asunto era espinoso, nadie le entró al toro. Y así el tiempo fue pasando, desde el sexenio de Jorge Salomón Azar García, hasta ahora que –punto bueno para todos- la gandallez del poder legislativo del gobierno de Quintana Roo acelerará una decisión por parte de la Cámara de Senadores, que parece ya no tener hacia donde hacerse para seguir haciéndose el occiso.

Parece que, ahora sí, a nuestra gloriosa Cámara Alta no le quedará otra que fallar en torno a este lío limítrofe que nos recuerda los tiempos del inmortal Lic. Mengual, que cuando le llevaban un caso peliagudo le decía al presunto cliente: mira chito, no te aseguro que ganaremos este pleito, pero le vamos a dar una maldita enredada que no habrá poder humano que pueda desenredarlo.

CALDERÓN Y LA MANTA

En gira reciente Felipe Calderón, apoyándose en una manta de un acarreado en cuyo texto se hablaba bien de él, dijo que había que atender más a este tipo de manifestaciones laudatorias, que a otras ofensivas y difamatorias.

Evidentemente Calderón se refería a la manta de San Lázaro, en la que dos diputados del Partido del Trabajo lo acusan de conducir los asuntos de gobierno bajo la influencia del alcohol.

Parece que esta será la única respuesta a las preguntas en cuanto a la afición de Calderón a la bebida, que le hizo la periodista Carmen Aristegui. Preguntas que le costaron el cese a Aristegui de su programa en M.V.S., y a la radiodifusora la credibilidad de la que gozaba antes del sonado despido.

CARNAVALES SIN BRILLO

YA COMIENZA EL CARNAVAL… ¿Y QUE?

Por Luis de la Vega

Con estas palabras demuestran su inconformidad muchos de los amigos con quienes he tenido ocasión de charlar sobre las próximas festividades carnestolendas, cuyo programa oficial fue presentado hace un par de días a los medios de comunicación, menos a uno.

NO quiero creer que haya algo de resignación en estas palabras, ya que es bien sabido que el pueblo campechano es carnavalero de corazón y aunque los actuales organizadores hayan dicho que no es una “tradición” sino un “conjunto de bailes” a la mayoría les encanta.

Mucho me temo que esta sucediendo algo que ya había citado antes tanto en la prensa escrita como en la televisión y es que, por culpa del Comité o quien se ocupe de estas fiestas, fueron acostumbrando al público a una serie de conciertos musicales y lo alejaron del Carnaval.

Claro si además de esto, ahora en la administración actual de quien se encarga de estas fiestas, ponen a gente inexperta y de camino hablan de escasez financiera, el resultado está a la vista y comienza, al parecer, a cerrarse el capítulo del Carnaval del que siempre presumimos.

No puedo mencionar muchos detalles sobre el asunto que hablo porque no fui invitado a la “presentación oficial” (a pesar de que ya tuve un experiencia anterior nada grata) porque o no le soy simpático a la mafia cultural o simplemente no soy periodista para ellos.

En ambos casos, personalmente, me tiene sin cuidados porque de todos modos tendré en mis manos dicho programa, ya que voy a conducir para TRC siete de los principales eventos del Carnaval y por lógica tendré que tener los datos que preciso en mis manos.

Pero vuelvo al tema que dio origen al título y veo con tristeza que son muy pocos los que les interesa lo que ocurre con el Carnaval, aunque son muchísimos los que critican las fallas del actual organización que, por razones de austeridad, dicen, presentaron el programa hasta ahora.

Con el apoyo del Internet y los datos proporcionados por algunos colegas se que tendremos como “Reina del Espectáculo” a Maribel Guardia, una dama de muy buen ver y muy respetable, pero que está adecuada al presupuesto que mencionan los que organizan las fiestas.

DE los otros artistas poco puedo hablar porque no los conozco, tal vez porque a mi edad ya no me interesan los “brincones”, a pesar de que leo mucho sobre la gente de moda., así que supongo que estarán acordes con la “austeridad” del Carnaval 2011. O sea cobran poco.

Pero, repito, la culpa no es de esta administración municipal, al menos no del todo, sino de las muchas anteriores que no se midieron al traer artistas internacionales de precios altísimos, acostumbrando a la gente a los “buenos” espectáculo y si ahora no tienen los medios pues…

Lo que me preocupa realmente es todo lo que han invertidos las familias de quienes encabezaran las fiestas (Reyes juveniles, infantiles y demás tropa) y el tiempo invertido en algo que, con la ausencia de artistas no sabrá valorar el público mal acostumbrado como está.

Si lo vemos positivamente, puede que sirve de algo para volver al antiguo esplendor carnavalesco de Campeche, donde el ingenio prevalecía sobre el lujo y el boato. Así sería una estrellita en la frente de don Carlos Ernesto, pero no creo que esa sea la intención.

Ya que es sabido que desde un poco antes de su toma de protesta como Alcalde, arremetía y lo sigue haciendo contra todo lo que le sonara como de otro partido y creo que esa es la base de lo que ocurre, querer desbaratar la imagen del Carnaval que le dieran sus antecesores.

A esto lo une el poner al frente de la organización de estas fiestas a gente no solo inexperta, sino amargada por razones que no acierto a entender y que buscan además de la “venganza” a su paranoia personal el lucrar con los que se les ha encargado y que no saben desempeñar.

El problema, en apariencia, no es demasiado grande y solo es cosa de conformar al pueblo campechano siempre ansioso de festejos que puedan contrarrestar la escasez de eventos (llevada su clímax por la Secretaria de Cultura) pero hay que pensar en el “capital político”.

Porque tengo entendido que el ciudadano presidente del gobierno municipal piensa seguir en la política y, sinceramente hablando, no creo que lo vaya a conseguir mientras se empeñe no solo en mantener una cierta beligerancia contra los demás, sino en mantener a esta “su gente”.

Lástima grande porque, en lo personal no me es antipático al contrario, pero esa terquedad de querer reconocer sus fallas puede serle perjudicial a la larga. Aun tiene tiempo de recapacitar antes de que de nuevo vuelva a escuchar: “Ya comienza el Carnaval… ¿y qué?

EL ALCALDE HA PERDIDO EL PISO???

RUELAS, SUS NUEVOS IMPUESTOS Y LA PROSTITUCIÓN EN EL MERCADO


POR: FIDENCIO ZÚÑIGA GARCÍA

Cómo si no fuera suficiente el deplorable estado de las calles de Campeche y los cada vez peores servicios públicos que presta el Ayuntamiento campechano, el Alcalde, Carlos Ernesto Rosado Ruelas, se ha metido en un brete más: aumentar los derechos que pagan los locatarios de los mercados en nuestra lastimada ciudad.

No existe presupuesto que alcance, ni con el aliento que hoy nos receta el panista secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, quien afirma que una familia mexicana puede vivir en la gloria con seis mil pesos al mes, y que es necesario que la ciudadanía muestre mayor disposición para contribuir al mejor desarrollo de nuestras instituciones.

Para el ciudadano que vive precariamente debería existir algún incentivo, como poder observar que sus contribuciones tengan un destino mejor que el insultante incremento de los salarios de los funcionarios. El día que los campechanos tengan conocimiento que nuestro alcalde sobrevive con los seis mil pesos que dice Ernesto Cordero, y con ese dinero pueda pagar la colegiatura de sus hijas y los cursos de imagen de su esposa, el auto de modelo muy reciente, y en fin, todo lo que una familia necesita para estar medianamente bien, entonces todos los campechanos cooperarán, porque el dinero del Ayuntamiento servirá para mejorar los servicios públicos - primera tarea que tiene como obligación el Ayuntamiento campechano- y no para enriquecer a un muy pequeño grupo de parásitos.

Es cierto que las cuotas que los locatarios del mercado venían pagando eran muy bajas y que el incremento es necesario. Pero desgraciadamente lo que a diario ven los locatarios es pobreza y ventas bajas, servicios dentro del principal centro de abastos cada vez peores, inseguridad, delincuencia y prostitución.

Apenas se van completando dos meses de este 2011 y Ruelas ya aumentó el servicio de estacionamiento en el “Sáinz de Baranda”, el cobro a los locatarios y amenaza con multas a quienes tengan la peregrina idea de sacar su basura y el camión recolector no pase. En fin, que al parecer el alcalde no sabe ya de dónde sacar dinero para sobrellevar la carga de tener un equipo de trabajo demasiado caro. Porque dicen las malas lenguas, que en días de quincena los primeros en cobrar son los funcionarios.

Por ello aquí le proponemos otras alternativas para que tenga mejores opciones de satisfacer las necesidades de sus muchos funcionarios y asesores de primer nivel que mantiene dentro de su gabinete y, como en Tabasco ya se propuso, que en Campeche también se cobre un impuesto a las mujeres que ejercen el oficio más antiguo del mundo, pues el servicio que prestan estas mujeres es de primerísima necesidad y el trabajo no les falta. Y son tan comprensivas estas damas del día y de la noche, que estamos completamente seguros que le darán a Ruelas hasta la mitad de lo que a diario les entre.