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martes, 24 de junio de 2014

LA MODA EN CAMPECHE TURISMO PARA BORRACHOS

Polémica por antros en la calle 59
expertos en turismo vs retrógradas

CESAR QUEB DZIB



Me preparaba a disfrutar un rico y reparador consomé de borrego en un negocio campechano ahí por el Cebetis y me quedé mirando una nota en un periódico local, que decía: “Sin bares no se atraerá el turismo: Ortega Selem”.  Dí una leída rápida al artículo que citaba “ Un Centro Histórico muerto nunca será propicio para atraer el turismo de reuniones, porque una ciudad sin vida nocturna cae en lo aburrido”, Gaspar Ortega Selem es el Administrador del bar “La Chopería”, el cual, junto con “La Mezcalera”, se han pasado por el arco de triunfo todos los reglamentos y leyes vigentes en cuanto a venta y consumo de alcohol en la vía pública, calles, plazas y sitios turísticos.  Así como los reglamentos en cuanto al respeto a la tranquilidad de los vecinos y habitantes del centro histórico.
Dos semanas después leí en redes sociales que había muchas quejas contra los “antros” disfrazados de bares turísticos en la calle 59, pues organizan verdaderas tocadas con grupos musicales a todo volumen, venta de alcohol hasta en la madrugada, venta de bebidas a menores de edad y los correspondientes desmanes de que los consumidores ebrios ocasionan no solo en la mencionada calle 59, también en las calles aledañas las cuales son usadas prácticamente como baños públicos y los zaguanes como niditos de amor.
Esta situación ha polarizado la opinión pública en Campeche por un lado están los nuevos expertos en turismo que aseguran que es necesario convertir el Patrimonio Cultural de la Humanidad en un antro al aire libre para que venga el turismo de todas partes del mundo, como sucede en Cancún y Playa del Carmen; por otro lado la gente más conservadora que considera una atrocidad que tantos millones invertidos en conservar y promover el Centro Histórico, se destinen para instalar antros que no cumplen con la ley y que fomentan el consumo sin control de bebidas alcohólicas, el comportamiento irresponsable y la fauna de acompañamiento que todo esto genera.
Lo cierto es que detrás de todo este asunto hay muchos intereses de por medio, económicos más que nada, pero también políticos y estos intereses están muy por encima de la tranquilidad y la atracción del turismo, porque seamos sinceros lo que menos vemos en la calle 59 después de las 11 de la noche son turistas, en cambio vemos grupos de alegres jóvenes que disfrutan el hecho de por consumir bebidas en medio de la calle sin que ninguna autoridad les diga algo.
En relación a este tema hice un “meme” y lo circulé en redes sociales, causó gran escozor entre quienes apoyan la idea de mantener y aumentar los antros en la calle 59 y gran simpatía entre los que aseguran no es la manera de atraer turistas, pronto me llegaron correos, amenazas, reproches, mentadas, etc. Pero mi punto de vista es tan válido como el de los que apoyan los antros. 
A continuación anexo uno de los correos que me llegó ya que me pareció bastante interesante.

El 04/06/2014, a las 02:35 p.m., José Gama escribió:
Buenas Tardes, mi nombre es José Manuel Gama.
Le escribo con todo el respeto que me merece, aunque no nos conozcamos, para platicar con usted de un tuit que circula desde hace unos momentos en el que considera se ha transformado el patrimonio cultural en cantina, hablando de la calle 59.
Le comento que conozco perfectamente la calle desde que yo era un niño, la he caminado de día y de noche y verdaderamente por primera vez en mis casi 53 años, veo que los campechanos disfrutan su patrimonio. Y digo que lo disfrutan los campechanos porque nos lo merecemos, es nuestro. Pero no solo los campechanos lo disfrutan, también muchos turistas se sientan a tomar una cerveza o una copa en los más de 5 establecimientos que expenden bebidas alcohólicas.
Razón tiene en que la ley de alcoholes limita la venta en la vía pública. Pero, acaso en la Plazuela de San Francisco no se vende cerveza y vino desde hace muchísimos años?
Los restaurantes de la 59, Ambigú, Hotel Don Gustavo y Anchor 59 ya expendían bebidas alcohólicas en la calle desde que se cerró en los tiempos de Ruelas. Porqué hasta ahora las quejas? será porque un restaurante que no tiene ni un año, abrió con gran éxito (por sus precios, servicio y buena comida)? Le confieso, soy cliente de la Chopería, si que lo soy y he leído, visto y escuchado las mentiras que corren en medios y redes sociales. Y con usted me desahogo porque lo considero una persona inteligente.
Que si se llena de borrachos, que si no tienen baños, que si cierran muy tarde, que si tienen grupos musicales y es un escándalo, etc. Todas mentiras, los señores nos han levantado de la mesa porque a las 2 de la mañana cierran, no así otros antros repartidos por la ciudad.
Borrachos en la calle? siempre ha habido, desde que existen las cantinas en en el centro y esa es responsabilidad de la policía. Acaso no salen borrachos de Chupis, El Purgatorio, El Rincón Colonial, La disco del Sajuye, el sótano ese llamado Bar Río, Bull Penn, La otra Chopería, etc? ahh y todos estos negocios cierran después de las 2 de la mañana, también violando la ley desde hace años. Pero de ellos no se habla.
Que si no tiene baños o servicios, por dios, forma parte del Hotel América, es su restaurante. Y si de verdad el escándalo fuera tan grande, acaso no sería contraproducente para su propio negocio?
Desde mi particular punto de vista, hay que construir y eso significa legislar para que la ciudad cuente con mayor inversión y por supuesto, derrama económica de los turistas. No habrá turistas ni culturales ni de convenciones si no existe una vida nocturna cercana a los atractivos turísticos. Y esa solo está en el centro histórico de nuestra ciudad. Si va contra la ley, no seamos retrógradas y mejoremos la ley en beneficio de los campechanos y en las fotos de la 59 se podrá dar cuenta, que es lo que quieren muchos de los campechanos, cuando van y se sientan a consumir en cualquiera de los negocios de ese corredor turístico. Acaso quiere que cierren? por lo menos hablamos de 30 empleos, pues cerrarían por lo menos 4 negocios; 30 familias sin sustento.
A mi no me queda duda que existen intereses ocultos en el ataque específico al negocio de La Chopería, no se entiende de otra forma que haya personas que pretendan frenar el desarrollo económico y turístico de la ciudad. Y no son palabras, usted lo puede comprobar al caminar, como yo, por esa calle. El día que cierren La Chopería, porque me queda claro que así será, porque así es Campeche desgraciadamente, tendrán que cerrar los demás negocios que expenden bebidas en el corredor turístico y entonces, usted podrá ser feliz de ver nuevamente esa calle vacía, sin vida, sin que los turistas ni los campechanos la disfrutemos, al tiempo.
Ojalá no le esté haciendo usted el caldo gordo a cierto empresario que ha comprado la esquina de la 59 y la 12 para construir un hotel y cuya entrada de vehículos requiere que sea por la 59. O a aquel diputado plurinominal que ante su ineptitud como político, solo le quedará en un año, vivir de su restaurante, el cual no tiene gente por su mala calidad y no por culpa de la Copería, pues el fué quien empezó vendiendo alcohol en la calle. O por el hotel de lujo al cual nunca podrá acceder un campechano de economía promedio y el cual se construyó con un préstamo a fondo perdido y que no tiene éxito, no por los restaurantes y bares de la 59, si no porque $350 usd la noche lo hace ridículo contra lo que ofrece nuestra ciudad en materia turística.
Conoce usted los centros históricos del DF, Puebla, Oaxaca, Guanajuato, Morelia o Tlacotalpan? Todos ellos patrimonio cultural de la humanidad y todos ellos con corredores turísticos llenos de restaurantes donde se expenden bebidas alcohólicas. Conoce usted el centro histórico de Córdoba o Alcalá en España? o el centro histórico de Florencia, Gimignano, Nápoles o Venecia? todos ellos patrimonio cultural de la humanidad y también ahí se vende alcohol en la calle. Y me puedo extender con Reino Unido, Portugal, Holanda, Francia, etc si hablamos de Europa; o de Colombia, Panamá, Cuba, Chile, etc. Entonces, cabe la pregunta: que quieren los turistas que vienen de esos destinos, a que están acostumbrados? somos tan soberbios de no seguir el rumbo que cualquier destino cultural del mundo tiene con respecto al tema?.
En fin, de ninguna forma pretendo ofenderle, simplemente considero que esta comunicación epistolar moderna que tengo con usted, refresque su punto de vista, de tal forma que espero su respuesta refresque los míos y logremos un debate sano.
Quedo de usted.

Hasta aquí el correo y esta fue mi respuesta:
Interesante y valido su punto se vista si no le molesta lo publicare en la revista El Nuevo Espíritu Público de la cual soy subdirector, le aclaro que es una opinión muy personal lo que yo expreso como campechano realmente preocupado por mi ciudad, antes que por mis aficiones; que se respete la Ley de Alcoholes es todo lo que se busca, en todos aquellos que venden bebidas alcohólicas; me sorprende que una persona que redacta como usted apoye la instalación sin regulación de bares en el centro histórico. Saludos y gracias por su comentario

Hay una diferencia muy grande entre la actividad de los bares en los centros turísticos nacionales e internacionales y principalmente es que los turistas no visitan un lugar específicamente para emborracharse, si acaso disfrutaran dos o tres cervezas o bebidas y es por sentido común pues no conocen el lugar ni los reglamentos que los rigen.
En el caso de la calle 59, el noventa y cinco por ciento de los consumidores nocturnos son campechanos, no turistas nacionales o extranjeros; sin temor a equivocarme hay suficientes lugares para ir a tomarse un trago por todo el malecón, sin tener que llenar al Centro Histórico de antros.
Hay dos cosas que se deben hacer: Las autoridades deben aplicar y hacer respetar las leyes y reglamentos vigentes en cuanto a venta y consumo de alcohol en la vía pública, plazas y lugares turísticos; y la más importante nosotros los campechanos debemos aprender a comportarnos, a cuidar la imagen y a conservar el Centro Histórico que es de nosotros, no de los turistas, a ellos se lo prestamos para que lo disfruten pero es de todos los campechanos y nosotros debemos de vigilar que se conserve el título de Patrimonio Cultural de la humanidad.
Lo curioso de este asunto es que en el trienio de Oznerol Pacheco, se empezó a satanizar la presencia de cantinas en el Centro Histórico, con el argumento que daban mala imagen y ahuyentaban el turismo, las tradicionales cantinas fuero obligadas a cambiar imagen, pintura, pisos nuevos, sanitarios perfumados, limpieza, etc.  Muchas de ellas no pudieron cumplir y fueron cerrando quedando solo unas pocas de las tradicionales cantinas.
Mientras que antes a las cantinas se les obligaba a poner mamparas en sus puertas para que la gente no pudiera ver lo que sucedía en el interior de ellas, ahora es necesario que los bares saquen sus mesas a la calle y en ellas sirvan a la vista de todo público sin ninguna restricción bebidas a sus clientes, según porque eso atrae al turismo.
En el sexenio de Jorge Salomón fue cerrada la zona de tolerancia, por la mala imagen y los desmanes que ocurrían en ese lugar, al ritmo que vamos tal vez sea necesario volver a abrir lugares como el Ixtoc, el Safari, el Sí como no, la Palestina, el Pigally, el Camarón Inquieto, el Bum Bum, pero ahora en pleno Centro Histórico, pero no piense mal, solo sería para atraer al turismo.
Ya para concluir les comparto la opinión de un joven compañero de trabajo a quien le pregunté por que apoyaba los antros en la calle 59:  “Claro que lo apoyo, el chiste de ir a la Chopería es que puedes mamarte y remamarte en plena calle sin que nadie te diga nada”…

Plop!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

miren aquí es mexico cabrones que se sienta el poder mexicano arriba la libertad de expresión es para todos no solo para policías corruptos o periodistas amarillista convenencieros es para todos mexico somos todos esos políticos corruptos una monos todos como hermanos todos somos Campeche mexico

Anónimo dijo...

Se emborracha el que quiere y el que puede donde quiere y con lo que quiere. Yo solo me echo dos chelas y unos bocadillos y para el que no toma ay jugos o chescos es responsabilidad del comenzal lo que quiere ingerir y el concepto es muy diferente al de los antros y los menores por lo regular siempre van acompañados de algún familiar por que ese el el ambiente que da